Ciruelo muestra arte y fantasía de alto vuelo

El ilustrador argentino presenta en "Infinito interior", una colección de pinturas, reproducciones y pretropictos que refieren al mundo de hadas y dragones, entre otros personajes. Hasta el 18 de agosto, en Plataforma Lavardén. Gratis
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Hasta el domingo 18 de agosto se queda en la Sala Miradas de Plataforma Lavardén, Sarmiento y Mendoza, la muestra Infinto interior, que presenta una serie de pinturas y petropictos del artista Ciruelo Cabral. La entrada a la exhibición es libre y gratuita y se puede visitar de lunes a viernes de 10 a 19, y los fines de semana, de 18 a 21.

Ciruelo es uno de los representantes del art fantasy con mayor reputación internacional, que trabaja desde hace más de dos décadas con editoriales de distintos países.

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Entre sus créditos aparecen portadas de discos -Steve Vai y Raúl Porchetto, por citar sólo dos-, así como trabajos para George Lucas en La Guerra de las Galaxias y para Christopher Paolini en el libro Eragon.

Es, además, el creador y desarrollador de la técnica de petropictos, en la cual dibuja o pinta sobre piedras sin alterar su forma original.

Desde España, país donde reside, el también músico y autor, accedió a responder algunas preguntas para Rosario3.com

—¿Cuál fue el criterio de selección detrás de la muestra Infinito interior?

— La exposición Infinito Interior es una selección de mis mejores pinturas. La mayoría son reproducciones de alta calidad sobre lienzo y en Rosario hay siete originales con óleos. Además hay una selección de Petropictos,
que son piedras pintadas. En la expo se ven muchas obras de mi libro Hadas y Dragones.

— Además de ilustrar, también sos músico y escribís. ¿Pensaste en un trabajo tuyo que articule todas estas maneras de expresarte?

— Sí. Desde que salió el Ipad tengo cuatro de mis libros pasados a ese formato por un estudio de Buenos Aires. Las Apps tienen muy alta calidad ya que el texto está en varios idiomas que se cambian a voluntad, las imágenes tienen la posibilidad de ser ampliadas y algunas tienen animaciones y a todo eso se le suma mi música, que compuse y grabé especialmente para ese formato. Es un sueño hecho realidad haber llegado
al público con todas mis expresiones artísticas en un solo formato.

— ¿Pensás que esas otras aristas te reportan un valor agregado al momento de la ilustración?

— Sí. Sobretodo porque los álbumes que ilustré son de músicos que admiro mucho.

— Trabajaste con artistas disimiles, que van de pop al rock sinfónico-progresivo ¿Sentís por alguna tapa un afecto particular?

— Yo suelo escuchar música muy diversa mientras trabajo. Me gustan tanto Steve Vai como Spinetta, Pedro Aznar, Marcelo Torres, Raúl Porchetto, Enanitos Verdes, Northwind (de España) o The Flower Kings (de Suecia), y cada uno requirió un estilo y una temática específica, y eso a mí me gustó mucho. Cada música me nutre con una inspiración distinta.

— ¿Cómo creaste las gráficas de "Fuego gris" (Spinetta) y "Hombre mirando al sudeste" (E. Subiela)

— Estos dos trabajos fueron hechos como afiches para las respectivas películas y después fueron tapas de los álbumes de las músicas originales, así que tuve que trabajar más con los directores que con los músicos en
ambos casos.

— A la hora de ilustrar personajes fantásticos, ¿Tenés alguna rutina?

— En una época, cuando hacía muchas tapas de libros me tenía que leer al menos una sinopsis de la historia para saber ciertos detalles de lo que se requería de mí. Aunque en USA los directores de arte tienen mucha
intervención en el resultado del arte de tapa. En los últimos diez años dejé de aceptar este tipo de trabajo para dedicarme a escribir mis propias historias e ilustrar mis propios libros, y esto me da una libertad muy grande que potencia mi creatividad. Voy escribiendo y dibujando simultáneamente y una cosa activa a la otra.

— Sos un referente mundial en la ilustraión de dragones, sobre todo a partir de "El gran libro del dragón". ¿Cómo recreás una figura que ha sido plasmada previamente y que está presente en distintas culturas y con distintas “formas”?

— Bueno, la figura del dragón en Europa está representada en infinidad de pinturas y esculturas que me dieron base para desarrollar mis dragones. Barcelona, la ciudad a la que me vine a vivir hace 26 años, es la ciudad del dragón y está llena de esculturas y forjas de dragones. Por supuesto que hay también muchos artistas contemporáneos que me inspiran mucho y que me sirvieron de inspiración. Ahora, después de tantos años de dedicarme al arte mi creatividad se nutre más de ciertos espacios que están hacia adentro, en ese “infinito interior” al que yo siempre hago referencia.

— ¿En que consiste la técnica petropictos?

— Siempre fui un coleccionista de piedras, y fue en 1995 que, espontáneamente, me puse a pintar en ellas desatando una tormenta de sensaciones artísticas que nunca antes había experimentado. Tuve que inventarle el nombre Petropictos porque el término Petroglifos, que sí existe, sólo describe la pintura que se hace sobre piedra sin tener en cuenta sus volúmenes y lo que yo hago es precisamente interpretar su forma para realzarla con la pintura. Mi daltonismo también tiene mucho que ver en este proceso, ya que mi defecto al percibir los colores me potencia mi control sobre los “valores de gris” y mi percepción del volumen, así que me es fácil ver figuras en las texturas y en las formas. Es una técnica con la que logro una escultura a través de la pintura. El hecho de que yo me base en la forma y las rugosidades que ya tiene la piedra para conseguir figuras reconocibles con solo pintarlas es un trabajo de colaboración. Siento que hay un diálogo entre las piedras y yo que me revela las formas que se han almacenado ahí. No puedo explicarlo de otra manera. Tampoco lo necesito ya que la mayoría de los que ven mis Petropictos sienten ese proceso mágico y se emocionan.

— Por último, ¿Cuál es tu relación con la computadora?

— Me gusta la tecnología y la uso para lo que la necesito, pero siempre voy a volver a mis lápices, mis pinceles y mis óleos. Ya tengo incorporado mi cariño por el trabajo manual y disfruto mucho haciéndolo. Aunque, como dije, no cierro las puertas al arte digital cuando lo necesito. Por supuesto, tengo que digitalizar todas mis pinturas porque necesito mandarlas por email a diferentes clientes en todo el mundo.

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