El crecimiento de la energía y la minería abrió una oportunidad que las pymes industriales argentinas no quieren dejar pasar. El problema es que, según plantearon empresarios del sector, las condiciones actuales de financiamiento, energía, logística e impuestos les impiden competir en igualdad de condiciones.
El reclamo tomó fuerza durante el 7° Congreso Industrial del Consenso Nacional del Trabajo y la Producción, realizado en La Rural, donde empresarios, funcionarios, gobernadores y representantes sectoriales debatieron cómo integrar a la industria al nuevo mapa de inversiones.
Daniel Rosato, presidente de Industriales Pymes Argentinos (IPA), fue directo: el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) puede generar un efecto derrame, pero las pymes necesitan herramientas específicas para poder capturar parte de ese crecimiento.
“No podemos tener financiamiento al 50% o más, ni costos energéticos por encima del costo internacional ni costos logísticos del triple”, planteó Rosato.
El pedido que puede abrir otra discusión: un “RIGI para pymes”
El sector empresario reclama declarar la emergencia productiva y laboral durante un año, acompañada por un paquete de medidas para mejorar la competitividad.
Entre los principales pedidos aparecen beneficios fiscales, financiamiento más accesible y la suspensión durante un año de los embargos de ARCA. El objetivo declarado es aliviar el endeudamiento acumulado por las empresas y los trabajadores en un contexto de caída de ventas y mayor competencia de productos importados.
La apuesta es que las pymes puedan convertirse en proveedoras de las industrias vinculadas con petróleo, gas y minería, en lugar de quedar al margen del ciclo de inversiones.
Pero hay una condición que el sector puso sobre la mesa: mantener el empleo. “Necesitamos un RIGI, no despedir más gente”, resumió Rosato durante su exposición.
Vaca Muerta pone a Añelo en el centro de la pelea industrial
Mientras las pymes reclaman herramientas para competir, las provincias productoras ya intentan capturar una parte mayor del negocio que genera la explotación de los recursos naturales.
El gobernador de Neuquén, Rolando Figueroa, destacó durante el encuentro la necesidad de transformar la renta petrolera en desarrollo industrial y turístico dentro de la provincia. También señaló los incentivos que ofrece Neuquén mediante el programa Invierte Neuquén, que contempla exenciones de Ingresos Brutos e Impuesto Inmobiliario para determinadas inversiones.
El foco está puesto especialmente en Añelo, epicentro del crecimiento asociado a Vaca Muerta.
Su intendente, Fernando Banderet, lanzó una convocatoria explícita a las empresas industriales: quiere inversiones permanentes y no compañías que lleguen atraídas únicamente por el boom petrolero y se retiren cuando cambie el escenario.
El mensaje a las empresas: “No queremos pymes de paso”
Banderet planteó que el desafío no es solamente extraer petróleo y gas, sino generar una cadena de valor que permanezca en la región.
Añelo ya cuenta con unos 12.000 habitantes permanentes y proyecta alcanzar los 50.000 en 2031. Ese salto poblacional obliga a acelerar inversiones en infraestructura, educación y capacitación.
La apuesta incluye sectores como la metalurgia, construcción y textiles, además de las actividades directamente vinculadas con la energía.
En paralelo, el municipio trabaja con la provincia en el desarrollo de un parque industrial de 740 hectáreas, una infraestructura que busca acompañar la expansión productiva de la zona.
La oportunidad existe, pero la pyme pide primero sobrevivir
El punto de tensión es claro: mientras energía y minería concentran inversiones y expectativas de crecimiento, buena parte de la industria pyme asegura que todavía enfrenta problemas básicos de competitividad.
Financiamiento caro, costos energéticos, logística y endeudamiento aparecen como los principales obstáculos. A eso se suma la presión de las importaciones sobre empresas que aseguran haber sufrido una caída de ventas.
Por eso, el reclamo empresario tiene dos caras: quieren ser parte del nuevo ciclo de inversiones, pero antes necesitan condiciones para llegar vivos a ese escenario.
La discusión que queda planteada es si el crecimiento generado por el RIGI logrará efectivamente derramarse sobre el entramado pyme o si, por el contrario, la brecha de competitividad dejará a buena parte de la industria mirando el boom desde afuera.
Una nueva pulseada por el crecimiento
La pelea que empieza a tomar forma no es solamente por beneficios fiscales. Es por quiénes serán los proveedores, fabricantes y empresas de servicios que capturen el negocio detrás de Vaca Muerta y la minería.
Las pymes ya avisaron que quieren jugar ese partido. Ahora esperan que el Gobierno les dé las herramientas para poder hacerlo.

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