El Gobierno anunciaría hoy el relanzamiento de créditos hipotecarios. Luis Caputo dará este miércoles a las 10 una conferencia de prensa en el Ministerio de Economía para presentar medidas que buscarán desanudar uno de los grandes problemas que enfrentan los bancos para prestar a 20 o 30 años: conseguir financiamiento de largo plazo.
La novedad llega, además, en una jornada políticamente cargada. Mientras Caputo hace los anuncios, el Gobierno buscará en Diputados avanzar con dos proyectos centrales de su programa: la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central e Inocencia Fiscal II. En la Casa Rosada aseguran contar con los votos para conseguir la media sanción de ambas iniciativas.
Pero el anuncio que puede tener mayor impacto sobre la economía cotidiana pasa por las hipotecas.
El FGS entra en escena para intentar revivir las hipotecas
La idea que Caputo venía trabajando involucra al Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de Anses, aunque de una manera diferente de la utilizada en otros momentos.
El problema que Economía intenta resolver es bastante sencillo de explicar: los bancos prestan para una vivienda a plazos muy largos, pero buena parte del dinero con el que se financian proviene de depósitos que pueden retirarse en períodos muchísimo más cortos.
Esa diferencia entre prestar a décadas y fondearse prácticamente a meses limita la capacidad de multiplicar las hipotecas.
El esquema adelantado por Caputo consiste en que el FGS pueda licitar plazos fijos de largo plazo entre los bancos. Las entidades competirían ofreciendo condiciones y tasas para captar esos fondos, que podrían colocarse a dos, tres, cinco años o incluso más.
En lugar de que Anses compre directamente las hipotecas otorgadas a particulares, el objetivo sería entonces utilizar parte de la capacidad financiera del FGS para crear algo prácticamente inexistente hoy en la Argentina: fondeo bancario de largo plazo.
La apuesta tiene dos caras. Por el lado de la oferta, el Gobierno ya flexibilizó el acceso al crédito en dólares para empresas que no generan divisas, permitiendo que los bancos destinen hasta el 15% de los depósitos en moneda extranjera a ese financiamiento. Entre los principales interesados aparecen los desarrolladores inmobiliarios.
Por el lado de la demanda, el nuevo mecanismo buscaría generar condiciones para que las entidades puedan prestar más dinero a las familias que quieren comprar una vivienda.
Si funciona, el Gobierno pretende generar una cadena: más financiamiento para desarrolladores, más construcción, mayor oferta inmobiliaria y más hipotecas para compradores.
Pero mientras intenta ampliar el crédito, el Banco Central avanza simultáneamente sobre el otro extremo del negocio financiero: cómo cobrar cuando el deudor no paga.
Desde el lunes cambia la forma de cobrar algunos préstamos
El próximo 31 de agosto debería comenzar a funcionar una herramienta denominada Cobro por Transferencia, que permitirá a bancos y proveedores no financieros de crédito debitar cuotas de determinados préstamos directamente desde una cuenta previamente autorizada por el cliente.
Podría definirse como una suerte de nueva generación del antiguo Debin, aunque con condiciones específicas.
El deudor deberá haber otorgado previamente su consentimiento, las cuotas tendrán que ser fijas e iguales y no podrán superar el 30% de sus ingresos. Además, el mecanismo estará asociado a la cuenta en la que originalmente se acreditó el préstamo.
La iniciativa aparece en un momento particularmente sensible. La carga mensual destinada por las familias al pago de deuda pasó, según datos citados por El Economista, del 10% al 24% de sus ingresos en apenas un año y medio.
Sin embargo, el nuevo sistema genera resistencia. Bancos y billeteras plantearon reparos al BCRA por problemas de diseño y alcance. Entre otras cuestiones, quedan afuera del mecanismo los fondos colocados en cuentas remuneradas, fondos comunes de inversión o utilizados para comprar dólar MEP.
Esto genera una asimetría particularmente importante con las billeteras virtuales: muchas CVU prácticamente no mantienen dinero disponible porque los fondos de sus clientes se encuentran invertidos.
También existe otra dificultad: al exigir cuotas iguales, el esquema abre interrogantes sobre cómo podrían incorporarse intereses adicionales derivados de atrasos.
La consecuencia es paradójica. El Gobierno intenta simultáneamente estimular la generación de nuevos créditos y mejorar las herramientas para cobrar los existentes.
Ruido en Aduana: la salida de un hombre ligado a Santiago Caputo
El frente económico también sumó una novedad política. José Andrés Velis, titular de la Dirección General de Aduanas y funcionario vinculado al asesor presidencial Santiago Caputo, pidió una licencia por dos semanas y su continuidad quedó bajo interrogantes. Desde la Casa Rosada sostienen que todavía no existe ningún cambio oficialmente confirmado.
Velis llegó a conducir Aduana en octubre de 2024 después de una trayectoria extraordinariamente extensa dentro del organismo: llevaba 44 años trabajando allí.
Su designación había formado parte de la reestructuración con la que el Gobierno prometía terminar con la denominada "casta aduanera". Antes de llegar a la conducción había ocupado diferentes lugares estratégicos vinculados con Ezeiza, depósitos fiscales, operaciones aduaneras y el puerto de Buenos Aires.
Su eventual salida adquiere relevancia porque Aduana es una pieza sensible dentro de la política económica: por allí pasan importaciones, exportaciones, controles y buena parte de la relación cotidiana entre el Estado y las empresas vinculadas al comercio exterior.
Un mercado extraño: casi todo sube
Mientras el Gobierno mueve piezas, los mercados internacionales ofrecen una fotografía llamativa.
El martes fue uno de esos días en los que subió prácticamente todo al mismo tiempo: acciones, oro, plata, cobre, aluminio, níquel, granos y criptomonedas. La gran excepción fue el petróleo, que cayó alrededor del 3,5%.
Una interpretación posible no es que todos esos activos se hayan vuelto simultáneamente más valiosos, sino que son las monedas las que están perdiendo capacidad de compra.
Estados Unidos aparece en el centro del movimiento. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, anticipó capacidad de intervención sobre el mercado de bonos norteamericanos, provocando una pequeña recuperación de sus precios y una reducción de las tasas largas.
Caputo también juega su partido con el dólar
En Argentina, la dinámica tuvo ingredientes propios. El mercado detectó intervenciones destinadas a evitar una escalada demasiado fuerte del dólar mayorista. El oficial terminó en $1.531,07, mientras el blue permaneció en $1.565, el MEP cerró alrededor de $1.541 y el contado con liquidación superó los $1.602.
El Banco Central compró apenas US$9 millones en el mercado, uno de los registros diarios más bajos desde enero. Sin embargo, por otros movimientos patrimoniales —entre ellos la valorización del oro— las reservas brutas aumentaron US$136 millones y quedaron cerca de US$51.000 millones, el mayor nivel en siete años.
La contracara continúa siendo el riesgo país. Los bonos argentinos prácticamente no reaccionaron y el indicador volvió a subir, hasta los 512 puntos básicos.
Además, el Tesoro enfrenta otro test financiero. Este jueves deberá realizar una nueva licitación para cubrir vencimientos que, después de un canje intraestatal, quedaron en aproximadamente $12,4 billones. La oferta combinará instrumentos a tasa fija, CER y dólar linked.

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