El mercado de criptomonedas atravesó un fuerte sacudón a comienzos de febrero de 2026, luego de que el Bitcoin (BTC) registrara un marcado desplome en su cotización, con pérdidas pronunciadas en pocos días y un efecto contagio sobre el resto de los activos digitales.
La caída se produjo tras varios meses de elevada volatilidad y expectativas encontradas, y volvió a poner en evidencia la sensibilidad del Bitcoin a los cambios en el contexto macroeconómico y financiero internacional, así como a factores regulatorios y de liquidez.
Un ajuste brusco tras semanas de tensión
Durante las primeras jornadas de febrero, el Bitcoin aceleró una tendencia bajista que ya venía mostrando señales de debilidad a finales de enero. En cuestión de horas, el precio perforó soportes técnicos relevantes, lo que activó ventas automáticas, liquidaciones de posiciones apalancadas y una fuerte salida de capitales especulativos.
El derrumbe no solo afectó al BTC, principal referencia del mercado, sino que también impactó en las principales altcoins, con caídas generalizadas y un aumento abrupto de la volatilidad intradiaria.
Factores que explican la caída
Analistas del mercado coincidieron en señalar una combinación de factores detrás del desplome:
* Contexto financiero global más restrictivo, con tasas de interés reales elevadas y mayor aversión al riesgo.
* Toma de ganancias por parte de grandes inversores institucionales tras subas previas.
* Reducción de liquidez en los mercados cripto, que amplifica los movimientos bruscos.
* Incertidumbre regulatoria en algunas de las principales economías, que volvió a pesar sobre los activos digitales.
Este escenario llevó a que muchos inversores priorizaran activos considerados más seguros, profundizando la presión vendedora sobre las criptomonedas.
Impacto en el mercado y en los inversores
El derrumbe de Bitcoin provocó una fuerte contracción del volumen operado, aumentó el nerviosismo entre los inversores minoristas y volvió a instalar el debate sobre el rol del BTC como reserva de valor en contextos de estrés financiero.
En paralelo, plataformas de trading reportaron liquidaciones masivas de posiciones apalancadas, un fenómeno habitual en episodios de caídas abruptas, que suele amplificar los movimientos bajistas en el corto plazo.
Mirada hacia adelante
Pese al golpe sufrido, especialistas del sector señalaron que el mercado cripto continúa atravesando un proceso de maduración, con ciclos de fuerte expansión seguidos de correcciones profundas. En ese sentido, remarcaron que la evolución futura del Bitcoin dependerá en gran medida del rumbo de la política monetaria global, la estabilidad financiera y la claridad regulatoria.
El episodio de febrero vuelve a dejar una señal clara para los inversores: el Bitcoin mantiene un alto potencial de rendimiento, pero también un riesgo elevado, lo que exige estrategias prudentes y una correcta gestión del riesgo.

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