La escalada bélica en Medio Oriente volvió a sacudir este jueves a los mercados internacionales, que reaccionan casi minuto a minuto al ritmo de cada nuevo ataque. El resultado fue otra jornada de extrema volatilidad financiera global, marcada por una fuerte suba del petróleo, una carrera de los inversores hacia el dólar y caídas generalizadas en distintos activos.
El movimiento más contundente se registró en el mercado energético. El petróleo saltó cerca de 9% y el Brent ya se acerca a los US$90 por barril, con analistas que no descartan un escenario de tres cifras si el conflicto se prolonga. Ese salto disparó temores inflacionarios globales y reforzó la búsqueda de refugio en liquidez.
En este contexto, el dólar volvió a fortalecerse frente a la mayoría de las monedas del mundo. Subió con fuerza en América Latina —2,1% en Chile, 1,4% en Brasil y 1,3% en México— y también avanzó frente al euro, el yen y el franco suizo. Los inversores priorizan la liquidez inmediata que ofrece la moneda estadounidense en medio de un clima de incertidumbre extrema.
Paradójicamente, otros activos considerados refugio no lograron sostener su valor. El oro, la plata, los metales industriales y las criptomonedas registraron caídas. Parte de la explicación radica en que esos mercados venían de subas muy pronunciadas y comenzaron a corregir en un contexto de alerta global.
La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, advirtió que la guerra amenaza la estabilidad económica mundial y podría derivar en una combinación peligrosa de mayor inflación y menor crecimiento.
Trump, el factor político que puede cambiar el tablero
La evolución del conflicto también tiene implicancias políticas. Mucho dependerá de la reacción de Irán, cuya conducción aparece menos teocrática pero más agresiva desde el punto de vista militar, mientras la sociedad iraní permanece relativamente inmóvil tras meses de protestas brutalmente reprimidas.
Para Estados Unidos, el conflicto llega en un momento político delicado. Faltan ocho meses para las elecciones de medio término y el respaldo interno al presidente Donald Trump será clave para definir la estrategia.
También enfrenta un problema económico: el precio del petróleo. Cuando la Casa Blanca inició sus movimientos geopolíticos el barril rondaba los US$60 y ahora supera los US$80, con expectativas de seguir subiendo.
Argentina entre riesgos globales y oportunidades energéticas
Para Argentina, la crisis global presenta efectos cruzados. Si Trump pierde apoyo político o queda debilitado tras las elecciones, su capacidad para respaldar financieramente al gobierno de Javier Milei podría reducirse.
Sin embargo, el mismo fenómeno que complica al mundo podría abrir una ventana favorable para el país: el salto del precio de la energía.
El encarecimiento del petróleo y del gas podría permitir a la Argentina cerrar el año con un superávit comercial energético adicional superior a los US$2.000 millones. Ese escenario alimenta la narrativa del propio Milei, quien meses atrás aseguró que el país tendrá “dólares hasta las orejas” gracias al boom exportador de energía y minerales como litio y cobre.
Parte de estos temas formaron parte de las conversaciones entre empresarios santafesinos y neuquinos en el marco de la gira que armó el gobierno santafesino en el marco del acuerdo que firmó el gobernador Maximiliano Pullaro con su par Rolando Figueroa.
Ese escenario ya está impulsando nuevas inversiones. El grupo empresario Pérez Companc anunció una inversión cercana a US$150 millones para potenciar su negocio petrolero, reforzando la apuesta al crecimiento del sector energético argentino y a la expansión de Vaca Muerta.
Empresas santafesinas buscan su lugar en Vaca Muerta
El desarrollo energético también está generando un fuerte efecto de arrastre en otras regiones del país. En ese contexto, las provincias de Santa Fe y Neuquén firmaron un acuerdo estratégico para conectar empresas santafesinas con las oportunidades de Vaca Muerta.
Una delegación de unos veinte empresarios santafesinos viajó a Neuquén para explorar negocios y fortalecer vínculos con compañías locales. El objetivo es integrarse a la cadena de valor del mayor yacimiento de shale de la Argentina.
