Hay momentos en que la economía se entiende mejor caminando por una peatonal que leyendo un informe del Indec.
Las persianas bajas del centro, las promociones cada vez más agresivas, las jugueterías preparando descuentos del 30% y doce cuotas dos semanas antes del Día del Niño, los empresarios que vuelven a preguntar cómo emitir una obligación negociable y los hoteleros siguiendo más de cerca la agenda de eventos que la evolución del consumo cuentan una historia bastante más completa que cualquier indicador aislado.
La inflación bajó. El dólar encontró una estabilidad que parecía imposible hace apenas dos años. Las exportaciones vuelven a empujar la economía. Sin embargo, la recuperación todavía no termina de sentirse en buena parte de las empresas, los comercios y los hogares.
La discusión ya no pasa por si la Argentina crecerá este año. Todo indica que lo hará. La verdadera pregunta es quiénes participan de ese crecimiento.
Las cifras ayudan a entender por qué la sensación social sigue siendo tan distinta del discurso oficial. La actividad económica acumuló dos caídas mensuales consecutivas durante abril y mayo. La minería, la energía y el agro siguen liderando la recuperación, mientras la industria, la construcción y el comercio permanecen rezagados. Equilibra calculó que desde el inicio del gobierno de Javier Milei el PBI alcanzó un máximo histórico, pero el promedio esconde una realidad mucho más fragmentada: la industria continúa por debajo de los niveles de fines de 2023, la construcción sigue sin recuperar dinamismo y el comercio todavía no logra despegar.
La economía crece, pero no de manera pareja.
El empleo refleja la misma lógica. Los sectores que hoy más empujan la actividad son justamente los que menos mano de obra demandan. Buena parte del trabajo que desapareció en la industria y la construcción no migró hacia esos sectores sino hacia actividades independientes, aplicaciones de movilidad, reparto, pequeños servicios y comercio informal.
Al mismo tiempo, el ingreso disponible de las familias sigue bajo presión. Una parte creciente del salario se destina al pago de servicios, alquileres, expensas y cuotas de créditos tomados durante los últimos años. Antes de llegar al supermercado, una porción importante del ingreso ya tiene destino.
Ese fenómeno explica buena parte del deterioro del consumo, el aumento de la mora y también la estabilidad de otro indicador que preocupa al sistema financiero: los cheques rechazados continúan en niveles similares a los registrados durante la crisis de 2018. La recaudación del IVA, mientras tanto, dejó de caer al ritmo de meses anteriores, aunque todavía no logra mostrar una recuperación consistente.
En ese contexto, el Gobierno nacional anunció que comenzará a reducir de manera gradual el impuesto a los débitos y créditos bancarios, una señal que apunta a aliviar el costo de operar dentro del sistema formal, aunque llega en un escenario donde la propia recaudación continúa mostrando debilidad.
La calle también vota
Rosario ofrece una fotografía muy clara de esa economía que todavía no termina de reaccionar. El relevamiento elaborado por el Colegio de Corredores Inmobiliarios y la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Rosario mostró que la vacancia comercial volvió a crecer con fuerza durante el primer semestre.
En la peatonal Córdoba los locales vacíos aumentaron 86% en apenas seis meses. Sobre calle San Luis prácticamente se duplicaron. Hoy uno de cada seis locales de la principal peatonal rosarina permanece cerrado.
No es solamente un problema inmobiliario. Es el resultado de una combinación que incluye consumo todavía débil, costos operativos cada vez más elevados, cambios en los hábitos de compra y alquileres que todavía no terminaron de acomodarse al nuevo escenario.
El comercio intenta reaccionar con promociones cada vez más agresivas. Los jugueteros, por ejemplo, preparan descuentos de hasta 30% y financiación en doce cuotas antes de una de las fechas más importantes del año. La estrategia busca sostener ventas que todavía no aparecen.
