Claves del día: FMI, dólar, fusiones récord y la economía que crece donde el consumo no aparece

El Gobierno admite que no habrá recuperación antes de las elecciones y concentra toda la estrategia en sostener la estabilidad. Mientras tanto, bancos, empresas e inversores siguen moviendo miles de millones en una economía con dos velocidades

     Comentarios
     Comentarios

Hay una diferencia importante entre el discurso que tenía el Gobierno hace apenas unos meses y el que comenzó a consolidarse en las últimas semanas. Hasta no hace mucho, la promesa oficial era que la desaceleración de la inflación terminaría derramando rápidamente sobre el consumo, los salarios y la actividad. Hoy, en cambio, la prioridad cambió. En el Ministerio de Economía ya no hablan de una recuperación inminente. La misión es llegar a las elecciones con estabilidad cambiaria, menor inflación y un mercado financiero ordenado, aun cuando la economía real siga mostrando signos de debilidad.

Ese cambio de enfoque explica buena parte de las noticias de las últimas horas. La intervención del Banco Central en el mercado de futuros para contener la presión sobre el dólar mayorista cuando se aproximaba a los $1.500 no fue un hecho aislado. Tampoco lo es la licitación con la que Luis Caputo buscará captar más de US$1.300 millones mediante un nuevo instrumento financiero diseñado para absorber liquidez y fortalecer la demanda de pesos. La estrategia es clara: reducir al mínimo cualquier episodio de volatilidad que pueda poner en duda el programa económico en la antesala electoral.

En ese mismo marco debe interpretarse la visita de Kristalina Georgieva y el respaldo que el Fondo Monetario Internacional volvió a expresar hacia el programa argentino. El mensaje fue positivo, pero también incluyó condiciones. El FMI insistió en que cualquier alivio tributario, especialmente sobre las retenciones, deberá ser compatible con la consolidación fiscal. Es decir, el organismo avala el rumbo, pero espera que el Gobierno no relaje el principal activo que hoy exhibe ante los mercados: el superávit de las cuentas públicas.

Mientras tanto, desde Wall Street llegan señales que ayudan a explicar por qué el capital sigue mirando a la Argentina con interés. El Citi volvió a ratificar una visión optimista sobre el país apoyándose en cuatro variables centrales: la disciplina fiscal, la continuidad del proceso de reformas, la acumulación gradual de reservas y la capacidad política del Gobierno para sostener el programa. Al mismo tiempo, el banco reconoce que la recuperación del consumo y del poder adquisitivo continúa siendo el punto más débil del escenario económico. En otras palabras, la macro mantiene crédito entre los inversores, aunque la economía cotidiana todavía no logra mostrar el mismo dinamismo.

Quizá la mejor evidencia de ese fenómeno esté en el comportamiento del sector privado. El primer semestre cerró con un fuerte crecimiento del mercado de fusiones y adquisiciones, impulsado por operaciones de gran magnitud que volvieron a colocar a la Argentina en el radar de fondos de inversión y grupos empresarios. Históricamente, estos movimientos suelen anticipar cambios de ciclo: los inversores de largo plazo toman posiciones antes de que los indicadores de actividad muestren una recuperación consolidada. Es una apuesta al futuro más que una fotografía del presente.

El sistema financiero también empieza a mostrar esa transformación. Banco Santa Fe lanzó su primer fondo de inversión con criterios de sustentabilidad (ESG), una herramienta orientada a canalizar recursos hacia proyectos con impacto ambiental y social. Más allá del producto en sí, la iniciativa refleja cómo los bancos comienzan a ampliar su oferta hacia instrumentos que hasta hace pocos años parecían reservados exclusivamente para los grandes mercados internacionales.

En paralelo, el Gobierno continúa moviendo piezas dentro de su estructura. La salida de Darío Genua de la Secretaría de Innovación se suma a una serie de cambios que buscan acelerar la reorganización del Estado en áreas vinculadas con la tecnología y la modernización administrativa. Aunque no se trata de un ministerio con alta exposición pública, la decisión vuelve a mostrar que la Casa Rosada sigue ajustando su organigrama mientras prepara una nueva etapa de reformas. También el creciente peso de Santilli en esta etapa.

Del otro lado de la economía aparecen señales mucho menos alentadoras. Rosario continúa mostrando un mercado inmobiliario con alquileres en niveles elevados, donde el costo de acceder a una vivienda consume una porción cada vez mayor del ingreso de las familias. 

A esa presión se suma otro fenómeno que empieza a consolidarse: las billeteras virtuales dejaron de ser solamente una herramienta para pagar y transferir dinero y se transforman cada vez más en una puerta de acceso al crédito. La creciente utilización de préstamos personales dentro de estas plataformas refleja que una parte importante de los hogares todavía necesita financiamiento para sostener el consumo cotidiano.

Comentarios