Se repartieron un imperio del juego: él se quedó con los casinos y ella con el negocio que gana más

Los hermanos Tabanelli reorganizaron el control de Boldt y B-Gaming. Los balances revelan una diferencia inesperada y una trama que incluye contratos provinciales, oficinas y un shopping en Santa Fe

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Se repartieron un imperio del juego: él se quedó con los casinos y ella con el negocio que gana más. Uno se quedó con las luces de los casinos y una marca que disputa el mercado de las apuestas online. La otra, con la tecnología que procesa el juego de seis provincias. Y cuando se abren los balances aparece el dato que cambia la lectura del reparto: la empresa menos visible factura aproximadamente la mitad, pero gana más del triple.

Los protagonistas son Antonio Eduardo y Rosana Tabanelli, herederos del grupo asociado a Boldt. El apellido puede resultar poco familiar fuera del mundo empresario. Sus negocios, en cambio, atraviesan casinos, agencias de lotería, celulares y hasta oficinas y locales comerciales en el puerto de Santa Fe.

El movimiento central quedó concretado el 30 de octubre: Antonio elevó su participación en Boldt del 45,91% al 93,08%; Rosana llevó la suya en B-Gaming del 46,95% al 93,03%. Donde antes ambos tenían posiciones similares, ahora cada uno concentra el control de una compañía.

No se repartieron dos negocios equivalentes. Uno enfrenta la competencia por captar jugadores, sostener salas y hacer crecer bplay. El otro vende la infraestructura que permite registrar y procesar apuestas oficiales. Dos formas de participar del mismo mercado, con costos, contratos y resultados diferentes.

Un reparto con dinero y acciones

Para concentrar Boldt, Antonio combinó una compra en efectivo con un intercambio: entregó acciones de B-Gaming y recibió títulos de la compañía que ahora controla.

El tramo en efectivo comprendió 353,3 millones de acciones de Boldt, a un precio de referencia de $70 cada una: unos $24.732 millones, con el mecanismo de liquidación previsto en dólares. Otros 809,2 millones de títulos llegaron mediante el canje. Cerca del 70% de las acciones incorporadas provino de ese intercambio.

El dinero fue destinado a comprar participaciones a sus titulares; no ingresó como capital nuevo a las empresas. Tras la operación, ambos informaron la obligación de formular ofertas públicas por las acciones restantes.

La documentación presentada por Antonio señaló que utilizaría recursos propios y puso el acento en unificar la gestión y potenciar la relación entre el juego online y el presencial. No anunció una salida de Bolsa ni una nueva fusión. Tampoco permite afirmar que exista un comprador externo esperando quedarse con todo.

De la sucesión al negocio en el celular

La historia no empezó con el último canje. En noviembre de 2020, bplay comenzó a operar en Santa Fe. Fue una de las primeras estaciones de una expansión que luego alcanzó la Ciudad y la provincia de Buenos Aires, Entre Ríos y otras jurisdicciones.

En paralelo, el grupo ordenaba sus activos. En diciembre de 2021 quedó inscripta la absorción de Torre Puerto Santa Fe por Boldt, integrando negocios vinculados con el área portuaria de la capital provincial.

El siguiente paso fue familiar: en junio de 2022, el fundador, Antonio Ángel Tabanelli, transfirió participaciones a sus dos hijos. La sucesión empresarial comenzó en vida del empresario, antes del reparto que ahora termina de definir los dos principales centros de poder.

En 2023 llegó otra decisión de fondo. Después de una oferta de compra de acciones impulsada por ambos hermanos, se aprobó separar activos y actividades en cuatro sociedades: BSA Inversiones, BSA Desarrollos, Boldt Tech y Holdsat. La escisión se hizo efectiva en 2024 y los accionistas recibieron participaciones en las nuevas empresas.

El objetivo declarado era dar a cada actividad una gestión especializada y mejores posibilidades de financiamiento y asociación. La consecuencia fue concreta: distintos negocios dejaron de convivir dentro de Boldt. Desde entonces, comprar BOLT en la Bolsa no significa comprar una porción de todo el entramado familiar.

B-Gaming ya tenía su propio recorrido: nació en 2007 y llegó al mercado bursátil en 2019. No fue creada para este reparto.

El online manda en las ventas, pero cuesta hacerlo crecer

Antonio queda al frente de una Boldt cuyo perfil cambió. Los casinos conservan su peso comercial y territorial, pero las apuestas online ya explican casi tres de cada cuatro pesos de los ingresos consolidados.

Entre noviembre de 2025 y julio de 2026, la compañía facturó $140.467 millones. El juego online aportó $102.244 millones: el 72,79%.

La proporción necesita una aclaración: participaciones como las de Casino Puerto Santa Fe y Casino Melincué se contabilizan sin sumar íntegramente sus ventas a la facturación consolidada. Por eso, ese porcentaje no describe todo el dinero que mueve el conjunto de los casinos y plataformas vinculados con la familia.

Crecer en internet tampoco asegura ganar más. En esos nueve meses, los ingresos digitales aumentaron alrededor del 7,8% en moneda comparable, pero el resultado bruto del segmento cayó. El gasto publicitario consolidado trepó a $25.870 millones, un 47,5% más. La ganancia neta total de Boldt fue de $4.195 millones.

