La escalada de tensiones en Medio Oriente y el riesgo de interrupciones en el estrecho de Ormuz comenzaron a generar consecuencias en el comercio exterior argentino. El paso marítimo, por donde circula cerca del 20% del petróleo que se comercializa a nivel global, es uno de los puntos logísticos más sensibles del mundo y cualquier alteración en su funcionamiento repercute en costos de transporte, seguros y disponibilidad de rutas marítimas.
En las últimas semanas, empresas argentinas que dependen del comercio internacional comenzaron a advertir un aumento en los costos logísticos y demoras en las operaciones. Según operadores del sector, el impacto se observa tanto en las importaciones de insumos industriales como en las exportaciones de productos argentinos, que enfrentan mayores costos de flete y seguros marítimos.
El problema radica en que el estrecho de Ormuz conecta el Golfo Pérsico con el océano Índico y es clave para el transporte de petróleo, gas y mercaderías entre Asia, Europa y otros mercados. Ante el riesgo de conflictos o bloqueos, varias navieras comenzaron a modificar rutas o incrementar las primas de seguro, lo que se traduce en mayores costos para las empresas que comercian a nivel global.
En el caso argentino, los sectores más expuestos son aquellos que dependen de insumos importados o que exportan productos industriales y agroindustriales hacia mercados asiáticos. Las compañías ya comenzaron a recalcular costos logísticos y revisar contratos de transporte para evitar mayores pérdidas.
Especialistas en comercio exterior advierten que, si la situación se prolonga, el impacto podría sentirse con mayor fuerza en las próximas semanas. Los aumentos en los costos de transporte podrían trasladarse a precios internos o afectar la competitividad de los productos argentinos en los mercados internacionales.
Además, el encarecimiento del transporte marítimo se suma a un contexto global de volatilidad en los mercados energéticos y logísticos. El estrecho de Ormuz es considerado un “cuello de botella” estratégico: cualquier conflicto en la zona suele provocar subas en los precios del petróleo y alteraciones en el comercio global.
Para Argentina, cuya economía depende en gran medida de las exportaciones agroindustriales y del abastecimiento externo de insumos industriales, los cambios en las rutas marítimas internacionales pueden tener efectos directos en la balanza comercial y en los costos de producción.

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