El Gobierno nacional volvió a mover una de sus piezas más sensibles: el campo. En el marco de un encuentro realizado en la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, Javier Milei anunció una nueva reducción de retenciones para la soja, el trigo y la cebada, una medida orientada a acelerar la liquidación de exportaciones y consolidar el ingreso de dólares en plena estabilidad cambiaria.
La rebaja implica una disminución de las alícuotas para los principales cultivos exportables del país. En el caso del trigo y la cebada, las retenciones bajarán del 7,5% al 5,5%, mientras que para la soja también habrá una reducción gradual respecto de los niveles actuales a partir de enero de 2027. El Presidente presentó la decisión como parte de un proceso de eliminación definitiva de los derechos de exportación, a los que volvió a definir como “un robo” contra el sector productivo.
El anuncio llegó en un momento clave: tras el récord exportador de abril y luego de que Argentina alcanzara el mayor superávit comercial de los últimos 24 años. El Gobierno necesita que el agro continúe acelerando liquidaciones para sostener la calma cambiaria y fortalecer las reservas del Banco Central.
Pero mientras el oficialismo intenta seducir al campo con menos impuestos, otro fenómeno avanza silenciosamente y empieza a preocupar a parte de la industria local: el boom importador vía courier. Aprovechando un dólar prácticamente quieto desde hace nueve meses y precios internacionales mucho más bajos que los argentinos, las compras al exterior realizadas por particulares volvieron a dispararse en abril.
Electrónica, indumentaria, repuestos, tecnología y artículos de consumo ingresan cada vez más al país mediante plataformas internacionales. El fenómeno crece al calor del atraso cambiario y de la apertura comercial impulsada por el Gobierno, generando entusiasmo entre consumidores pero alarma entre fabricantes y comerciantes locales que empiezan a denunciar competencia imposible de sostener.
En paralelo, la economía empezó a mostrar señales de recuperación. El INDEC informó este jueves que el EMAE —el indicador que mide la actividad económica— rebotó 3,5% mensual en marzo y creció 5,5% interanual. Sobre 15 sectores relevados, 14 mostraron mejoras mensuales y sólo cayó el sector público.
A eso se sumó una mejora en la confianza del consumidor medida por la Universidad Torcuato Di Tella, que registró una suba de 1,26% en mayo respecto de abril. Aunque todavía permanece muy por debajo de los niveles de hace un año, el dato fue interpretado por el mercado como otra señal de estabilización.
Los inversores también siguen validando el programa económico. El Banco Central compró este jueves US$ 145 millones y las reservas brutas subieron otros US$ 168 millones hasta alcanzar US$ 46.751 millones, el nivel más alto de los últimos siete años.
La tranquilidad cambiaria continúa profundizándose. Bajaron el dólar oficial, el blue, el MEP y el contado con liquidación, mientras las brechas quedaron prácticamente neutralizadas. El dólar oficial cerró en $1.411,66 y el blue terminó apenas 1% por encima.
La euforia financiera se trasladó con fuerza a la Bolsa. El mercado argentino fue uno de los de mejor rendimiento del día: el S&P Merval subió 3,3%, mientras que las ADR argentinas en Nueva York treparon hasta 9%, impulsadas principalmente por bancos y energéticas como Galicia, Macro, Supervielle, Pampa Energía y Central Puerto.
En simultáneo, el oficialismo logró otro avance político importante: Diputados dio media sanción a la llamada “ley de hojarasca”, un proyecto orientado a eliminar regulaciones y normativas consideradas obsoletas o ideológicas. El Gobierno asegura que esa desregulación permitirá mejorar ingresos y reducir costos en distintas economías regionales, especialmente en el interior productivo.
En Santa Fe, además, la Provincia impulsa la creación de un fideicomiso destinado a financiar y administrar obras de infraestructura en accesos portuarios, uno de los grandes reclamos históricos del complejo agroexportador. El objetivo es mejorar la logística y facilitar la salida de exportaciones desde los puertos del Gran Rosario, núcleo central del ingreso de divisas del país.
Sin embargo, no todos los sectores participan del rebote. Según OCLA, la facturación de los tambos cayó 10% interanual durante el primer cuatrimestre del año. Y el consorcio exportador ABC informó además que las exportaciones de carne se desplomaron 26,5% en abril frente a marzo.
El escenario internacional también sigue cargado de tensión. Donald Trump volvió a enviar señales ambiguas sobre las negociaciones con Irán y el petróleo apenas logró retroceder. Al mismo tiempo, varios bancos centrales comenzaron a vender oro para sostener sus monedas, luego de meses de fuertes compras del metal.
En Estados Unidos, las tasas largas mostraron movimientos divididos y Wall Street reaccionó positivamente al impresionante balance presentado por Nvidia, la empresa de mayor capitalización bursátil del planeta. El Dow Jones subió 0,6%, el S&P avanzó 0,2% y el Nasdaq ganó 0,1%.
En commodities, el petróleo cayó 0,7%, hubo récord histórico para el aluminio y los granos cerraron con bajas en Chicago, especialmente el trigo. En Rosario, en cambio, hubo comportamiento mixto: subieron soja, girasol y sorgo, mientras cayeron maíz y trigo. La noticia de la rebaja de las retenciones se conoció después del cierre del mercado.

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