Resumen Ejecutivo
- La campaña agrícola 2026/27 proyecta una producción récord de 157,9 millones de toneladas, aunque el incremento de costos operativos presiona fuertemente sobre la rentabilidad del sector.
- El trigo en la región núcleo muestra un rinde estimado de 43,6 quintales por hectárea, condicionado por alertas sanitarias de fusarium y diferencias críticas según la tenencia de la tierra.
- El BICE y la Secretaría de Agricultura lanzaron créditos ganaderos por 10.000 millones de pesos atados al valor del novillo mediante el índice INMAG.
- El mercado de tierras rurales en Santa Fe registra valores máximos de hasta 18.000 dólares por hectárea agrícola en el sur provincial, frente a mínimos en zonas ganaderas.
La última semana hábil de octubre dejó señales contrapuestas para el agro argentino. Por un lado, las perspectivas productivas de la campaña 2026/27 alimentan expectativas positivas, con buenas condiciones de humedad y proyecciones de una cosecha que podría alcanzar niveles históricos. Por otro, el aumento de los costos, los riesgos sanitarios y las dificultades para transformar los buenos rindes en rentabilidad mantienen encendidas las alarmas.
Entre el lunes 26 y el viernes 30 de octubre, la agenda agropecuaria también puso el foco en el financiamiento, la competitividad de la cadena de la carne, el manejo de los tambos frente al barro y las discusiones sobre el marco legal de las semillas.
La zona núcleo se ilusiona con el trigo, pero el fusarium preocupa
La campaña triguera muestra perspectivas alentadoras en la región núcleo. Según las estimaciones de la Bolsa de Comercio de Rosario, el rendimiento promedio podría ubicarse en 43,6 quintales por hectárea, con una producción estimada de 6,7 millones de toneladas.
Sin embargo, detrás de las buenas perspectivas productivas aparece una amenaza sanitaria: la presencia de fusarium, con incidencias de hasta el 20% en algunas localidades, como Aldao. La enfermedad puede comprometer tanto el volumen cosechado como la calidad del grano.
A esto se suma una marcada diferencia en los resultados económicos según la tenencia de la tierra: las proyecciones muestran un beneficio neto de US$ 87 por hectárea en campo propio, mientras que en campos alquilados el resultado podría ser negativo en US$ 130 por hectárea.
La situación vuelve a poner sobre la mesa la importancia de los costos de arrendamiento y del manejo sanitario para definir el resultado final de la campaña.
El Niño puede traer más agua, pero también más malezas
El escenario climático asociado al fenómeno El Niño suma un nuevo desafío para la agricultura. Si bien las mayores precipitaciones pueden favorecer la disponibilidad hídrica de los cultivos, también generan condiciones propicias para la germinación y expansión de malezas.
Especialistas del INTA advierten que será necesario intensificar el monitoreo de los lotes y adoptar estrategias de manejo integrado. Entre las recomendaciones aparecen la combinación de prácticas culturales y la rotación de principios activos para evitar problemas de resistencia.
Otro aspecto clave será la planificación de las aplicaciones. El ingreso de maquinaria a suelos húmedos puede provocar compactación, por lo que se recomienda aprovechar adecuadamente las ventanas operativas y evaluar alternativas como los drones pulverizadores en sectores anegados.
El desafío será aprovechar el agua disponible sin perder eficiencia en el control de malezas.
El secreto de los rindes no está solamente en la lluvia
La disponibilidad de agua vuelve a ser uno de los factores centrales de la campaña agrícola, pero los especialistas advierten que la cantidad de milímetros recibidos no garantiza por sí sola buenos resultados.
Según técnicos del INTA, la capacidad del suelo para infiltrar, almacenar y conservar el agua es determinante para transformar las precipitaciones en productividad.
En ese sentido, el manejo de rastrojos, las rotaciones y la cobertura superficial permiten reducir la evaporación y mejorar la infiltración. También resulta fundamental evitar la compactación provocada por el tránsito excesivo de maquinaria y controlar tempranamente las malezas.
