Claves del día: reservas récord, petróleo en auge y alerta industrial mientras crece la reconversión en los shoppings

El BCRA alcanzó el mayor nivel de reservas desde 2019, el petróleo impulsa una lluvia de dólares, IRSA acelera inversiones en centros comerciales y la industria rosarina reclama auxilio frente a importaciones, costos y pérdida de competitividad

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La economía argentina volvió a exhibir este jueves una de sus mayores contradicciones. Mientras los mercados financieros celebran, las reservas del Banco Central alcanzan máximos de los últimos siete años, el petróleo genera una nueva ola de ingreso de divisas y los bonos continúan recuperándose, buena parte de la industria sigue reclamando medidas urgentes para sostener la competitividad frente a una apertura económica cada vez más profunda.

La principal noticia del día llegó desde el Banco Central. La autoridad monetaria logró sumar US$ 644 millones en reservas y elevó el stock bruto hasta los US$ 48.511 millones, el nivel más alto desde octubre de 2019. Al mismo tiempo, el riesgo país perforó nuevamente la barrera psicológica de los 500 puntos básicos y cerró en 496 unidades, un piso que Argentina no veía desde mayo de 2018.

La combinación de ingreso de dólares por la cosecha gruesa, mayores exportaciones energéticas y renovado apetito financiero por activos argentinos sigue alimentando un clima de optimismo entre los inversores. La Bolsa porteña acumula una suba cercana al 12% en dólares en apenas dos semanas y las ADR argentinas continúan mostrando rendimientos destacados en Wall Street.

Uno de los motores de esta nueva etapa es el petróleo. La producción energética continúa creciendo y las exportaciones alcanzan niveles que no se observaban desde antes del derrumbe de la convertibilidad. En ese contexto, Pan American Energy presentó un proyecto de inversión por US$ 680 millones bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) destinado a incrementar la producción petrolera en Chubut. El desembolso busca extender la vida útil de áreas maduras y consolidar el papel de la energía como una de las principales fuentes de dólares para la economía argentina.

El auge energético aparece además como uno de los factores que explican la tranquilidad cambiaria. El dólar blue retrocedió hasta los $1.430, prácticamente al mismo nivel que el oficial, mientras que la brecha cambiaria continúa reducida. El fenómeno es tan llamativo que el dólar informal vale hoy menos que hace casi dos años.

Mientras tanto, el Tesoro sigue aprovechando la calma financiera para captar divisas. En la licitación de Bonares realizada este jueves logró obtener otros US$ 201 millones mediante la colocación de títulos en dólares con vencimientos en 2027 y 2028. El dato refleja que los inversores continúan apostando a la capacidad de pago de la Argentina incluso frente al desafío electoral que se avecina en 2027.

La confianza también fue alimentada por los mensajes que Javier Milei y Luis Caputo transmitieron durante el Latam Economic Forum. El Presidente volvió a cuestionar a los medios de comunicación, mientras que el ministro de Economía aseguró que la economía terminará imponiéndose sobre la política y sostuvo que Argentina es actualmente uno de los países que mejor está navegando el complejo escenario global.

Sin embargo, detrás de los festejos financieros aparece una realidad mucho más heterogénea.

Por un lado, el Gobierno decidió rechazar las sugerencias del Fondo Monetario Internacional para avanzar con cambios en Ganancias, Monotributo y otros tributos. Luis Caputo dejó trascender que no está dispuesto a impulsar aumentos impositivos ni modificaciones que puedan afectar el proceso de recuperación económica. La postura marca una diferencia importante respecto de los planteos técnicos del FMI, que viene insistiendo en una reforma tributaria integral para aumentar la recaudación y simplificar el sistema.

Por otro lado, la inflación sigue generando preocupación. Una encuesta nacional realizada por la Universidad Torcuato Di Tella mostró que las expectativas inflacionarias volvieron a aumentar y que los argentinos proyectan una inflación anual del 37,5%. El dato evidencia que, pese a la desaceleración observada durante los últimos meses, todavía existe cautela respecto de la estabilidad de precios a largo plazo.

