Apertura comercial: Sturzenegger encendió la mecha y tiró un tuit "no apto para irritables"

El ministro de Desregulación cuestionó el argumento de la “cancha desnivelada” contra la apertura de importaciones y buscó "desmitificar" algunos puntos

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El debate sobre la apertura de la economía volvió a instalarse con fuerza tras una extensa reflexión pública del economista Federico Sturzenegger, quien cuestionó uno de los argumentos más habituales utilizados para resistir la liberalización comercial: la idea de que Argentina no puede abrirse al mundo por tener una “cancha desnivelada” debido a sus altos costos internos, especialmente impositivos.

Según este planteo, sostenido por sectores empresarios, economistas y entidades como la Unión Industrial Argentina (UIA), primero deberían reducirse impuestos y gasto público para recién después avanzar en una mayor competencia externa. Para Sturzenegger, este razonamiento, aunque “plausible”, es conceptualmente erróneo y termina funcionando como una excusa para postergar reformas estructurales.

El economista apoyó su argumentación en la teoría clásica del comercio internacional desarrollada por David Ricardo a comienzos del siglo XIX. Recordó que las economías difieren en productividad por múltiples factores —tecnología, infraestructura, capital, seguridad o regulación— y que incluso cuando un país es menos productivo en todos los bienes, el comercio sigue siendo beneficioso gracias al principio de las ventajas comparativas.

En ese sentido, explicó que las economías con menor productividad son, en realidad, las que más tienen para ganar con la apertura, ya que pueden concentrarse en aquellas actividades en las que son relativamente más eficientes y dejar de producir bienes en los que son altamente ineficientes. “El comercio permite reemplazar malas producciones por mejores”, sintetizó.

Sturzenegger también rechazó el vínculo directo entre apertura comercial y destrucción de empleo. Señaló que las importaciones se financian con exportaciones y que, por lo tanto, no hay un impacto negativo neto sobre el empleo total. Citó el trabajo académico de Feldstein y Horioka (1980) para respaldar la idea de que “cada importación crea su propia exportación”.

En cuanto a los impuestos, sostuvo que deben entenderse como una fuente más de ineficiencia que reduce la productividad, los salarios y la remuneración del capital. Desde esa perspectiva, afirmó que achicar el Estado y desregular la economía es clave para mejorar los ingresos, pero no como condición previa para abrir la economía, sino como una política complementaria.

Finalmente, concluyó que cuanto más “desnivelada” está la cancha, mayores son los beneficios potenciales del comercio, y que la apertura, lejos de ser una amenaza, es una herramienta central para avanzar hacia una Argentina moderna, con más empleo, mayores ingresos y mejor bienestar para la población.

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