La expansión tiene precio: publicidad, promociones, tecnología y competencia por jugadores que pueden cambiar de plataforma desde el mismo teléfono.

Bplay fue sumando mercados, entre ellos Mendoza, Córdoba y Jujuy. La conducción planteó la búsqueda de nuevas licencias y la consolidación de la marca como ejes de crecimiento. La apuesta de Antonio consiste en aprovechar esa escala y su relación con el negocio presencial para mejorar los resultados.

La empresa de Rosana: menos vidriera, más ganancia

Del lado de Rosana quedó B-Gaming, una compañía que trabaja detrás de las apuestas: sistemas, terminales, comunicaciones y procesamiento para loterías oficiales.

En los mismos nueve meses, registró $69.222 millones de ingresos y $15.277 millones de ganancia neta. Con alrededor de la mitad de la facturación de Boldt, ganó unas 3,6 veces más.

Eso no alcanza para determinar quién hizo el mejor negocio: las empresas tienen activos, riesgos y perspectivas diferentes. Pero sí desarma la idea de que Rosana recibió una actividad secundaria. El margen neto de B-Gaming rondó el 22,1% de sus ventas.

¿Con quién hace negocios? Con organismos de lotería y sus contratistas en Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos, Misiones y Formosa. Su memoria de 2025 describe una red de unos 14.000 puntos de venta.

En Buenos Aires, el vínculo pasa por Bapro Medios de Pago, para los servicios al Instituto Provincial de Lotería y Casinos. En Santa Fe, por la Caja de Asistencia Social–Lotería de Santa Fe. También figuran la Lotería de Córdoba, el IAFAS entrerriano y los organismos de Misiones y Formosa.

Buena parte del atractivo está en los plazos: el contrato bonaerense fue renovado en 2022 por diez años, con opción de extensión; el santafesino se contrató por 72 meses, con posibles prórrogas. Misiones renovó en 2025 por otros diez años. Entre sus proveedores aparece IGT, ligado al equipamiento, lo que no implica una sociedad accionaria con Rosana.

B-Gaming cobra por sus servicios. Su facturación no equivale al monto de las apuestas que procesa. La empresa declara más de 420 millones de transacciones mensuales, un indicador de la escala de su infraestructura.

Su fortaleza también marca su exposición: depende de grandes contratos públicos, renovaciones y reglas provinciales. Y no está completamente separada del online: conserva una participación del 5% en la unión transitoria con Boldt para bplay en la Ciudad de Buenos Aires, no en toda la marca.

Los otros negocios: satélites, tránsito y ladrillos

La fórmula “él se quedó con el juego y ella con la tecnología” sirve como primera aproximación, pero deja negocios afuera.

Boldt Tech reúne actividades relacionadas con control de tránsito, peajes y sistemas de transporte. Holdsat concentra participaciones vinculadas con Orbith y el acceso a internet satelital: a mediados de 2026 informó el 73,5% de Orbith Argentina y el 72,33% de Orbith Chile. La impresión de seguridad conserva su identidad a través de Boldt Impresores.

El canje entre los hermanos no demuestra que todas esas sociedades hayan sido adjudicadas exclusivamente a uno de ellos. Los directorios publicados en 2026 mantienen nombres cruzados: Rosana preside BSA Inversiones y Antonio es vicepresidente; en BSA Desarrollos, los roles se invierten. Presidir una sociedad, además, no prueba por sí solo tener la mayoría de sus acciones.

Los inmuebles también tienen su propio mapa. En BSA Inversiones quedaron el edificio de la histórica sede de Barracas y la participación en Trilenium SAU, propietaria del inmueble donde funciona el casino de Tigre, además de tierras en esa zona. Cobrar el alquiler del edificio y operar el casino son negocios distintos.

En BSA Desarrollos quedaron las dos torres de oficinas y el shopping Puerto Plaza, en Puerto Santa Fe. Allí conviven alquileres, actividad comercial y posibilidades de desarrollo, dentro de una estructura concesional: no corresponde presentar todos esos activos como terrenos de libre propiedad.

También hubo movimientos en Chile. En diciembre de 2025, Boldt autorizó la venta de sus participaciones en las sociedades ligadas a Casino Ovalle y Servicios Pacífico, distinguiéndolas de las actividades inmobiliarias que permanecieron en Inversiones Pacífico e Inmobiliaria OCR. Eso no supone, por sí mismo, el anuncio de un nuevo megaproyecto.

El recorrido muestra una estrategia de especialización y concentración del mando. Antonio controla una empresa que busca transformar el crecimiento digital en mayor rentabilidad. Rosana concentra otra que obtiene ingresos de la infraestructura y los contratos que sostienen al juego oficial.

Santa Fe aparece en ambos lados del reparto y también en los ladrillos. Las luces de los casinos siguen siendo la cara más reconocible. Pero los balances dejan planteada otra competencia: ¿dónde estará la mayor ganancia, en conquistar al próximo jugador o en procesar cada una de sus apuestas?
 

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