La vida y la carrera de Phil Collins atraviesan hoy una etapa muy distinta a la del ícono del rock que llenó estadios en todo el mundo. A los 74 años –y a días de cumplir 75 el próximo 30 de enero– el músico británico convive con severas secuelas físicas que lo obligan a recibir atención médica las 24 horas y a enfrentar, día a día, las dificultades para desplazarse por sus propios medios.
La situación quedó reflejada en un documental sonoro de BBC Sounds, donde el exlíder de Genesis repasa su trayectoria artística, pero también los desafíos personales y de salud que marcaron las últimas dos décadas. Según declaraciones reproducidas por Entertainment Weekly, Collins sufre un daño neurológico persistente como consecuencia de una lesión en la columna vertebral sufrida en 2007, que redujo de manera significativa su autonomía.
“Puedo caminar, pero necesito ayuda, muletas o algún tipo de apoyo”, reconoció el músico, quien además fue sometido a cinco cirugías de rodilla, de las cuales solo una presenta actualmente un funcionamiento aceptable. El cuadro general lo llevó a depender de asistencia sanitaria permanente para cumplir con los tratamientos médicos.
Las secuelas físicas impactaron de lleno en su vínculo con la música. La imposibilidad de volver a tocar la batería -instrumento que definió gran parte de su identidad artística- fue uno de los momentos más duros y quedó expuesta durante la gira de despedida de Genesis en 2022. En esos conciertos, Collins se limitó a cantar mientras su hijo menor, Nic, asumió el rol de baterista principal.
Lejos de ser solo una experiencia frustrante, el músico destacó ese proceso como una oportunidad para ver crecer artísticamente a su hijo y para resignificar su lugar sobre el escenario. Aun así, el final de la gira lo encontró atravesando un período complejo, marcado por el consumo excesivo de alcohol y serios problemas renales que derivaron en prolongadas internaciones.
“Me pasé con la bebida y eso afectó a mis riñones”, admitió Collins, quien aseguró que ese episodio fue un punto de quiebre. Desde entonces, lleva dos años de sobriedad, un proceso que definió como fundamental para estabilizar su salud y reordenar sus prioridades personales.
El músico subrayó que la disciplina y el acompañamiento familiar fueron claves en su recuperación. Padre de cinco hijos (Nic, Simon, Joely, Mathew y la actriz Lily Collins) expresó orgullo por el camino que cada uno supo construir, incluso en medio de sus crisis personales y de salud.
Aunque su actividad pública se redujo considerablemente, Collins mantiene un vínculo activo con la música a través de grabaciones y colaboraciones puntuales. Su legado, marcado por una voz inconfundible y una impronta que atraviesa generaciones, continúa siendo reconocido por colegas y seguidores en todo el mundo.
El documental de BBC Sounds propone un recorrido íntimo por su vida y su obra, combinando éxitos, caídas y aprendizajes. “No siento nostalgia por lo que no pude hacer”, concluyó Collins. “El camino que recorrí superó cualquier expectativa que haya tenido”.



