Caputo no compró nunca ropa en Argentina y el sector textil salió al cruce: ¿qué dijeron?

La Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria rechazó las declaraciones del ministro de Economía, que afirmó que históricamente "los precios eran un robo". Advertencia sobre el presente complicado del sector

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La reciente polémica en torno a la industria de la moda argentina surgió después de que el ministro de Economía, Luis Caputo, generara fuertes reacciones con sus declaraciones sobre los precios de la ropa producida en el país. Caputo afirmó en una entrevista radial que “nunca compró ropa en Argentina porque los precios eran un robo”, criticando la estructura del mercado local y la protección histórica del sector.

Estas palabras encendieron una dura respuesta por parte de Claudio Drescher, presidente de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI), quien calificó la afirmación como “desilusionante y triste” viniendo de un funcionario con responsabilidad sobre la política económica nacional. Drescher subrayó que las críticas con “sarcasmo” a la producción local no ayudan a un sector ya golpeado por años de crisis económica y altos costos.

Desde la CIAI señalaron que los elevados precios de las prendas no son un fenómeno aisladamente textil, sino que reflejan una compleja combinación de factores estructurales: presión impositiva, costos financieros y logísticos que encarecen el producto final. Drescher enfatizó que en pocos países del mundo la industria enfrenta cargas tributarias tan múltiples como en Argentina, donde solo en 2025 el sector afrontó más de 37 impuestos distintos.

Según la cámara que agrupa a los productores de indumentaria, la cadena productiva del sector sufre además una importante contracción: entre noviembre de 2023 y septiembre de 2025 se perdieron 16.000 puestos de trabajo formales, mientras que las importaciones de ropa crecieron un 61 % en volumen, cifras que ponen en evidencia la competencia extranjera y la pérdida de actividad local.

Drescher cuestionó especialmente las comparaciones con países asiáticos de bajos costos laborales, como Bangladesh, y destacó que en esos mercados los costos impositivos son mucho menores, lo que hace inviable competir sin una agenda integral que contemple reducción de cargas internas.

El dirigente también rechazó tanto el proteccionismo tradicional como el libre mercado desregulado actual, describiéndolos como posiciones que no abordan las causas de fondo de los desequilibrios en el sector. “Los empresarios argentinos no queremos volver al pasado, pero este liberalismo ingenuo es suicida”, afirmó, enfatizando la necesidad de políticas que equilibren competitividad con sostenimiento productivo.

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