No hay inclusión verdadera sin educación de calidad

El proyecto Educar 2050 trabaja para que la educación argentina sea calificada entre las cinco mejores del mundo. “La prioridad es hacer cumplir el derecho a aprender”, expresa Manuel Álvarez Tronge, presidente de la Asociación
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El proyecto Educar 2050 nace en 2007 con una visión a largo plazo, como su nombre lo indica. Surge movido por la indignación de la pobreza en Argentina. “La educación es el mejor camino para combatirla”, expresa Manuel Álvarez Tronge, presidente de la entidad que tiene como bandera posicionar al país entre los líderes educativos.

La organización fue creada luego de un viaje a Chaco, en el momento en que las noticias hablaban de “el hambre en el país de la carne”, una situación crítica y desoladora de desnutrición infantil. “Cuando fuimos nos encontramos con la cruda realidad que relataban los medios. Los chicos morían de hambre y nos dimos cuenta que los maestros y directores de escuelas rurales eran los verdaderos líderes sociales con quienes se podía trabajar para paliar la situación. Estos maestros eran superhéroes, así fue que empezamos a trabajar con ellos”.

El proyecto comenzó trabajando en lo inmediato y urgente, proveyendo ayuda desde la provisión de alimentos “y consiguiéndoles una bici, una moto o camioneta para poder ir a las escuelas sin tener que caminar 12 km todos los días”, relata Manuel y continúa: “Empezamos a trabajar con escuelas los primeros años pero luego quisimos ir más allá de ese trabajo puntual a incidir en políticas pública. Cuando trabajás desde ese lugar tiene mucho más impacto, es un tsunami. La decisión de un ministro es mucho más fuerte que lo que podamos hacer las organizaciones sociales desde lo civil, por eso nos transformamos en los parlantes de los reclamos de las comunidades locales”.

Luego, quisieron seguir avanzando y se propusieron capacitar directores. “Capacitamos líderes para que luego influyan en otros, en este caso los maestros y padres. Se forma un círculo virtuoso muy fuerte para mejorar la educación de las escuelas”.

Para llegar al objetivo de estar entre los mejores países a nivel educativo, el proyecto trabaja con 4 vías de acción. 

Trabajo de campo: "Es la que enseña la realidad en la que estamos viviendo. Estar cerca de los maestros, directores, niños nos aporta la información para luego ir a hablar con los políticos", relata Manuel.

Comunicación: "A la sociedad civil argentina hay que despabilarla para que reclame por que la educación sea prioridad", expresa Manuel y continúa: "Generalmente los ciudadanos reclaman por seguridad, por temas económicos, empleo, pero son cosas que vienen después de la educación".

Investigación: "Es la que brinda los fundamentos en los pedidos que hacemos. Tenemos muy buenos trabajos especialistas y eso nos da cierta garantía de calidad a lo que estamos pidiendo. Los temas tienen que ver con mediciones de educación, propuestas para trabajar en diferentes niveles educativos. Además, hacemos foros sobre calidad educativa, donde juntamos a diferentes expertos que debaten sobre estos temas", explica el presidente.

Articulación: "Hay muy buenos proyectos en Argentina y Latinoamérica de organizaciones e instituciones similares que trabajan en las mismas temáticas, entonces tratamos de reunirlas. Lo hacemos a través de REDUCA, una red internacional que abarca 14 países de la región. Nos juntamos para conversar y compartir experiencias, con lo que suma ser más.  En Argentina lo hicimos con una organización que se llama Primero Educación que reúne varias ONGs que están en temas educativos", cuenta Manuel.

Argentina tiene actualmente un 48 % de niños en edad escolar que están en la pobreza. “El único salvavidas es la educación. Es la que brinda a los chicos el talento necesario para que puedan aprender a aprender y pueda salir por sí mismo del agujero de la pobreza”, explica el presidente y concluye:  “No hay inclusión verdadera sin educación de calidad. El joven debe poder salir de la escuela con herramientas suficientes para poder desenvolverse en el mundo adulto. Que puedan desarrollar habilidades, ejercer un trabajo, que también es un derecho humano”.

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