Calzado, muebles y textiles: el arancel de Estados Unidos a Brasil reordena la industria argentina

El arancel del 25% que Washington le aplicó a Brasil deja excedentes de textiles, calzado, muebles y papel buscando destino, y la Argentina aparece como la salida más cercana

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Resumen Ejecutivo

  • Estados Unidos aplicó un arancel del 25% a la mayoría de los productos brasileños. La consultora Abeceb calcula el impacto real entre USD 700 y 1.000 millones anuales.
  • Textiles, calzado, muebles, papel y celulosa quedaron alcanzados por el arancel. Esos excedentes brasileños podrían volcarse al mercado argentino.
  • La inversión en construcción en la Argentina está en 6,9% del PBI, piso de veinte años: el dato que define hoy la demanda de las cementeras.
  • Carne, café, jugo de naranja, partes de aviones y mineral de hierro quedaron fuera del arancel porque impactan en la inflación estadounidense.

El gobierno de Estados Unidos resolvió aplicar un arancel del 25% a la mayoría de los productos que importa de Brasil. Y la primera lectura desde este lado de la frontera no pasa por lo que Brasil deja de vender, sino por dónde va a terminar lo que no venda: en un corralón, en una cementera o en la góndola de al lado.

La pregunta toca de cerca a la industria del cordón del Gran Rosario. Desde una fábrica de materiales hasta un taller textil, el problema deja de ser el precio internacional y pasa a ser el vecino que necesita colocar mercadería sí o sí.

Gustavo Perego, director de Negocios de Abeceb, estimó que el impacto comercial real ronda entre USD 700 y 1.000 millones anuales, es decir entre 1,8% y 2,6% de las ventas brasileñas a Estados Unidos. Muy lejos de los USD 4.700 millones que mencionó el gobierno de Lula da Silva y de los USD 11.000 millones que calculó AmCham.

Sobre el nivel de actividad, Perego lo cuantificó en apenas 0,03% del PBI brasileño. Chico en la macro. No tanto en la micro de ciertos rubros.

Cementeras, textiles y muebles: quién queda expuesto al excedente brasileño

Los sectores alcanzados por el arancel son los que conviene mirar con lupa: textiles, calzado, muebles, papel y celulosa. Son rubros con mucha mano de obra, márgenes finos y capacidad instalada que no se apaga de un día para el otro. Cuando una fábrica de San Pablo pierde su comprador en Miami, la mercadería no desaparece: busca la puerta más cercana.

Esa puerta suele ser la Argentina. No es un escenario inédito: el desembarco de indumentaria importada ya venía marcando presión sobre las marcas locales, y en la cadena porcina la competencia brasileña es un tema instalado desde hace meses.

Perego agregó que también podría haber algún efecto sobre maquinaria agrícola, aunque acotado por lo integrado que está ese entramado en la Argentina. Es un matiz importante para la región: buena parte de esa industria vive entre Las Parejas, Armstrong y Marcos Juárez.

Hay una asimetría que conviene no perder de vista. Washington dejó afuera del arancel a carne, café, jugo de naranja, partes de aviones y mineral de hierro, todos productos que le moverían la aguja a su propia inflación. La lógica de la medida no es industrial: es de precios internos y de negociación.

El propio Perego lo resumió con crudeza: "Acá el factor es político, los sectores que quedaron fuera de las sanciones podrían terminar entrando mañana".

La lista de reclamos estadounidenses lo confirma: apertura de químicos, automotor y manufactura general, más protección de propiedad intelectual, restricciones al sistema de pagos PIX del Banco Central de Brasil y acceso a tierras raras y minerales críticos. Todo eso, mientras Brasil es hoy el país de la región con mayor relacionamiento comercial con China.

Una crisis fiscal asintomática del otro lado de la frontera

Jorge Vasconcelos, economista jefe del Ieral de la Fundación Mediterránea, aportó un dato que cambia la escala del análisis. A principios de siglo, Estados Unidos absorbía el 18% de las exportaciones brasileñas y China el 6%. Hoy China se lleva casi el 30% y Estados Unidos alrededor del 10 por ciento.

Dicho de otro modo: el arancel duele menos de lo que suena, y le sirve políticamente a Lula en un año electoral. Pero lo que Vasconcelos marca como verdadero riesgo es otra cosa, y es más lenta.

Durante el mandato actual, el desempleo brasileño bajó del 9,5% al 5,5%, mientras la deuda pública bruta trepó del 71% a casi el 83% del PBI. El costo financiero ya equivale al 8% del producto anual. Con las tasas de hoy, la deuda llegaría al 105% del PBI hacia 2030 si no se corrige el rumbo fiscal.

La metáfora del economista es útil para cualquiera que maneje un balance: una empresa puede tener facturación récord y buena calificación crediticia, y aun así estar gastando cada vez más en intereses. El síntoma no aparece hasta que aparece de golpe.

Del lado argentino, el mismo informe muestra un tablero desparejo. Alimentos creció 5,6% desde abril de 2024; Madera, Papel y Refinación cerca del 9,5%; Productos Químicos 17%; Minerales no metálicos 20,4%. En el otro pelotón, con caídas de 5 a 10%, están Maquinaria y Equipo, Metalúrgicas Básicas, Textiles, Prendas de Vestir y Automotores.

La distinción no es menor. Vasconcelos evita llamarlos "perdedores del modelo": señala falta de crédito de largo plazo, una reforma laboral incipiente y una presión tributaria alta, con Ingresos Brutos y tasas municipales a la cabeza. Es un diagnóstico que el entramado industrial de la región viene planteando hace tiempo.

Y ahí entra el dato que más condiciona a las cementeras y a toda la cadena de la construcción: la inversión en el sector está en el piso de los últimos veinte años, en apenas 6,9% del PBI, por escasez de obra pública, falta de crédito hipotecario y problemas propios de competitividad.

El comercio, medido por Scentia, se recupera de a poco, todavía 1,6% por debajo de mayo de 2025. Con un detalle que vale como señal de época: el comercio electrónico crece 29,9% interanual y los precios de la canasta relevada suben 21,4% contra un IPC del Indec de 33,2%.

Ese diferencial de casi 12 puntos no es magia. Es el consumidor cambiando de marca y de formato para defender el bolsillo.

Para quien fabrica o vende, la lectura es directa: la elasticidad al precio está alta y la competencia importada entra justo por ahí. El esquema de control de importaciones es, por ahora, la variable que ordena buena parte del resto.

Preguntas frecuentes

¿Qué productos brasileños pueden llegar con más fuerza a la Argentina?

Los rubros alcanzados por el arancel del 25%: textiles, calzado, muebles, papel y celulosa. Según Abeceb, son los que podrían redirigir hacia el mercado argentino los volúmenes que ya no coloquen en Estados Unidos.

¿Por qué el impacto sobre Brasil es menor al anunciado?

Porque Estados Unidos hoy absorbe cerca del 10% de las exportaciones brasileñas, contra casi 30% de China. Abeceb calcula el efecto en 0,03% del PBI de Brasil, con un impacto comercial de entre USD 700 y 1.000 millones anuales.

¿Qué sectores argentinos vienen mejor y cuáles peor?

Desde abril de 2024 crecen Alimentos, Madera y Papel, Químicos y Minerales no metálicos. Caen entre 5% y 10% Maquinaria y Equipo, Metalúrgicas Básicas, Textiles, Prendas de Vestir y Automotores. La construcción está en su piso de inversión en veinte años.

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