La jornada financiera global volvió a estar atravesada por la evolución de la guerra en Medio Oriente, con foco en Irán y el estratégico Estrecho de Ormuz. Sin embargo, a contramano de lo esperado en un conflicto de esta magnitud, el precio del petróleo mostró una baja significativa: desde los picos de US$ 108 registrados al inicio de las tensiones, el barril retrocedió hasta los US$ 93.
Este descenso se explica por dos factores clave. Por un lado, avances diplomáticos impulsados por Donald Trump para garantizar la circulación en Ormuz. Por otro, una estrategia de Irán para sostener exportaciones mediante acuerdos con países como India y China, permitiendo el tránsito seguro de buques, aunque bajo una condición disruptiva: operaciones en monedas distintas al dólar.
Este último punto encendió alertas en Washington. La posibilidad de que el petróleo —principal commodity global— empiece a negociarse fuera del sistema del petrodólar representa un golpe directo a la hegemonía monetaria de Estados Unidos. El debilitamiento del dólar no tardó en reflejarse en los mercados: la moneda cayó frente a divisas de América Latina y Europa, retomando la tendencia bajista previa al conflicto.
En paralelo, la escalada militar introduce nuevos riesgos. Israel enfrenta ahora la amenaza del misil balístico Sejil, capaz de impactar en apenas siete minutos, lo que desafía la efectividad de su sistema de defensa.
Reacción global: alivio en mercados y tasas en baja
Con el petróleo en descenso, los mercados internacionales reaccionaron positivamente. Wall Street cerró en verde: el Dow Jones subió 0,8%, el S&P 500 ganó 1% y el Nasdaq avanzó 1,2%. También hubo mejoras en Brasil, aunque México operó en baja.
En el mercado de bonos, las tasas largas de Estados Unidos retrocedieron, reflejando expectativas de menor presión inflacionaria, aunque persisten dudas de cara a la próxima reunión de la Reserva Federal.
Argentina: el gran desacople
Mientras el mundo financiero encontraba alivio, Argentina volvió a moverse en sentido contrario. La Bolsa de Buenos Aires cayó 1,1% y se consolida como una de las de peor desempeño en 2026.
Las acciones argentinas en Nueva York (ADR) también mostraron mayoría de bajas, con un caso extremo: la fuerte caída de Bioceres, que llegó a desplomarse hasta 16%, en medio de crecientes dudas de inversores sobre su situación.
El contexto interno explica parte de este deterioro: malos balances corporativos, caída en la actividad económica y aumento de despidos, lo que desalienta la inversión en renta variable.
Dólar, reservas y tensión silenciosa
En el frente cambiario, la aparente estabilidad esconde fragilidad. El dólar oficial cerró en $1417,58, con leves movimientos en las distintas cotizaciones financieras. El mercado luce calmo gracias a la liquidación del agro, exportaciones energéticas y ventas de ahorros por parte de particulares.
Sin embargo, el Banco Central enfrenta una dinámica preocupante: aunque compró US$ 50 millones en el mercado, las reservas brutas cayeron en US$ 871 millones debido a pagos de deuda a organismos como el BID y el Banco Mundial, además de la baja del oro.
El resultado es claro: cada dólar que entra, sale casi de inmediato.
Riesgo país, deuda y sistema financiero
Los bonos soberanos mostraron leves subas (0,4%), pero el riesgo país —medido por JP Morgan— escaló a 602 puntos básicos, alejando aún más a Argentina del acceso al crédito internacional.
En el sistema bancario aparecen señales de alerta: la morosidad ya supera el 10% y las entidades comenzaron a judicializar deudas. Al mismo tiempo, las tasas de plazos fijos se mantienen elevadas, reflejando un sistema financiero tensionado.
Economía real: señales mixtas
En el plano productivo, algunos indicadores muestran desaceleración, pero no alivio. En la construcción en Santa Fe, los costos suben por debajo de la inflación, aunque siguen en niveles elevados en ciudades como Rosario, lo que mantiene la presión sobre el sector.
Commodities y cripto: contraste marcado
El frente externo tampoco trajo buenas noticias para Argentina. Los granos cayeron con fuerza en Chicago tras la postergación de una reunión entre Trump y Xi Jinping, afectando especialmente a la soja, el maíz y el trigo.
En Rosario, sin embargo, hubo subas puntuales en soja y trigo, aunque insuficientes para compensar el contexto global.
En contraste, el mercado cripto mostró un fuerte rebote: Bitcoin subió 4% y Ethereum tuvo alzas aún mayores, recuperándose tras semanas de debilidad.
Conclusión
El escenario global empieza a mostrar señales de distensión, pero también cambios estructurales profundos, como el cuestionamiento al dominio del dólar. En ese contexto, Argentina no solo no logra aprovechar el alivio externo, sino que profundiza su fragilidad interna, quedando cada vez más aislada del rebote mundial.

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