Resumen Ejecutivo
- La paritaria aceitera 2026 llevó el salario inicial de peón a $2.578.400 en julio y a $2.719.040 desde septiembre, con un aumento acumulado del 29,5%.
- El acuerdo, firmado entre Ciara-CEC y los gremios aceiteros, repercutió de inmediato en Terminal Puerto Rosario, la concesionaria del puerto multipropósito local.
- La Agrupación 21 de Diciembre, oposición dentro del Sindicato Unidos Portuarios Argentino (Supa), reclamó una mejora salarial equivalente a la lograda por los aceiteros.
- La conducción actual de Supa Rosario, encabezada por Marcelo Leiva, desplazó en diciembre a la dinastía Aybar, que manejó el gremio 40 años.
La industria aceitera cerró esta semana una paritaria 2026 con un aumento acumulado del 29,5% para sus trabajadores, un número que ya mueve los costos de la cadena granaria. Ese dato se convirtió de inmediato en la vara con la que se mide otro conflicto: el de los trabajadores portuarios del Gran Rosario.
En Terminal Puerto Rosario, la principal concesionaria del puerto multipropósito local, un sector del gremio Supa denuncia que las promesas de sueldos de $3.000.000 quedaron en la nada.
La referencia salarial que dejó el acuerdo aceitero alimenta ese reclamo. No es un dato menor para una ciudad cuya economía corre, en buena medida, al ritmo de los camiones que bajan grano hacia el río y de los barcos que lo suben a bordo rumbo a China, la Unión Europea o el sudeste asiático.
Una interna sindical que viene de antes
El foco del conflicto está en Terminal Puerto Rosario (TPR), la concesionaria del complejo portuario multipropósito de la ciudad, donde el frente gremial viene convulsionado desde diciembre pasado. En esas elecciones, la Lista Naranja, hoy conducida por Marcelo Leiva, desplazó por apenas seis votos a la Lista Unidad Gris.
Ese resultado cerró un ciclo de más de 40 años de conducción de la familia Aybar al frente del Supa seccional Rosario: primero Ramón Aybar (Poncho Negro) y después su hijo César Aybar, que sumó 12 años más en el cargo antes de perder la conducción.
La derrota electoral no cerró la disputa interna. Referentes de la Agrupación 21 de Diciembre, el sector que perdió esas elecciones, cuestionaron públicamente a la nueva conducción por un aumento que, según denuncian, quedó muy por debajo de lo prometido durante la campaña gremial.
En un comunicado difundido esta semana lanzaron una frase que resume el malestar: “Mientras la paritaria aceitera marcó una referencia salarial clara para la región, a los portuarios nos prometieron sueldos de $3.000.000, pero la realidad es que lo único que recibimos fue un mate”.
La comparación no es casual. Puerto y planta aceitera comparten el mismo mapa económico: ambos dependen del ritmo de la cadena granaria que entra por camión y sale por barco desde las terminales del Gran Rosario.
Cuando un eslabón de esa cadena mejora su convenio, el resto de los trabajadores toma nota casi en el acto. Choferes, aceiteros, portuarios y hasta empleados administrativos de las cerealeras comparten el mismo termómetro salarial, aunque respondan a gremios distintos.
Por qué el Matba es la brújula de este conflicto
Buena parte de lo que se negocia en estas paritarias tiene como telón de fondo al Matba (Mercado a Término de Buenos Aires), el mercado donde se fijan los precios de referencia de la soja, el maíz y el trigo que se embarcan por Rosario.
Ahí se define, en gran medida, cuánto margen les queda a exportadoras y aceiteras para afrontar subas salariales sin resignar competitividad frente a otros orígenes de granos como Brasil o Estados Unidos.
Pensarlo como una balanza ayuda a entenderlo: de un lado, el precio de los granos que marca el Matba; del otro, los costos operativos de plantas y puertos, entre ellos los salarios que se renegocian cada año.
Cuando la balanza se inclina —como ocurrió con el 29,5% acordado por los aceiteros—, la presión se traslada rápido a los demás actores de la cadena, incluidos los gremios portuarios que hoy reclaman lo mismo.
El momento elegido no es menor. Según datos de Ciara-CEC, la industria aceitera y cerealera liquidó US$2.677 millones solo en mayo y acumuló US$10.343 millones entre enero y mayo, con la cosecha gruesa entrando a pleno a las plantas.
Esos embarques pasan, en su mayoría, por las terminales del complejo interportuario del Gran Rosario. Un conflicto gremial en pleno pico de cosecha golpea directo el ingreso de dólares que necesita el país.
No es la primera vez que una paritaria aceitera termina empujando reclamos en otros gremios de la cadena. Algo parecido pasó con los operadores que siguen de cerca los precios del Matba y con los transportistas de granos.
Esos choferes renegociaron sus propias tarifas de referencia apenas se conocieron los números del convenio aceitero, en un efecto dominó que en la región ya casi funciona como costumbre cada vez que se cierra esta paritaria.
¿Qué aumento salarial pactó la industria aceitera para 2026?
El acuerdo entre Ciara-CEC y los gremios Soea y Ftciodyara fijó una suba acumulada del 29,5% para todo 2026, con el salario inicial de la categoría peón en $2.578.400 desde julio y $2.719.040 desde septiembre, más un retroactivo de mayo y junio.
¿Por qué el conflicto llegó al Puerto de Rosario?
Porque la referencia salarial aceitera quedó muy por encima de lo que recibieron los trabajadores portuarios de Terminal Puerto Rosario, según denuncia la oposición interna del Supa, que además cuestiona a la conducción de Marcelo Leiva por la falta de una mejora equivalente.
¿Qué es el Matba y qué relación tiene con este conflicto?
El Matba es el mercado a término donde se negocian los futuros de granos que se exportan por Rosario. Sus precios inciden en el margen de exportadoras y aceiteras, y por eso también condicionan cuánto pueden ceder en las paritarias del sector.

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