En un contexto de mayor variabilidad climática, conservar cada milímetro de agua puede convertirse en una ventaja productiva.
Créditos ganaderos atados al precio del novillo
El financiamiento volvió a ocupar un lugar destacado en la agenda ganadera. El Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE), junto con la Secretaría de Agricultura, amplió las herramientas crediticias destinadas al sector mediante un cupo de $10.000 millones en garantías sindicadas, con la participación de más de 15 sociedades de garantía recíproca.
Una de las particularidades de la propuesta es la posibilidad de establecer el repago de los préstamos en valor producto, tomando como referencia kilos de novillo según el Índice Novillo del Mercado Agroganadero (INMAG).
Los créditos contemplan plazos de hasta cinco años, una tasa UVA más 7% y financiamiento de hasta $200 millones por operación para inversiones y capital de trabajo.
La herramienta busca facilitar el acceso al crédito y ofrecer una alternativa de financiamiento vinculada a la evolución del producto que genera el propio establecimiento.
La carne busca mercados, pero los sobrecostos son un problema
La posibilidad de ampliar las exportaciones de carne vacuna vuelve a abrir oportunidades para la cadena cárnica argentina. Sin embargo, para aprovechar la demanda internacional será necesario resolver problemas estructurales vinculados con la competitividad.
Daniel Urcia, vicepresidente de FIFRA y de la Unión Industrial Argentina, planteó la necesidad de contar con estabilidad económica, seguridad jurídica y condiciones que permitan reducir los sobrecostos de producción.
El escenario también presenta dificultades por la menor disponibilidad de hacienda. Según los datos mencionados en el análisis, la producción nacional de carne registró una caída del 10%, con impacto sobre la estructura operativa de los frigoríficos.
A esto se suma la necesidad de cumplir con exigencias sanitarias y de trazabilidad para acceder y sostener mercados como Estados Unidos y Europa.
El desafío para la cadena será transformar las oportunidades comerciales en mayor competitividad y valor agregado.
Crecidas en el norte santafesino
Las condiciones climáticas también generan preocupación en la ganadería del norte provincial. Frente a los pronósticos de precipitaciones y la posibilidad de crecidas de los ríos, especialistas del INTA Reconquista remarcaron la importancia de anticiparse a los eventos de inundación.
Entre las principales recomendaciones aparecen el monitoreo permanente de las condiciones hídricas, la planificación de traslados preventivos de animales y la disponibilidad de reservas forrajeras.
La alimentación merece especial atención en categorías sensibles, como terneros, vaquillonas y vacas en lactancia. También resulta necesario reforzar los controles veterinarios ante el incremento de los riesgos sanitarios asociados al barro y la humedad, entre ellos leptospirosis y carbunclo.
La planificación previa puede marcar una diferencia importante para reducir las pérdidas productivas ante una emergencia climática.
El barro vuelve a poner bajo la lupa el bienestar animal
La posibilidad de un período con precipitaciones superiores a los valores normales vuelve a poner en primer plano uno de los problemas recurrentes de los establecimientos lecheros: el barro.
El exceso de humedad no solamente dificulta la circulación de los animales y las tareas cotidianas. También puede afectar la infraestructura, la salud de las vacas y la organización del trabajo dentro del tambo.
Especialistas vinculados al bienestar animal destacan la importancia de anticiparse a los problemas, evitando que la saturación de los suelos se prolongue y genere condiciones desfavorables para el rodeo.
La Federación Internacional de Lechería (FIL), de la que Argentina participa como miembro asociado, constituye uno de los ámbitos de intercambio técnico sobre estas cuestiones. El bienestar animal aparece así como un componente central de la planificación frente a escenarios climáticos más exigentes.
Más producción no siempre significa más rentabilidad
La campaña agrícola 2026/27 tiene perspectivas de alcanzar una nueva marca histórica, con una producción proyectada de 157,9 millones de toneladas de granos. Sin embargo, el crecimiento productivo convive con una presión cada vez mayor sobre los márgenes económicos.
