Luego de alcanzar máximos históricos a comienzos de 2026, el mercado internacional del oro atraviesa una etapa de corrección que, lejos de modificar la tendencia de fondo, podría representar una oportunidad de ingreso para inversores de mediano y largo plazo.
De acuerdo con un informe elaborado por la consultora Criteria, el retroceso cercano al 26% registrado desde el récord alcanzado en enero responde a un proceso de consolidación técnica, mientras que los principales factores que impulsan el precio del metal precioso continúan vigentes.
Uno de los motores más relevantes sigue siendo la fuerte demanda de los bancos centrales. Durante los últimos años, numerosas autoridades monetarias incrementaron sus reservas de oro como estrategia para diversificar activos y reducir la dependencia del dólar estadounidense. El fenómeno ganó fuerza tras las sanciones financieras aplicadas a Rusia en 2022, que aceleraron los procesos de desdolarización en varios países.
Según el análisis, las compras oficiales se mantienen en niveles históricamente elevados y las proyecciones para 2026 indican que podrían volver a ubicarse entre las 750 y las 1.000 toneladas, consolidando una demanda estructural que sostiene al mercado.
El informe también destaca que los fondos respaldados por oro físico continúan registrando elevados niveles de activos bajo administración, mientras que en el mercado de futuros aún existe margen para que los inversores institucionales incrementen nuevamente sus posiciones.
Otro aspecto que llama la atención es la capacidad que mostró el oro para sostener su desempeño incluso en un contexto de tasas de interés elevadas en Estados Unidos. Tradicionalmente, un aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro suele restarle atractivo al metal, ya que no genera intereses. Sin embargo, durante el ciclo 2021-2026 el oro logró superar ampliamente el rendimiento de varios activos financieros, impulsado por la demanda soberana y la incertidumbre geopolítica.
No obstante, el escenario no está exento de riesgos. Una política monetaria más restrictiva por parte de la Reserva Federal o un fortalecimiento significativo del dólar podrían generar nuevas presiones bajistas sobre la cotización del metal.
Aun así, la consultora considera que los fundamentos estructurales permanecen sólidos. La persistencia de los riesgos geopolíticos, el creciente interés de los bancos centrales por fortalecer sus reservas y las dudas sobre la evolución fiscal de Estados Unidos continúan respaldando el papel del oro como activo de resguardo en los mercados internacionales.

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