¿Autos japoneses sin aranceles?: el plan que podría cambiar el mapa automotor en Argentina

La posibilidad de que Argentina avance hacia un acuerdo comercial con Japón comenzó a generar expectativas en el sector automotor. ¿Qué pasa si se concreta?

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La posibilidad de que Argentina avance hacia un acuerdo comercial con Japón comenzó a generar expectativas en el sector automotor. De concretarse, los vehículos fabricados en ese país podrían ingresar al mercado local sin pagar el arancel extrazona del 35%, una medida que tendría impacto directo sobre los precios y la oferta disponible para los consumidores.

El tema cobró relevancia luego de que el Gobierno nacional profundizara su estrategia de apertura comercial y flexibilización de importaciones, un camino que ya tuvo un primer paso con la eliminación de aranceles para determinados vehículos eléctricos e híbridos. Actualmente, los automóviles provenientes de países sin acuerdos comerciales con Argentina deben afrontar un derecho de importación del 35%, un costo que se traslada al precio final.

Un cambio que podría ampliar la oferta

Japón es uno de los principales productores mundiales de vehículos y alberga marcas de fuerte presencia global como Toyota, Honda, Nissan, Mazda y Subaru.

La eliminación de los aranceles permitiría que muchos modelos que hoy llegan con precios elevados puedan comercializarse en condiciones más competitivas. Además, abriría la puerta al desembarco de versiones que actualmente no se ofrecen en el mercado argentino debido a los costos de importación.

Para los consumidores, esto significaría una mayor variedad de opciones en segmentos donde las automotrices japonesas son líderes, especialmente en vehículos híbridos, SUV y modelos compactos de alta eficiencia.

La tendencia hacia una mayor apertura

La eventual negociación con Japón se enmarca en una serie de medidas que buscan incrementar la competencia en el mercado automotor argentino. Durante 2025 el Gobierno reglamentó la importación sin aranceles de hasta 50.000 vehículos eléctricos, híbridos y a hidrógeno con un valor FOB de hasta 16.000 dólares, eliminando para esos casos el impuesto extrazona del 35%.

El régimen tiene vigencia por cinco años y busca ampliar la oferta de vehículos electrificados, además de contribuir a una reducción de precios mediante una mayor competencia entre marcas e importadores.

Impacto en la industria local

La posibilidad de una apertura comercial con Japón también genera interrogantes dentro de la industria automotriz radicada en Argentina. Las terminales locales observan con atención cualquier medida que incremente la competencia de vehículos importados, especialmente aquellos provenientes de mercados con altos niveles de productividad y escalas de producción muy superiores a las regionales.

No obstante, desde sectores vinculados al comercio exterior sostienen que una mayor integración comercial podría favorecer el acceso a nuevas tecnologías, ampliar la oferta disponible y acelerar la modernización del parque automotor argentino.

Una negociación con implicancias estratégicas

Más allá del impacto sobre los vehículos, un eventual acuerdo comercial entre Argentina y Japón tendría alcance mucho más amplio. El país asiático es una de las principales economías del mundo y un actor clave en inversiones industriales, tecnología y energía.

Por eso, la posibilidad de importar autos japoneses sin aranceles aparece como uno de los beneficios más visibles para el consumidor, pero también como parte de una estrategia más amplia de inserción internacional y apertura económica que el Gobierno busca profundizar en los próximos años.

Si las negociaciones avanzan, el mercado automotor argentino podría experimentar una transformación significativa, con más competencia, mayor diversidad de modelos y una presión adicional para la baja de precios en un sector históricamente caracterizado por altos niveles de protección arancelaria.

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