Uno de los principales factores de preocupación es el aumento de los costos operativos. El gasoil registra una suba interanual del 58%, mientras que los fletes aumentaron un 15% y la mano de obra un 29%.
En el caso del combustible, la relación de compra también se deterioró: actualmente se necesitan 4,4 kilos de soja para adquirir un litro de gasoil, un 33% más que en la comparación interanual.
En contraste, algunos insumos como el glifosato y la urea presentan una mayor estabilidad de precios.
El escenario deja una señal clara: producir más no necesariamente implica ganar más. La eficiencia operativa y el control de los costos serán determinantes para que las buenas perspectivas productivas se traduzcan en resultados económicos.
¿Cuánto vale una hectárea en Santa Fe?
El mercado inmobiliario rural santafesino muestra diferencias muy marcadas según la ubicación y la aptitud productiva de los establecimientos.
Un informe del Centro de Estudios y Servicios de la Bolsa de Comercio de Santa Fe, elaborado el 19 de octubre, relevó los valores de la tierra rural en la provincia.
Según el trabajo, una hectárea agrícola de alta calidad en el sur santafesino puede alcanzar los US$ 18.000. En el otro extremo, los campos ganaderos extensivos ubicados en los Bajos Submeridionales presentan referencias de entre US$ 150 y US$ 350 por hectárea.
La productividad del suelo, las condiciones hidrológicas y las posibilidades de explotación agrícola o ganadera explican buena parte de esta brecha.
El relevamiento permite dimensionar las diferencias regionales y aporta referencias para decisiones de inversión, compra, venta y arrendamiento de campos.
Empresas: inversores, alianzas y escala ganan protagonismo
El contexto económico también está modificando la forma en que las empresas del agro piensan su crecimiento.
Un análisis de la consultora Zorraquín + Meneses señala que el principal desafío no pasa necesariamente por la falta de capital, sino por la dificultad de conectar a las empresas con potenciales inversores.
La presión sobre los márgenes impulsa la búsqueda de escala, las alianzas estratégicas, las fusiones y una administración más eficiente del capital de trabajo.
El renovado interés de capitales extranjeros y las posibles sinergias con sectores como Vaca Muerta también abren oportunidades. Sin embargo, para aprovecharlas las compañías deberán avanzar en la profesionalización de sus estructuras, el orden financiero y la organización societaria.
El acceso a inversiones deja de ser solamente una cuestión de financiamiento: también depende de la capacidad de las empresas para organizarse y sostener proyectos de crecimiento.
La industria semillera reclama cambios para impulsar la innovación
La discusión sobre el marco regulatorio de las semillas volvió a ganar protagonismo durante la semana. La Asociación de Semilleros Argentinos (ASA) reafirmó la necesidad de avanzar hacia reglas más claras y previsibles que permitan incentivar la inversión en genética, investigación y desarrollo tecnológico.
La entidad también amplió la superficie contemplada dentro del régimen de excepción al pago por uso propio, en una señal de flexibilidad para avanzar en la búsqueda de consensos sectoriales.
Brasil aparece como una referencia regional por el dinamismo de su industria semillera y el desarrollo de un marco normativo que favorece las inversiones.
El planteo vuelve a poner en relación la propiedad intelectual, el uso propio, la innovación y la competitividad. Para la industria, contar con previsibilidad jurídica es una condición importante para atraer inversiones y acelerar el desarrollo de nuevas tecnologías.
Balance semanal
La última semana hábil de octubre dejó un panorama de oportunidades y desafíos para el agro argentino.
Las perspectivas de una campaña agrícola con elevados niveles de producción conviven con amenazas sanitarias, mayores costos operativos y la necesidad de mejorar la eficiencia en cada eslabón de la cadena.
En agricultura, el manejo del agua, el control de malezas y la sanidad del trigo aparecen como factores determinantes. En ganadería, el financiamiento, la competitividad exportadora y la prevención frente a las crecidas ocupan un lugar central. En lechería, el bienestar animal y la infraestructura vuelven a ser prioridades ante un escenario de mayores precipitaciones.
