Este viernes se conmemora uno de los Días Mundiales que festejan a los gatos. Para los amantes de los felinos, uno sólo no era suficiente. El 29 de octubre y el 8 de agosto también lo celebran, pero este 20 de febrero es en honor al gato más famoso del mundo: Socks, la mascota de Bill Clinton, que formó parte de la Casa Blanca desde el año 1993 y murió un día como hoy de 2009. Lejos de la figura de la mascota indiferente y fría que muchos describen, los gatos eligen a sus dueños y son fieles compañeros, suman calma al hogar y mantienen a raya a roedores y vectores.
Rosario3 consultó al veterinario y máster en neurología veterinaria, Sergio Vignaroli, sobre pautas de cuidado y vinculación. Lo dijo el escritor irlandés George Bernard Shaw, “el hombre es civilizado en la medida en que comprende a un gato”.
–¿El gato elige a su dueño? ¿Nos elige?
–Sí, el gato a veces te elige. No es romantizar, existe una base científica, real y conductual. Es un animal selectivo socialmente, no genera vínculos automáticos como el perro. El gato te evalúa, busca determinado patrón de persona para que esté a su lado. Es común ver cuando hay varias personas en una casa, el gato va a acercarse al que esté más tranquilo, el que sea menos invasivo, que lo respete, que lo mire pero no se acerque. No busca a cualquiera. El gato no va a responder tanto por entusiasmo sino que su respuesta es a la confianza.
–¿Es un animal doméstico y salvaje a la vez?
–Para explicarlo de una manera simple, el gato vive en nuestra casa pero nunca deja de ser gato (risas). Con esto quiero decir que el perro fue seleccionado durante miles de años y manipulado genéticamente para nuestra conveniencia, para trabajo con el humano, obedecer, cuidar, cazar, etcétera. El hombre no solo hizo que el perro se acercara, sino que vio un potencial para realizar tareas y logró modificaciones genéticas. En cambio, con el gato no fue así. Se acercó solo. El gato “vio la oportunidad” y se acercó al hombre para su conveniencia. Se instaló donde había alimento, refugio y decidió convivir.
Por otro lado, al hombre también le convenía porque controlaba las plagas, como son los roedores, de los acopios de alimentos. Fue un contrato de convivencia entre ambos. El gato doméstico sigue conservando casi intactos los comportamientos de un gato salvaje. En términos genéticos, es uno de los animales con menos alteraciones en su ADN. Es decir, el gato de hace 9 mil años atrás sigue siendo muy parecido en conducta al que tenemos en casa.
–“Los perros piensan a sus dueños como dioses, los gatos lo piensan como esclavos”, dice una frase popular…
–El gato te ve como parte de su entorno seguro. Cuando un gato duerme sobre uno, muestra la panza, se frota o te amasa, de alguna forma te está mostrando conductas sociales de vínculo que significan confianza. Algo muy sencillo que diferencia a una especie de la otra: el gato no te expresa el afecto obedeciéndote, sino solamente acercándose, una cercanía voluntaria. El perro demuestra el cariño siguiéndote, estando a tu lado. El gato solamente quedándose.
–Tienen fama de ser traicioneros, demasiados independientes, ¿mito o realidad?
–Es en gran parte un mito que se genera por no entender cómo funciona el cerebro de un gato, cómo se comunican. El gato no traiciona. Yo lo llamo honestidad, se muestra tal cual siente. Si un gato bufa o tira un manotazo está avisando que está incómodo, está marcando límites. El problema está en que muchas veces no sabemos leer las señales previas que nos da un gato (orejas hacia atrás, cola moviéndose rápido y tensa, pupilas dilatadas, etcétera). Algo que aprendí de los gatos es que siempre avisan antes.
Y sí, son independientes. El gato no necesita contacto constante pero eso no significa que no necesite generar vínculos. Son seres sociables a su forma. Reconocen tu voz, tus rutinas, olores, horarios. Lo expresan diferente que un perro. El gato es extremadamente sensible a cambios en su ambiente, observador, territorial, ritualista, selectivo en su entorno social. No muestra confianza porque sí, sino que la termina construyendo.
El ronroneo es un idioma. Es uno de los sonidos del gato más mal interpretados. La mayoría piensa o cree que el gato ronronea solamente cuando está contento. Muchas veces sí, pero también lo hace cuando tiene hambre, para buscar caricias, para llamar la atención por algo e incluso cuando está en una situación incómoda o estresado o siente dolor. El ronroneo es un mecanismo de comunicación y de autorregulación emocional que ellos tienen. Para poder interpretarlo siempre hay que mirar el contexto.
–¿Qué hay que tener en cuenta a la hora de adoptar un gato por primera vez? ¿Qué necesita?
–Antes de adoptar un gato, hay que entender cómo actúa un gato porque la mayoría de los problemas aparecen por falta de comprensión de la naturaleza felina.
El gato necesita seguridad, que el entorno donde esté sea predecible, estable que lo pueda controlar. Es decir, va a necesitar saber dónde tiene cada cosa, recurso, lugar donde esconderse para poder observar. Tener todo en zonas altas. No vivir con ruidos constantes, no sufrir invasiones permanente de gente, necesita estar tranquilo.