Esa dualidad entre la euforia financiera y las dificultades de la economía real quedó expuesta con claridad durante la cumbre industrial realizada en Rosario por la Fisfe. Allí, empresarios de distintos sectores manufactureros lanzaron una advertencia contundente: mientras las variables financieras exhiben una recuperación acelerada, gran parte de la actividad productiva continúa enfrentando serias dificultades para sostener niveles de actividad, empleo y rentabilidad.

El encuentro reunió a representantes industriales de distintas provincias bajo una preocupación común: la pérdida de competitividad frente al avance de las importaciones. Los empresarios reclamaron políticas que contemplen las asimetrías de costos que enfrenta la producción nacional, desde la presión tributaria y logística hasta el financiamiento, la infraestructura y el costo energético. El mensaje fue claro: la apertura económica puede transformarse en una oportunidad para algunos sectores, pero también en una amenaza para actividades que todavía no lograron adaptarse al nuevo escenario.

Rosario se convirtió así en el escenario donde quedó expuesta una de las principales tensiones del modelo económico actual. Mientras el petróleo, la minería, el agro y los mercados financieros atraen inversiones y dólares, buena parte del entramado industrial advierte que la recuperación todavía no llegó plenamente a las fábricas. El reclamo no apuntó contra la estabilidad macroeconómica, sino contra la velocidad con la que se están abriendo mercados en un contexto donde muchas empresas aún arrastran problemas estructurales acumulados durante años.

La preocupación expresada por los industriales encontró rápidamente un caso concreto. Esta semana otra empresa del Gran Rosario con fuerte presencia en el sector minero ingresó en concurso preventivo, reflejando que detrás de algunos sectores dinámicos todavía persisten dificultades financieras significativas. El episodio alimentó el debate planteado en la cumbre: no todas las actividades están transitando la recuperación al mismo ritmo y la brecha entre los sectores ganadores y perdedores de la nueva economía argentina parece ampliarse.

Pero la economía también muestra señales muy distintas desde el lado del consumo.

Eduardo Elsztain, presidente de IRSA, reveló que los centros comerciales argentinos atraviesan una transformación profunda. La compañía avanza con nuevos desarrollos en el interior del país y apuesta a una expansión de los shoppings como espacios de experiencia, gastronomía, entretenimiento y servicios, mucho más allá de las compras tradicionales. En esa línea, IRSA confirmó nuevos proyectos y continúa observando oportunidades en ciudades donde el crecimiento del consumo formal todavía muestra potencial.

La estrategia coincide con la llegada de nuevas marcas internacionales. En los últimos días se confirmó el desembarco de otra cadena estadounidense de indumentaria que promete comercializar jeans con valores similares a los de Miami, reflejando cómo la apertura comercial y el nuevo escenario cambiario están modificando el mapa del retail argentino.

Rosario también participa de esta tendencia desde otro ángulo. Ocho bares locales se sumarán a una gran celebración gastronómica centrada en quesos artesanales de la mano de Santa Rosa.

Al mismo tiempo, el comercio electrónico enfrenta nuevos desafíos regulatorios. El gobierno de Axel Kicillof advirtió a Mercado Libre que podría enfrentar multas superiores a los $1.800 millones si no elimina determinadas cláusulas consideradas abusivas por las autoridades bonaerenses. El conflicto abre un nuevo frente para la principal plataforma de comercio electrónico del país en un momento en que el ecosistema digital gana cada vez más peso dentro del consumo argentino.

Mientras tanto, los mercados internacionales observan con atención las tensiones geopolíticas en Medio Oriente. A pesar de los bombardeos y de la incertidumbre global, el petróleo mostró una baja moderada, mientras los metales continúan fortaleciéndose y los granos registraron nuevas subas tanto en Chicago como en Rosario.

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