A nivel empresarial, la búsqueda de escala, las inversiones y la actualización del marco regulatorio de semillas reflejan una transformación que excede los resultados de una sola campaña.
La principal conclusión es que el agro puede producir más, pero el verdadero desafío seguirá siendo transformar ese potencial en rentabilidad, competitividad y sustentabilidad económica.
La última semana hábil de octubre dejó señales contrapuestas para el agro argentino. Por un lado, las perspectivas productivas de la campaña 2026/27 alimentan expectativas positivas, con buenas condiciones de humedad y proyecciones de una cosecha que podría alcanzar niveles históricos. Por otro, el aumento de los costos, los riesgos sanitarios y las dificultades para transformar los buenos rindes en rentabilidad mantienen encendidas las alarmas.
Entre el lunes 26 y el viernes 30 de octubre, la agenda agropecuaria también puso el foco en el financiamiento, la competitividad de la cadena de la carne, el manejo de los tambos frente al barro y las discusiones sobre el marco legal de las semillas.
La zona núcleo se ilusiona con el trigo, pero el fusarium preocupa
La campaña triguera muestra perspectivas alentadoras en la región núcleo. Según las estimaciones de la Bolsa de Comercio de Rosario, el rendimiento promedio podría ubicarse en 43,6 quintales por hectárea, con una producción estimada de 6,7 millones de toneladas.
Sin embargo, detrás de las buenas perspectivas productivas aparece una amenaza sanitaria: la presencia de fusarium, con incidencias de hasta el 20% en algunas localidades, como Aldao. La enfermedad puede comprometer tanto el volumen cosechado como la calidad del grano.
A esto se suma una marcada diferencia en los resultados económicos según la tenencia de la tierra: las proyecciones muestran un beneficio neto de US$ 87 por hectárea en campo propio, mientras que en campos alquilados el resultado podría ser negativo en US$ 130 por hectárea.
La situación vuelve a poner sobre la mesa la importancia de los costos de arrendamiento y del manejo sanitario para definir el resultado final de la campaña.
El Niño puede traer más agua, pero también más malezas
El escenario climático asociado al fenómeno El Niño suma un nuevo desafío para la agricultura. Si bien las mayores precipitaciones pueden favorecer la disponibilidad hídrica de los cultivos, también generan condiciones propicias para la germinación y expansión de malezas.
Especialistas del INTA advierten que será necesario intensificar el monitoreo de los lotes y adoptar estrategias de manejo integrado. Entre las recomendaciones aparecen la combinación de prácticas culturales y la rotación de principios activos para evitar problemas de resistencia.
Otro aspecto clave será la planificación de las aplicaciones. El ingreso de maquinaria a suelos húmedos puede provocar compactación, por lo que se recomienda aprovechar adecuadamente las ventanas operativas y evaluar alternativas como los drones pulverizadores en sectores anegados.
El desafío será aprovechar el agua disponible sin perder eficiencia en el control de malezas.
El secreto de los rindes no está solamente en la lluvia
La disponibilidad de agua vuelve a ser uno de los factores centrales de la campaña agrícola, pero los especialistas advierten que la cantidad de milímetros recibidos no garantiza por sí sola buenos resultados.
Según técnicos del INTA, la capacidad del suelo para infiltrar, almacenar y conservar el agua es determinante para transformar las precipitaciones en productividad.
En ese sentido, el manejo de rastrojos, las rotaciones y la cobertura superficial permiten reducir la evaporación y mejorar la infiltración. También resulta fundamental evitar la compactación provocada por el tránsito excesivo de maquinaria y controlar tempranamente las malezas.
En un contexto de mayor variabilidad climática, conservar cada milímetro de agua puede convertirse en una ventaja productiva.
Créditos ganaderos atados al precio del novillo
El financiamiento volvió a ocupar un lugar destacado en la agenda ganadera. El Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE), junto con la Secretaría de Agricultura, amplió las herramientas crediticias destinadas al sector mediante un cupo de $10.000 millones en garantías sindicadas, con la participación de más de 15 sociedades de garantía recíproca.
