Por ahora, la maquinaria agrícola santafesina aprueba: ¿por qué está "seis puntos"?

El presidente de ASIMA, Elbio Dolzani, analizó "la foto" del sector, contemplando las variables que inciden en el negocio y que condicionan las decisiones del productor

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Resumen Ejecutivo

  • La industria de maquinaria agrícola en Santa Fe desaceleró su demanda tras un primer semestre favorable, según reportó Elbio Dolzani, presidente de ASIMA.
  • Los productores agropecuarios postergan inversiones en bienes de capital a la espera de definiciones sobre el clima, precios de granos, dólar y eventuales bajas de retenciones.
  • Las líneas de financiamiento respaldadas por el Gobierno de Santa Fe ofrecen tasas competitivas en pesos del 14% al 16% anual a tres o cuatro años.
  • A pesar del freno coyuntural en equipos propulsados, el sector fabril mantiene su producción impulsado por su alta competitividad tecnológica y resiliencia estructural.

La industria argentina de maquinaria agrícola atraviesa un 2026 de contrastes. Después de un primer semestre con una demanda sostenida, el mercado comenzó a desacelerarse y a mostrar una actitud más expectante por parte de los productores agropecuarios.

Así lo describió Elbio Dolzani, presidente de ASIMA (Asociación Santafesina de Industriales de la Maquinaria Agrícola), quien ubicó en torno a los seis puntos sobre diez la situación actual del sector.

“En general podemos decir que estamos bien”, señaló el empresario, aunque reconoció que existen diferencias importantes según el tipo de maquinaria y que los equipos con motorización —los denominados propulsados— son actualmente los que presentan mayores dificultades.

Para Dolzani, la industria conserva una de sus principales fortalezas históricas: su capacidad para atravesar ciclos adversos y sostener el empleo y la producción aun en escenarios de incertidumbre.

“La industria de la maquinaria agrícola tampoco para, por más adversidades que tengamos”, sostuvo.

Después de junio, el productor decidió esperar

Uno de los principales cambios que detecta ASIMA está en el comportamiento de la demanda. Según explicó Dolzani, el mercado se mantuvo demandante hasta junio, pero posteriormente comenzaron a pesar con mayor fuerza distintas variables productivas y económicas.

El clima aparece como uno de los factores determinantes. Las condiciones para las últimas campañas, sumadas a los inconvenientes que generaron las lluvias y la falta de transitabilidad en caminos rurales de distintas zonas, incrementaron la incertidumbre.

A esto se suma la evolución de los precios de los productos agropecuarios y las expectativas respecto de las principales variables económicas.

“Hay un montón de factores que hacen que hoy el productor agropecuario diga: ‘paro la pelota y me pongo a ver qué jugada voy a hacer’”, resumió el titular de ASIMA.

La definición refleja un cambio en el comportamiento de compra: el productor no necesariamente abandona la decisión de invertir, pero posterga la operación hasta tener mayor claridad sobre el escenario.

Clima, dólar y DEX: las variables que pesan sobre la inversión

En el análisis de Dolzani, la maquinaria agrícola está directamente vinculada con la ecuación económica del productor. Por eso, cualquier modificación en las condiciones del negocio agropecuario termina repercutiendo sobre la industria.

Entre las variables que el productor sigue de cerca aparecen:

* La evolución del clima y el impacto sobre los rindes.

* Los precios de los granos y otros productos agropecuarios.

* El comportamiento del dólar.

* La eventual reducción de las retenciones.

* El volumen final de las cosechas.

Las condiciones de financiamiento disponibles para adquirir bienes de capital.

La combinación de estos factores explica, según el empresario, la actitud de espera que comenzó a observarse con mayor claridad durante la segunda mitad del año.

El productor debe decidir hoy una inversión que tendrá impacto durante varios años, mientras todavía no tiene completamente definida la rentabilidad de la campaña que está comenzando.

Financiamiento: tasas competitivas para sostener la inversión

En este contexto, el financiamiento se transforma en una herramienta clave para evitar que la incertidumbre termine paralizando las operaciones.

Dolzani destacó especialmente el trabajo realizado durante Agroactiva y Expoagro, dos de las principales muestras de maquinaria agrícola del país, y el acompañamiento del Gobierno de Santa Fe a través del Ministerio de Producción.

Según explicó, se consiguieron líneas destinadas a la adquisición de bienes de capital nuevos y de producción nacional, con tasas que pueden ubicarse actualmente en torno al 14% y 16% anual en pesos, dependiendo de las condiciones de cada alternativa.

Los plazos, indicó, pueden llegar a tres o cuatro años con tasa fija en pesos.

También existen alternativas en dólares, aunque con tasas cercanas al 6%, una condición que debe analizarse en función de la evolución esperada del tipo de cambio.

Para el empresario, si el dólar logra mantenerse relativamente estable, una financiación de esas características puede resultar razonable a mediano plazo. Pero, nuevamente, la decisión queda atada a las expectativas macroeconómicas.

La maquinaria agrícola, una industria que apuesta a la tecnología

Más allá de la coyuntura, Dolzani puso en valor la fortaleza estructural del complejo de maquinaria agrícola argentino, particularmente en Santa Fe y Córdoba.

Se trata de una industria con una fuerte presencia territorial, generadora de empleo y con una creciente incorporación de tecnología.

“La maquinaria agrícola le compite a cualquiera del mundo”, destacó durante la entrevista, al remarcar el nivel tecnológico alcanzado por los fabricantes nacionales.

Ese diferencial se convierte en una de las principales cartas de la industria frente a los cambios del mercado. La fabricación nacional no solo busca sostener su participación en el mercado interno, sino también mantener competitividad frente a la oferta internacional.

Resiliencia frente a los ciclos del agro

La historia reciente de la maquinaria agrícola argentina está marcada por ciclos de expansión y contracción. Para Dolzani, la capacidad de adaptación de los fabricantes es precisamente uno de los factores que permite mantener activa a la industria aun cuando el contexto se vuelve adverso.

El empresario apeló a una comparación con el propio comportamiento del campo: pese a las crisis y a las dificultades, el productor continúa sembrando y cosechando.

Esa misma lógica, sostiene, se replica en las fábricas.

“El campo no para” y la maquinaria agrícola tampoco. La diferencia, en el actual escenario, es que el productor parece haber puesto el freno de mano momentáneamente para evaluar cuál será el mejor momento para volver a invertir.

El segundo semestre, bajo la lupa

Con el mercado atravesando una etapa de mayor prudencia, el desempeño de la maquinaria agrícola durante los próximos meses dependerá en buena medida de cómo evolucionen las variables que hoy están mirando los productores.

Una mejora en las condiciones climáticas, mayor previsibilidad en los precios agrícolas, señales favorables en materia de retenciones y un tipo de cambio estable podrían contribuir a destrabar decisiones de inversión.

Mientras tanto, la industria se mantiene activa, buscando sostener ventas mediante financiamiento y herramientas comerciales, y esperando que el productor vuelva a encontrar margen para renovar equipos.

La fotografía que deja ASIMA es clara: no hay un mercado paralizado, pero sí un mercado que está esperando señales. Y en una actividad donde las inversiones son de largo plazo, esas señales pueden marcar la diferencia entre postergar una compra o poner nuevamente en marcha una operación.

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