Este sábado desde las 22 hs, la Selección Argentina enfrentará a Suiza por los cuartos de final de la Copa del Mundo. El historial marca dos victorias argentinas en copas del mundo: 1-0 en Brasil 2014 y 2-0 en Inglaterra 1966. Pero el Mundial también invita a mirar más allá de la cancha: la relación comercial entre Argentina y Suiza atraviesa un momento histórico, y con ella el vínculo con todo el bloque económico que este país integra.
En cualquier ranking de PIB per cápita aparecen Suiza, Noruega, Islandia y Liechtenstein entre los primeros lugares. Pero, para sorpresa de algunos, ninguno de estos países pertenece a la Unión Europea, sino que entre ellos conforman su propio bloque económico: la Asociación Europea de Libre Comercio o EFTA (por sus siglas en inglés, European Free Trade Association).
Este bloque mantiene múltiples acuerdos con la UE: sus miembros adhieren al Espacio Schengen y, con la excepción de Suiza, integran desde 1994 el Espacio Económico Europeo, mientras que el país helvético cuenta con sus propios tratados de libre comercio y libre movilidad con la Unión.
Los números del comercio con este bloque no dejan lugar a dudas. En 2025 las exportaciones argentinas al EFTA alcanzaron los US$ 2.094 millones, un récord histórico. De esta manera, anotaron un crecimiento del 25% respecto del 2024, año que ya había marcado un máximo. Hoy hablar de exportaciones al EFTA es hablar de exportaciones a Suiza, ya que estas representan más del 98% de los bienes despachados al bloque. Naturalmente, las exportaciones a Suiza también marcaron un récord histórico en 2025.
El oro, el gran protagonista
El gran protagonista de este salto exportador vuelve a ser el oro. Suiza es el principal comprador del oro argentino, que se origina principalmente en Santa Cruz y San Juan, y se consolida como el primer mercado de las exportaciones mineras nacionales. De hecho, Suiza es el principal socio comercial de Santa Cruz y San Juan, siendo destino del 33% y 49%, respectivamente, de las exportaciones originadas en cada provincia.
El país helvético es sede de las principales refinadoras de oro del mundo, lo que explica su alta demanda de este metal producido en Argentina. El precio internacional del oro, que encadenó máximos históricos a lo largo de 2025, apuntaló fuertemente el valor del comercio en dólares con el bloque.
Las importaciones argentinas desde el EFTA, por su parte, totalizaron US$ 779 millones en 2025. Así, el intercambio comercial bilateral superó los US$ 2.870 millones, el mayor registro de la historia. Con exportaciones que más que duplican a las importaciones, el superávit comercial con el bloque también marcó un récord el año pasado: US$ 1.315 millones, superando el máximo previo de 2019 y acumulando once años consecutivos de resultados positivos para Argentina.
La relación excede largamente al comercio. Con un stock de inversiones por más de US$ 8.500 millones al segundo semestre de 2025, Suiza marcó máximos en su Inversión Extranjera Directa (IED) en Argentina el año pasado. Si se suman los otros tres países del bloque, se observa un stock de IED de US$ 9.511 millones al cierre del año pasado, lo que convierte al EFTA en el quinto inversor extranjero en Argentina.
Más productos para fortalecer la relación
Más allá del peso del complejo oro y plata, los rubros con mayor potencial de crecimiento en este exigente mercado europeo son los bienes agroindustriales. En este sentido, se esperan crecimientos de la demanda de carnes, miel, lácteos, frutas frescas, trigo, maíz, aceites vegetales y vinos, en un mercado de 14 millones de habitantes cuyo PIB per cápita casi triplica al argentino.
Tras el cierre de las negociaciones el 2 de julio de 2025, el Tratado de Libre Comercio Mercosur – EFTA se firmó el 16 de septiembre de 2025 en Río de Janeiro. El acuerdo creará un área de libre comercio de casi 300 millones de personas, con un PIB combinado de más de US$ 4,3 billones y mejoras de acceso a los mercados para más del 97% de las exportaciones de ambos bloques.
El proceso de ratificación avanza a paso firme. El pasado 17 de junio el Senado de Brasil y la Cámara de Diputados de Uruguay dieron sanción definitiva al acuerdo. Como el tratado entra en vigor de manera bilateral a medida que cada país lo ratifica, resta ahora la aprobación parlamentaria de Argentina y Paraguay, además de las ratificaciones de los países del EFTA. Estos avances se suman a la entrada en vigor del acuerdo Mercosur – Unión Europea el pasado 1° de mayo. Del lado europeo, Islandia y Noruega ya ratificaron el acuerdo, a la espera de la aprobación de Suiza y Liechtenstein.
Así como la Selección buscará el sábado su pase a las semifinales del Mundial, la agenda comercial argentina tiene su propio partido por delante: una pronta ratificación del acuerdo con el EFTA permitiría potenciar un vínculo que ya rompe récords, diversificando las exportaciones y destinos, y consolidando las inversiones de uno de los socios más dinámicos que tiene nuestro país.

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