En la previa de una nueva edición de AgroActiva, Reynaldo Postacchini, vicepresidente de CLAAS Argentina y responsable de mercados para los países limítrofes, trazó un diagnóstico optimista sobre el rumbo económico argentino y el impacto que puede tener sobre la producción agropecuaria y el negocio de la maquinaria agrícola.
Mientras se dirigía hacia la muestra que se realiza en Armstrong, el ejecutivo destacó que la compañía desembarca con su portafolio completo de tractores, cosechadoras, picadoras y equipos forrajeros, pero remarcó que hoy la discusión del sector ya no pasa únicamente por los fierros sino por la tecnología aplicada a la eficiencia productiva.
"Cada día hacemos más hincapié en la tecnología y en el uso de la inteligencia incorporada en cada producto para lograr mejor calidad de forraje, mejor calidad de cosecha y una mayor eficiencia operativa", señaló.
"Argentina vuelve a encaminarse hacia la estabilidad"
Como responsable de los mercados de países vecinos, Postacchini realizó una comparación entre la realidad argentina y la de otras economías de la región.
"Argentina otra vez se está encaminando a ser un país con estabilidad. Hay que bajar la inflación y ese es el punto número uno para el crecimiento", sostuvo.
A su entender, el principal desafío histórico del país ha sido la persistencia de procesos inflacionarios que limitaron la capacidad de planificación de empresas y productores. En ese sentido, destacó la experiencia de países como Uruguay, Paraguay, Bolivia y Chile, donde los niveles de inflación se mantienen por debajo del 5% anual.
"Cuando uno observa esos países entiende parte de lo que nos ocurrió durante las últimas décadas. La estabilidad permite proyectar, invertir y desarrollar actividades productivas con previsibilidad", afirmó.
El crédito vuelve a depender de la confianza
Consultado sobre el financiamiento para la compra de maquinaria, Postacchini aseguró que el sistema financiero comienza a mostrar señales de normalización y destacó el rol del ahorro como motor del crédito.
"Los bancos trabajan con los depósitos de la gente. El crédito depende de la confianza que tengamos los argentinos en nuestro propio sistema financiero", explicó.
Para el directivo, el cambio de escenario económico está modificando el comportamiento de los productores, que ya no toman decisiones impulsadas únicamente por líneas subsidiadas o tasas negativas.
"Hoy el productor analiza qué máquina necesita realmente. Evalúa eficiencia, productividad y retorno de la inversión. Ya no compra solamente porque hay una tasa conveniente", señaló.
Tecnología y eficiencia: la nueva variable de competitividad
Postacchini destacó que la estabilidad económica comienza a poner en valor aspectos técnicos que durante años quedaron relegados frente a la volatilidad financiera.
Como ejemplo, mencionó las diferencias de consumo de combustible entre equipos de distintas generaciones tecnológicas.
"Hoy una cosechadora de alto nivel tecnológico puede trabajar con entre 7 y 8,5 litros de diésel por hectárea, mientras que otras máquinas consumen entre 14 y 20 litros. Con los costos actuales de energía, esa diferencia impacta directamente en la rentabilidad", explicó.
A ello se suman herramientas de agricultura de precisión, sistemas de mapeo, control de pérdidas y aplicaciones variables de fertilización, tecnologías que permiten optimizar insumos y maximizar rendimientos.
"El productor está empezando a valorar cada vez más todo el paquete tecnológico y no solamente el precio de compra de la máquina", afirmó.
Récords productivos y señales de inversión
El ejecutivo vinculó el actual escenario económico con el aumento de las expectativas productivas para las próximas campañas.
"Cuando empieza a haber estabilidad, el productor invierte y reinvierte en eficiencia", indicó.
En ese sentido, destacó los buenos resultados observados en trigo y girasol, y se mostró optimista respecto de las perspectivas para soja y maíz.
Según su visión, el productor argentino responde rápidamente cuando encuentra reglas de juego más previsibles y condiciones que favorecen la inversión de largo plazo.
El impacto de la inflación sobre la industria nacional
Durante la entrevista, Postacchini también se refirió a la situación industrial de la región centro del país y recordó la histórica concentración de fabricantes de maquinaria agrícola que existió en el oeste santafesino.
"La inflación termina destruyendo al que produce. Nosotros llegamos a tener más de veinte fábricas de cosechadoras en Argentina y muchas desaparecieron porque el sistema terminó perjudicando a quienes agregaban valor", sostuvo.
En ese contexto, lamentó la crisis que atraviesa la cooperativa láctea SanCor y consideró que los procesos inflacionarios prolongados afectan especialmente a los sectores productivos e industriales.
AgroActiva y una nueva etapa para el negocio de la maquinaria
Finalmente, Postacchini destacó que AgroActiva refleja un cambio de clima en el sector, donde la oferta tecnológica se amplía y los productores cuentan con mayores alternativas para elegir soluciones adaptadas a cada sistema productivo.
"Lo que más me entusiasma es ver todo tipo de tecnologías disponibles y productores analizando cuál es la herramienta que realmente necesitan para ser más eficientes", afirmó.
Para el directivo de CLAAS, el desafío de los próximos años será consolidar un escenario económico estable que permita que las decisiones de inversión vuelvan a estar guiadas por la productividad y no por la especulación financiera.
"Argentina tiene una enorme capacidad productiva. El camino es avanzar hacia un modelo donde el productor pueda planificar, invertir y crecer con previsibilidad", concluyó.

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