Vassalli, otra vez en la mira: advierten por incumplimientos y una planta "parada"

La UOM Firmat alertó que la planta está paralizada y crece la incertidumbre de cara a lo que viene. Hubo una reunión en el Ministerio de Trabajo y se dispuso un cuarto intermedio hasta el 28 de noviembre

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El conflicto en la histórica fábrica de cosechadoras Vassalli volvió a tensarse luego de una audiencia realizada ayer en la sede local del Ministerio de Trabajo de Santa Fe, donde la empresa reconoció retrasos en los pagos acordados y no logró despejar las dudas sobre la continuidad productiva.

La situación generó fuerte preocupación en la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) Firmat, que alertó que la planta “está paralizada” y que el futuro de la firma es “muy incierto”.

El encuentro terminó con un cuarto intermedio para el próximo 28 de noviembre, luego de que los representantes patronales manifestaran que recién entonces podrán completar los pagos adeudados. 

Sin insumos y sin producción

Para la UOM, la gravedad del escenario excede lo salarial. Diego Romero, secretario general del gremio en Firmat, fue categórico: “La planta está parada. No hay insumos, no hay nada para producir. La empresa dijo que iba a invertir y no cumplió”.

Y agregó: “Los dueños no aparecieron nunca más desde la reapertura. No sabemos qué quieren hacer. No compran insumos, no pagan y tampoco muestran voluntad de vender”.

El gremio sostuvo que el nivel de parálisis productiva pone en duda la continuidad misma de Vassalli, una empresa clave para la economía de Firmat. “Estamos en una situación límite”, resumió Romero, quien anticipó que habrá una asamblea con los trabajadores para definir pasos a seguir.

Cuarto intermedio

La audiencia fue postergada para el 28 de noviembre, fecha en la que la empresa aseguró que podrá completar los pagos atrasados. Sin embargo, en la UOM no hay señales de confianza.

“Si una empresa de este tamaño no puede pagar 400 mil pesos por trabajador, estamos cada vez más complicados”, expresó Romero.

Mientras tanto, la incertidumbre crece entre los operarios que, además de los salarios atrasados, ven cómo la fábrica continúa sin insumos, sin plan productivo y sin presencia de sus dueños.

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