Tener en cuenta que el gato está siempre analizando todo en la casa. A veces, los tutores se ponen mal porque el gato nuevo se esconde cuando llegan a casa. Ese comportamiento es totalmente normal.
En cuanto a necesidades específicas: el agua tiene que estar separada de la comida. El alimento siempre lejos de la bandeja sanitaria. El gato es muy limpio. La bandeja sanitaria es un lugar de intimidad, tiene que estar en lugares tranquilos, que no sean invadidos. A veces, la colocan en el lavadero , o lugares de tránsito continuo, en el balcón y son situaciones donde el gato no va a tener privacidad. Si hay dos gatos tiene que haber una bandeja por gato más una extra. En caso de que sean tres gatos, cuatro bandejas sanitarias. Tener en cuenta la limpieza de la bandeja. Es conveniente todos los días sacar las heces y la orina. Luego, una vez por semana o cada 10 días una limpieza profunda de la bandeja. Es decir, cambiar totalmente las piedritas y limpiar a fondo la bandeja.
Otro punto importante a tener en cuenta son los estímulos constantes. Recordemos que el gato es un cazador y si no caza, se aburre, se estresa. Tiene que tener siempre el cerebro activo: peluches, juguetes, ratoncitos que se muevan, cosas que puedan morder, todo lo que desarrolle el estímulo cognitivo.
Una frase que siempre digo es que “el gato necesita que lo traten como gato y no como perro”. No necesita una casa grande, sino una casa con un ambiente para gato.
Lo que veo en muchos tutores es que nadie hace medicina preventiva. Un gato que entra a casa, aunque parezca sano, sepas la procedencia, incluso los gatos que ya están viviendo en casa tienen que tener una revisación médica. Muchos dicen “el gato está sano porque no sale”. El gato “indoor” (casero) necesita atención veterinaria de rutina. Hay cosas que se enmascaran, donde los signos son silenciosos, enfermedades difíciles de percibir por el tutor.
Tener el plan sanitario, desparasitación, control anual y es muy importante el control dental. En los perros se ve más fácil pero los gatos también tienen periodontitis, gingivitis.
–¿Cuál es la diferencia entre un gato “indoor” y otro callejero?
–El gato indoor vive más, se enferma menos que uno outdoor. Con el gato indoor podemos ver cosas que con el gato que vive en los techos no podemos, está expuesto a accidentes de tránsito, infecciones, etc. En cuanto al estrés de un gato indoor, si está bien estimulado puede tener una vida plena, saludable, equilibrada. El punto clave está en su ambiente interno, que esa casa esté enriquecida.
–¿Cada cuánto tiempo hay que realizar la visita al veterinario?
–Las visitas al veterinario: en animales jóvenes (menos de 6 años) una vez al año de control más el plan sanitario, desparasitación. Y en animales de una edad avanzada, 6 años en adelante, suelo recomendar mínimo dos visitas al año en condiciones normales, o sea, que el gato no tenga ninguna patología previa.
–¿Cuáles son los errores más comunes al vincularse con gatos? Por ejemplo, ¿funciona retarlos?
–El error más grande es pretender que el gato entienda el mundo como si fuera un perro o una persona. De ahí, comienzan casi todos los conflictos. El gato no es un perro chico. Retarlos no funciona. Él no interpreta el reto como “hice algo mal”. Lo entiende como una agresión, es un momento de estrés. No genera aprendizaje sino miedo, que te evite con más frecuencia. Cuando rasca un sillón o tira algo al suelo o sube a una mesa, no está desafiando. Se está comportando como un gato, son conductas normales felinas. El problema en sí no es el gato. Es que a veces no nos damos cuenta de que no es la alternativa correcta para tratar un gato. El gato no aprende con castigo, aprende en el entorno que está.
–¿Qué otros consejos podés dar para una vida felina saludable?
–Buena alimentación. Controlar siempre el peso. Recordar que el sobrepeso es uno de los problemas más comunes en gatos (sobre todo indoor) que abre la puerta a la diabetes, problemas urinarios, articulares.
Tener en cuenta las visitas al veterinario, la medicina preventiva aunque parezca que el gato está sano, ya que muchas veces oculta sintomatología y cuando aparecen esos signos ya es demasiado tarde.
Lo que mencionamos antes, el ambiente enriquecido. Si va a ser un gato indoor que el lugar donde viva esté enriquecido para una vida de gato, no una vida de perro o lo que nosotros asumimos como una buena vida. Es importante leer e informarnos de cómo es un gato como especie.
–¿Cómo son los gatos como pacientes?
–Los gatos son pacientes extremadamente sensibles. A diferencia del perro que expresa la molestia o el estrés ladrando, forcejeando, el gato expresa el estrés hacia adentro, se queda quieto, se paraliza, está a la defensiva con los signos que mencionamos, las orejas para atrás, pupilas dilatadas. El secreto está en saber leer antes lo que va a pasar y entender al gato como un gato. Es importante cuando llega a consulta, los movimientos siempre lentos, calmos, si lo vamos a manipular de forma suave, respetar los tiempos de adaptación, tratar de que no haya tanto ruidos.Todo eso es importante al momento de tratar un gato.