Una de las particularidades de la propuesta es la posibilidad de establecer el repago de los préstamos en valor producto, tomando como referencia kilos de novillo según el Índice Novillo del Mercado Agroganadero (INMAG).
Los créditos contemplan plazos de hasta cinco años, una tasa UVA más 7% y financiamiento de hasta $200 millones por operación para inversiones y capital de trabajo.
La herramienta busca facilitar el acceso al crédito y ofrecer una alternativa de financiamiento vinculada a la evolución del producto que genera el propio establecimiento.
La carne busca mercados, pero los sobrecostos son un problema
La posibilidad de ampliar las exportaciones de carne vacuna vuelve a abrir oportunidades para la cadena cárnica argentina. Sin embargo, para aprovechar la demanda internacional será necesario resolver problemas estructurales vinculados con la competitividad.
Daniel Urcia, vicepresidente de FIFRA y de la Unión Industrial Argentina, planteó la necesidad de contar con estabilidad económica, seguridad jurídica y condiciones que permitan reducir los sobrecostos de producción.
El escenario también presenta dificultades por la menor disponibilidad de hacienda. Según los datos mencionados en el análisis, la producción nacional de carne registró una caída del 10%, con impacto sobre la estructura operativa de los frigoríficos.
A esto se suma la necesidad de cumplir con exigencias sanitarias y de trazabilidad para acceder y sostener mercados como Estados Unidos y Europa.
El desafío para la cadena será transformar las oportunidades comerciales en mayor competitividad y valor agregado.
Crecidas en el norte santafesino
Las condiciones climáticas también generan preocupación en la ganadería del norte provincial. Frente a los pronósticos de precipitaciones y la posibilidad de crecidas de los ríos, especialistas del INTA Reconquista remarcaron la importancia de anticiparse a los eventos de inundación.
Entre las principales recomendaciones aparecen el monitoreo permanente de las condiciones hídricas, la planificación de traslados preventivos de animales y la disponibilidad de reservas forrajeras.
La alimentación merece especial atención en categorías sensibles, como terneros, vaquillonas y vacas en lactancia. También resulta necesario reforzar los controles veterinarios ante el incremento de los riesgos sanitarios asociados al barro y la humedad, entre ellos leptospirosis y carbunclo.
La planificación previa puede marcar una diferencia importante para reducir las pérdidas productivas ante una emergencia climática.
El barro vuelve a poner bajo la lupa el bienestar animal
Alerta en los tambos por el barro: qué medidas tomar antes de que las lluvias compliquen la producción
La posibilidad de un período con precipitaciones superiores a los valores normales vuelve a poner en primer plano uno de los problemas recurrentes de los establecimientos lecheros: el barro.
El exceso de humedad no solamente dificulta la circulación de los animales y las tareas cotidianas. También puede afectar la infraestructura, la salud de las vacas y la organización del trabajo dentro del tambo.
Especialistas vinculados al bienestar animal destacan la importancia de anticiparse a los problemas, evitando que la saturación de los suelos se prolongue y genere condiciones desfavorables para el rodeo.
La Federación Internacional de Lechería (FIL), de la que Argentina participa como miembro asociado, constituye uno de los ámbitos de intercambio técnico sobre estas cuestiones. El bienestar animal aparece así como un componente central de la planificación frente a escenarios climáticos más exigentes.
Más producción no siempre significa más rentabilidad
El agro podría alcanzar una cosecha récord, pero hay una cuenta que no cierra: los costos
La campaña agrícola 2026/27 tiene perspectivas de alcanzar una nueva marca histórica, con una producción proyectada de 157,9 millones de toneladas de granos. Sin embargo, el crecimiento productivo convive con una presión cada vez mayor sobre los márgenes económicos.
Uno de los principales factores de preocupación es el aumento de los costos operativos. El gasoil registra una suba interanual del 58%, mientras que los fletes aumentaron un 15% y la mano de obra un 29%.
En el caso del combustible, la relación de compra también se deterioró: actualmente se necesitan 4,4 kilos de soja para adquirir un litro de gasoil, un 33% más que en la comparación interanual.
