Con un registró muy bajo, el consumo de carne vacuna arrancó para atrás el año

El fuerte aumento de precios redujo el consumo interno de carne vacuna al nivel más bajo en décadas, mientras crecen las sustituciones hacia otras proteínas

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El encarecimiento sostenido de la carne vacuna comenzó a reflejarse con fuerza en el mercado interno argentino. De acuerdo con el último informe de CICCRA, el consumo per cápita descendió a 47,3 kilos anuales durante el primer bimestre de 2026, lo que representa una caída del 13,8% respecto del año anterior.

Se trata de uno de los registros más bajos de las últimas décadas y confirma un cambio progresivo en los hábitos de consumo alimentario, impulsado principalmente por la pérdida de poder adquisitivo y el aumento del precio en góndola.

La suba del valor del ganado en pie, producto de la escasez de hacienda disponible, impactó directamente en los precios minoristas. Durante febrero, el rubro carnes y derivados registró aumentos superiores al 7% mensual, ubicándose por encima del promedio inflacionario general.

Entre los cortes que lideraron las subas se destacaron la paleta, el cuadril y la nalga, opciones tradicionalmente elegidas por el consumo familiar. La presión sobre estos cortes responde a que los consumidores migran hacia alternativas más económicas dentro de la misma categoría.

Paralelamente, otras proteínas comenzaron a ganar participación relativa. El pollo entero, históricamente el principal sustituto, mostró incrementos incluso más acelerados que la carne vacuna, reflejando un traslado generalizado de costos dentro del complejo cárnico.

Analistas del sector señalan que la caída del consumo no responde únicamente a precios elevados, sino también a una menor disponibilidad de producto y a cambios estructurales en la dieta argentina, tendencia que se viene consolidando en los últimos años.

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