Entre ellos se encuentra Domingo Bisio, una empresa de transporte de cargas que ya opera en Neuquén brindando servicios de logística de larga distancia y última milla para la industria energética.
También participaron representantes del Grupo Comat, firma metalmecánica que este año cumple 50 años de trayectoria que amplió su capacidad productiva incorporando tecnología láser alemana para reparar herramientas de perforación utilizadas en la industria petrolera. “Una crisis es una oportunidad, de cada una de ellas salimos fortalecidos”, su propietario.
Todas las empresas que vinieron buscan expandir sus negocios en la región, incluso hay alguna de ellas que de la mano del petróleo actualmente depende 100% de sus negocios.
En paralelo, avanza el desarrollo del Parque Industrial Vaca Muerta en Añelo de ZLT y Qala, impulsado por empresarios del sector de infraestructura y real estate, con el objetivo de alojar a proveedores de la industria energética.
Incluso compañías tradicionalmente ligadas al agro están reconvirtiendo parte de su producción. La histórica firma Ombú, conocida por fabricar remolques y acoplados agrícolas, comenzó a producir piletas petroleras y equipos para transportar arena utilizada en la explotación de shale.
La jugada de Caputo contra Wall Street
En medio de la turbulencia internacional, el mercado argentino mostró un comportamiento relativamente más calmo. Pero detrás de esa estabilidad hay movimientos financieros clave.
El ministro de Economía, Luis Caputo, decidió frenar negociaciones con bancos internacionales que buscaban colocar deuda argentina en dólares a tasas superiores al 9% anual.
En lugar de aceptar esas condiciones, el Gobierno emitió un bono corto con vencimiento en 2027 en el mercado local con una tasa cercana al 6%. La maniobra permitió evitar el financiamiento caro de Wall Street y captar fondos a un costo significativamente menor.
La estrategia busca reducir la dependencia del financiamiento externo, aunque el calendario de deuda sigue siendo un desafío. Los vencimientos de 2027 son elevados y el mercado local difícilmente pueda absorberlos por completo.
Reservas, dólar y señales mixtas en la economía
En el mercado cambiario argentino hubo señales mixtas. Mientras el dólar blue cayó a $1400, los dólares financieros volvieron a subir. El dólar oficial cerró en $1425,35.
El Banco Central compró US$124 millones en el mercado, pero las reservas internacionales terminaron cayendo US$383 millones debido a pagos de deuda y a la baja del precio del oro.
Al mismo tiempo, crecen los depósitos en dólares dentro del sistema financiero, mientras que los depósitos en pesos muestran una caída en términos reales.
Golpe a bancos y a la industria
El panorama económico interno también dejó señales de alerta. El Grupo Financiero Galicia presentó resultados trimestrales negativos: pasó de ganancias a pérdidas por $83.544 millones.
La Unión Industrial Argentina advirtió además que más de la mitad de las fábricas registraron caídas en producción y ventas, reflejando un freno en la actividad.
Las acciones argentinas que cotizan en Nueva York también reflejaron ese clima, con caídas de entre 1% y 7% en varias compañías.
Un mundo financiero en rojo
A nivel global, las bolsas también sufrieron el impacto del conflicto y de la suba del petróleo. Wall Street cerró con fuertes retrocesos: el Dow Jones cayó 1,9%, el S&P 500 bajó 0,9% y el Nasdaq retrocedió 0,7%.
Las bolsas de Brasil y México también registraron descensos cercanos al 2,6%.
En el mercado de criptomonedas, el Bitcoin cayó 3,6%, mientras que otros activos digitales también operaron en baja.
Mientras tanto, los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense volvieron a subir, reflejando la incertidumbre global.
En un mundo donde cada misil altera el precio del petróleo y los flujos financieros globales, Argentina observa el tablero con una mezcla de riesgo y oportunidad: mientras la economía enfrenta tensiones internas, el boom energético de Vaca Muerta empieza a movilizar inversiones, industrias y empresas de todo el país.

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