La foto financiera cambió. O al menos eso es lo que muestran los últimos indicadores que siguen de cerca las empresas agropecuarias.
El Gobierno presentó su hoja de ruta financiera para 2026-2027 con un cronograma de vencimientos de deuda y las fuentes previstas para afrontarlos. Si logra cumplir los objetivos planteados —especialmente en materia de acumulación de reservas— el escenario podría traducirse en una nueva baja del riesgo país y un mayor flujo de inversiones hacia la economía real.
El dólar deja de ser el único refugio
Aunque las tensiones cambiarias nunca desaparecen del radar del productor, hoy el mercado no espera un salto brusco del tipo de cambio.
Con reservas creciendo y un importante volumen de divisas todavía pendiente de liquidación por parte del sector agropecuario, los contratos de dólar futuro muestran una curva relativamente estable, con un valor cercano a los $1.625 hacia fin de año. En ese contexto, la recomendación ya no pasa por apostar a una devaluación, sino por utilizar el mercado de futuros como herramienta de cobertura.
El crédito en pesos vuelve a ganar la pulseada
Una de las principales conclusiones del informe es contundente: hoy sigue siendo más conveniente financiarse en pesos.
Las tasas mostraron pocos movimientos durante el último mes y, según el análisis, ya habrían alcanzado un piso, por lo que no se esperan reducciones significativas en el corto plazo.
A eso se suma otro dato que puede marcar diferencias en los costos financieros: descontar cheques en el mercado de capitales continúa siendo más barato que hacerlo por la vía bancaria, con una reducción cercana a ocho puntos porcentuales en el costo financiero total.
¿Y el crédito en dólares? Solo bajo ciertas condiciones
Si bien el financiamiento en moneda estadounidense mejoró gracias a una menor expectativa de devaluación, todavía no logra imponerse como la mejor alternativa.
El análisis sostiene que solo resultaría conveniente si el tipo de cambio aumenta menos del 17% durante los próximos doce meses, un escenario que hoy consideran poco probable.
Sin embargo, aparece una opción intermedia que comienza a ganar terreno: el denominado "dólar sintético", una estrategia que combina deuda en pesos con cobertura en futuros y permite obtener un costo equivalente inferior al 5% anual en dólares.
Las inversiones también cambian de prioridad
En materia de inversiones, el informe recomienda mantener una posición prudente.
Las LECAP continúan siendo útiles para administrar liquidez de corto plazo, aunque ya ofrecen tasas reales negativas. Para horizontes más largos, la preferencia sigue siendo los bonos ajustados por CER como cobertura frente a eventuales rebrotes inflacionarios.
En dólares, las obligaciones negociables mantienen rendimientos considerados atractivos, mientras que entre los bonos soberanos se destaca el TZV28 por su potencial de apreciación. Para perfiles moderados, además, se incorpora el ETF GLD como forma de invertir en oro y reducir la volatilidad de la cartera.
La rentabilidad también se juega en los impuestos
El informe pone el foco sobre un aspecto que muchas veces queda relegado: la eficiencia impositiva.
Según el ejemplo presentado, un productor que factura $2.000 millones anuales puede llegar a destinar alrededor de $24 millones al impuesto sobre los débitos y créditos bancarios, mientras que una adecuada planificación permitiría reducir significativamente la carga del impuesto a las ganancias mediante herramientas financieras específicas.
La conclusión
Después de varios años en los que la cobertura cambiaria dominó todas las decisiones financieras, el nuevo contexto obliga a ampliar la mirada. La administración de la tesorería, el acceso inteligente al financiamiento, la cobertura selectiva del riesgo cambiario y la planificación impositiva aparecen hoy como variables capaces de generar tanto impacto en la rentabilidad como una buena campaña agrícola.
Para el productor, la clave ya no pasa únicamente por cuánto vale el dólar, sino por cómo administra cada peso que circula dentro de la empresa.

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