Bancos y billeteras suben la guardia: la morosidad alcanza niveles récord

Mientras el Gobierno sostiene que la situación comenzó a estabilizarse, distintos indicadores muestran que el nivel de incumplimiento de pagos se siente con fuerza

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La morosidad en los créditos al consumo volvió a ubicarse en el centro de la escena económica argentina. Mientras el Gobierno sostiene que la situación comenzó a estabilizarse, distintos indicadores muestran que el nivel de incumplimiento de pagos alcanzó registros que no se observaban desde hace más de dos décadas, generando preocupación tanto en bancos como en billeteras virtuales y empresas fintech.

Según datos relevados por el Banco Central (BCRA), la mora de las familias llegó al 11,2% y acumuló 16 meses consecutivos de aumento, alcanzando niveles comparables a los registrados en 2004. El dato contrasta con la visión oficial, que considera que el pico del problema ya habría quedado atrás.

El crédito creció, pero también los incumplimientos

El deterioro se produjo luego de un fuerte crecimiento del crédito durante 2024 y 2025. En un escenario de menor inflación, las cuotas dejaron de licuarse al ritmo de los precios y comenzaron a representar una carga cada vez mayor sobre los ingresos de las familias.

A esto se sumó el mantenimiento de tasas de interés reales positivas, que encarecieron las refinanciaciones y dificultaron la capacidad de pago de millones de consumidores. Como resultado, aumentó la cantidad de hogares con dificultades para cumplir sus compromisos financieros.

Uno de los datos más preocupantes se observa en las tarjetas de crédito. La mora en este segmento pasó de alrededor del 2% a principios de 2025 a niveles cercanos al 11% un año después. En el universo de entidades no bancarias y fintech, los índices de incumplimiento llegan a superar el 25%.

La postura del Gobierno

Desde el Banco Central, el presidente de la entidad, Santiago Bausili, descartó la posibilidad de implementar rescates o programas financiados con recursos públicos para asistir a deudores o entidades financieras.

Según la visión oficial, el problema no representa un riesgo sistémico para la estabilidad financiera y debe ser administrado por cada institución mediante herramientas propias de refinanciación y gestión de riesgo.

La posición fue reforzada por el ministro de Economía, Luis Caputo, quien instó a los bancos a mejorar las condiciones de refinanciación para los clientes con voluntad de pago, aunque sin contemplar asistencia estatal.

Bancos y fintech buscan contener el problema

Ante el aumento de la mora, las entidades financieras comenzaron a modificar sus estrategias. En lugar de avanzar rápidamente con procesos judiciales o castigos crediticios, muchas instituciones optan por renegociar las obligaciones mediante extensiones de plazo, reducción de tasas o planes de refinanciación personalizados.

La prioridad es recuperar capital y evitar un deterioro mayor de las carteras crediticias. En paralelo, los bancos intensificaron el monitoreo de clientes con señales tempranas de dificultades financieras para intervenir antes de que las deudas se vuelvan incobrables.

La preocupación se traslada a las empresas

Si bien algunos referentes del sistema financiero sostienen que la situación de las familias comenzó a estabilizarse durante abril, el foco de preocupación empieza a trasladarse hacia las pequeñas y medianas empresas.

Directivos bancarios advirtieron que la mora corporativa aún no muestra señales claras de desaceleración, especialmente en los segmentos de menor escala, donde persisten dificultades para sostener capital de trabajo y actividad productiva.

Un desafío para la recuperación económica

El aumento de la morosidad se convirtió en uno de los principales indicadores a seguir durante 2026. Más allá de la estabilidad macroeconómica y la desaceleración inflacionaria, los datos muestran que una parte importante de los hogares continúa enfrentando dificultades para recomponer su capacidad de pago.

Para bancos, fintech y reguladores, el desafío pasa ahora por evitar que el sobreendeudamiento limite la recuperación del consumo y afecte la expansión del crédito, una herramienta considerada clave para sostener la actividad económica en los próximos meses.

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