Sin embargo, aun dentro de ese escenario aparecen excepciones. Polanola continúa expandiéndose sobre la peatonal Córdoba y sorprendió con un nuevo desembarco en uno de los locales de mayor superficie del centro y a valores de alquileres que parecieran no enterarse de la crisis. También llamó la atención la apuesta del grupo chino que funcionaba dentro de La Favorita y que acaba de quedarse con dos esquinas estratégicas del microcentro, ocupando espacios que hasta hace poco pertenecían a jugadores históricos del comercio rosarino.
Son movimientos puntuales, pero muestran que todavía existen inversores dispuestos a apostar por ubicaciones premium cuando encuentran oportunidades.
El dinero empezó a moverse distinto
Donde sí comienza a verse un cambio más profundo es en el financiamiento empresario. Durante años, acceder al crédito implicó sobrevivir a tasas prohibitivas, inflación de tres dígitos y plazos prácticamente inexistentes. Esa lógica empezó lentamente a modificarse.
La emisión de obligaciones negociables de Giorgi Automotores por hasta 1,3 millones de dólares organizada por Rosental representa bastante más que una operación financiera.
Expone un cambio que operadores del mercado vienen observando desde hace varios meses: cada vez más empresas medianas empiezan a mirar al mercado de capitales como una fuente permanente de financiamiento y no solamente como una salida de emergencia.
La estabilidad macroeconómica abrió la posibilidad de emitir deuda a plazos más largos, algo impensado hace apenas dos años.
Fernando Luciani, CEO del Mercado Argentino de Valores, sostiene que el financiamiento corporativo comenzó a normalizarse y que las empresas vuelven a utilizar instrumentos que durante mucho tiempo habían desaparecido del mercado.
Marcos Nasini observa el mismo fenómeno desde otra perspectiva. Hace dos años colocar un pagaré a más de seis meses era prácticamente imposible. Hoy el mercado ya acepta plazos de un año y aparecen compañías medianas que realizan emisiones de obligaciones negociables por primera vez.
Gabriel Guglielmino, directivo de Banco del Sol y fundador de Prendo, coincide en el diagnóstico, aunque introduce un matiz importante. El verdadero crecimiento se produjo en las obligaciones negociables en dólares, mientras los fideicomisos y las emisiones en pesos comienzan lentamente a recuperarse después del fuerte impacto que provocó el aumento de la mora.
Los tres describen el mismo fenómeno desde lugares distintos. El financiamiento dejó de ser el principal problema. El desafío ahora pasa por demostrar solvencia suficiente para acceder a ese dinero. No significa que el crédito abunde. Significa que volvió a existir.
Un fallo que mete ruido en el mercado
Esa normalización financiera convivió esta semana con una noticia que volvió a mirar hacia atrás.
A3 Mercados recibió un fallo adverso en primera instancia en la demanda iniciada por Commodities S.A., una de las corredoras de granos más tradicionales de Rosario, por una disputa originada durante la implementación del denominado "dólar soja II".
La compañía ya anticipó que apelará la sentencia, pero el expediente vuelve a poner sobre la mesa un tema que parecía cerrado: los efectos judiciales que todavía siguen generando algunas de las intervenciones cambiarias implementadas durante los últimos años.
Más allá del monto en discusión, el caso adquiere relevancia porque involucra a dos jugadores históricos del mercado agroindustrial y porque podría transformarse en un antecedente para otros reclamos vinculados con aquella política cambiaria excepcional.
La economía de eventos
Mientras buena parte del comercio espera una recuperación que todavía no llega, Rosario empieza a jugar otra carta: la economía de los eventos. Entre agosto y noviembre la ciudad tendrá una agenda difícil de igualar en el interior del país. Aapresid, el AgTech Forum, el Santa Fe Business Forum, la Crack Bang Boom, la Feria Internacional del Libro, el Festival Bandera, el Turismo Carretera, la Fiesta de Colectividades y, sobre todo, los Juegos Suramericanos conforman un calendario que promete sostener durante cuatro meses un flujo constante de visitantes.
