La relación comercial entre Argentina y China sumó un nuevo avance para la cadena cárnica. La Administración General de Aduanas de China (GACC) habilitó a tres frigoríficos argentinos para exportar carne vacuna a ese mercado, una decisión que amplía la capacidad exportadora del país y consolida el vínculo con el principal comprador de carne bovina argentina.
Los establecimientos autorizados son Bustos y Beltrán S.A., de Córdoba; Frigorífico Bermejo S.A., de Salta; y COTO Centro Integral de Comercialización S.A., de Buenos Aires. Tras superar favorablemente las auditorías sanitarias realizadas por las autoridades chinas, las plantas quedaron habilitadas para exportar carne vacuna con hueso y sin hueso, tanto enfriada como congelada. Con estas incorporaciones, ya son 71 los establecimientos argentinos con acceso al mercado chino.
La medida es el resultado del trabajo conjunto entre la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, el SENASA y la Cancillería, que durante los últimos meses profundizaron las gestiones comerciales y sanitarias para ampliar las oportunidades de acceso al gigante asiático.
Un mercado que Argentina no puede descuidar
La habilitación de nuevos frigoríficos trasciende la incorporación de tres plantas al listado exportador. Representa un paso más para sostener la presencia argentina en el principal destino de la carne vacuna nacional, un mercado que absorbe una porción significativa de los embarques y resulta determinante para la rentabilidad de la industria frigorífica.
China se ha convertido en un comprador clave de cortes que tienen menor demanda en el mercado interno, permitiendo mejorar el aprovechamiento integral de la res. Esa complementariedad fortalece toda la cadena de valor, desde el productor ganadero hasta la industria exportadora, ya que incrementa el valor total obtenido por cada animal faenado.
Además, mantener y ampliar el acceso sanitario al mercado chino aporta previsibilidad a las inversiones. Cada nueva habilitación implica que las plantas pueden diversificar destinos, aumentar su capacidad operativa y generar mayores oportunidades de empleo e ingresos de divisas para el país.
La experiencia de los últimos años demuestra que las exportaciones de carne vacuna dependen tanto de la competitividad productiva como de la confianza sanitaria. Por eso, las auditorías favorables y el reconocimiento del sistema de control argentino por parte de las autoridades chinas constituyen un activo estratégico que debe preservarse mediante el cumplimiento de los protocolos sanitarios y una política comercial sostenida.
Más que una noticia puntual
La autorización de estos tres frigoríficos confirma que el trabajo técnico y diplomático sigue generando resultados concretos para el sector cárnico argentino. En un contexto internacional cada vez más competitivo, conservar y ampliar la presencia en China no solo significa vender más carne, sino también fortalecer uno de los principales motores de generación de divisas del complejo agroindustrial.
El desafío hacia adelante será continuar consolidando esta relación comercial, ampliar la cantidad de establecimientos habilitados y diversificar la oferta de productos con mayor valor agregado, de manera que Argentina pueda aprovechar plenamente la demanda sostenida del mercado chino y seguir posicionándose como un proveedor confiable de carne vacuna de alta calidad.

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