En contraste, algunos insumos como el glifosato y la urea presentan una mayor estabilidad de precios.
El escenario deja una señal clara: producir más no necesariamente implica ganar más. La eficiencia operativa y el control de los costos serán determinantes para que las buenas perspectivas productivas se traduzcan en resultados económicos.
¿Cuánto vale una hectárea en Santa Fe?
El mercado inmobiliario rural santafesino muestra diferencias muy marcadas según la ubicación y la aptitud productiva de los establecimientos.
Un informe del Centro de Estudios y Servicios de la Bolsa de Comercio de Santa Fe, elaborado el 19 de octubre, relevó los valores de la tierra rural en la provincia.
Según el trabajo, una hectárea agrícola de alta calidad en el sur santafesino puede alcanzar los US$ 18.000. En el otro extremo, los campos ganaderos extensivos ubicados en los Bajos Submeridionales presentan referencias de entre US$ 150 y US$ 350 por hectárea.
La productividad del suelo, las condiciones hidrológicas y las posibilidades de explotación agrícola o ganadera explican buena parte de esta brecha.
El relevamiento permite dimensionar las diferencias regionales y aporta referencias para decisiones de inversión, compra, venta y arrendamiento de campos.
Empresas: inversores, alianzas y escala ganan protagonismo
El contexto económico también está modificando la forma en que las empresas del agro piensan su crecimiento.
Un análisis de la consultora Zorraquín + Meneses señala que el principal desafío no pasa necesariamente por la falta de capital, sino por la dificultad de conectar a las empresas con potenciales inversores.
La presión sobre los márgenes impulsa la búsqueda de escala, las alianzas estratégicas, las fusiones y una administración más eficiente del capital de trabajo.
El renovado interés de capitales extranjeros y las posibles sinergias con sectores como Vaca Muerta también abren oportunidades. Sin embargo, para aprovecharlas las compañías deberán avanzar en la profesionalización de sus estructuras, el orden financiero y la organización societaria.
El acceso a inversiones deja de ser solamente una cuestión de financiamiento: también depende de la capacidad de las empresas para organizarse y sostener proyectos de crecimiento.
La industria semillera reclama cambios para impulsar la innovación
La discusión sobre el marco regulatorio de las semillas volvió a ganar protagonismo durante la semana. La Asociación de Semilleros Argentinos (ASA) reafirmó la necesidad de avanzar hacia reglas más claras y previsibles que permitan incentivar la inversión en genética, investigación y desarrollo tecnológico.
La entidad también amplió la superficie contemplada dentro del régimen de excepción al pago por uso propio, en una señal de flexibilidad para avanzar en la búsqueda de consensos sectoriales.
Brasil aparece como una referencia regional por el dinamismo de su industria semillera y el desarrollo de un marco normativo que favorece las inversiones.
El planteo vuelve a poner en discusión la relación entre propiedad intelectual, uso propio, innovación y competitividad. Para la industria, contar con previsibilidad jurídica es una condición importante para atraer inversiones y acelerar el desarrollo de nuevas tecnologías.
Balance semanal
La última semana hábil de octubre dejó un panorama de oportunidades y desafíos para el agro argentino.
Las perspectivas de una campaña agrícola con elevados niveles de producción conviven con amenazas sanitarias, mayores costos operativos y la necesidad de mejorar la eficiencia en cada eslabón de la cadena.
En agricultura, el manejo del agua, el control de malezas y la sanidad del trigo aparecen como factores determinantes. En ganadería, el financiamiento, la competitividad exportadora y la prevención frente a las crecidas ocupan un lugar central. En lechería, el bienestar animal y la infraestructura vuelven a ser prioridades ante un escenario de mayores precipitaciones.
A nivel empresarial, la búsqueda de escala, las inversiones y la actualización del marco regulatorio de semillas reflejan una transformación que excede los resultados de una sola campaña.
La principal conclusión es que el agro puede producir más, pero el verdadero desafío seguirá siendo transformar ese potencial en rentabilidad, competitividad y sustentabilidad económica.