No todos generan el mismo impacto. Los congresos empresariales movilizan un turismo de alto poder adquisitivo, mayor gasto en hoteles y gastronomía. Los recitales impulsan la ocupación durante los fines de semana. Las competencias deportivas derraman actividad sobre transporte, comercios y servicios. Las propuestas culturales distribuyen el movimiento por el centro de la ciudad.
Los hoteleros lo explican con un ejemplo concreto. Contra muchos pronósticos, el recital de La Renga dejó un movimiento superior al de Tini Stoessel, principalmente porque atrajo un mayor porcentaje de público proveniente de otras provincias. Por eso existe una expectativa especial alrededor del Festival Bandera, que históricamente genera uno de los fines de semana con mayor ocupación hotelera del año.
Pero el gran acontecimiento será otro. Los Juegos Suramericanos posicionarán a Rosario durante dos semanas como sede deportiva internacional. Miles de atletas, entrenadores, dirigentes, periodistas y acompañantes llegarán a la ciudad, generando un movimiento económico que excede ampliamente al deporte.
Los empresarios reconocen que ninguno de estos eventos resolverá por sí solo la situación del comercio. Sin embargo, todos coinciden en que ayudan a sostener actividad en un momento donde cada visitante adicional cuenta.
Además del impacto inmediato, existe otro beneficio menos visible: el posicionamiento de Rosario como sede de congresos, espectáculos y competencias internacionales.
En una economía donde atraer inversiones resulta cada vez más difícil, también la marca ciudad empieza a cotizar.
Una ayuda concreta para producir
Mientras la Nación continúa concentrada en ordenar las variables macroeconómicas, Santa Fe eligió intervenir sobre un problema mucho más específico: el costo de producir.
Esta semana el Gobierno provincial pondrá en marcha la modernización del Registro Provincial de Regantes, una decisión impulsada por el ministro de Desarrollo Productivo, Gustavo Puccini, que permitirá destrabar un beneficio largamente esperado por productores que utilizan sistemas de riego.
El nuevo esquema habilitará un mecanismo transitorio mediante declaración jurada. Los productores accederán durante un año al beneficio sobre las facturas eléctricas de la EPE mientras completan las obras y requisitos técnicos necesarios para regularizar definitivamente su situación.
Hasta ahora ocurría exactamente lo contrario: el beneficio existía, pero gran parte de los productores no podía acceder porque nunca había logrado completar los trámites administrativos exigidos.
La medida apunta especialmente a economías regionales del norte santafesino, donde el riego representa una herramienta fundamental para sostener la productividad y donde el costo de la energía tiene un peso decisivo sobre la rentabilidad.
Los que siguen apostando
Aun con una demanda que continúa débil, algunos empresarios decidieron acelerar inversiones. Además del crecimiento de operadores comerciales chinos sobre el microcentro, el mercado automotor incorporó un nuevo jugador con la llegada de Leapmotor, otra marca china que desembarca en Rosario de la mano del Grupo Stellantis.
La noticia confirma una tendencia que se profundiza desde hace meses: Argentina recibe cada vez más marcas provenientes de China. Sin embargo, la multiplicación de ofertas también abre otro interrogante. El mercado todavía no demuestra que exista espacio para todos.
La competencia crece mucho más rápido que las ventas y varios concesionarios reconocen que el verdadero desafío comenzará cuando todas esas marcas deban disputar participación dentro de un mercado que todavía no recuperó plenamente el volumen histórico de patentamientos.
ay una imagen que resume bastante bien el momento económico. Mientras una parte del centro acumula persianas bajas, otros operadores alquilan grandes locales sobre la misma peatonal.
Mientras el consumo todavía no encuentra un motor claro, Rosario se prepara para recibir miles de visitantes y Santa Fe intenta bajar costos a quienes producen.
Las señales parecen contradictorias. En realidad describen una economía que funciona a distintas velocidades.

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