La guerra invisible de los mercados: Geopolítica y commodities, nuevo paradigma

Una interrupción en las compras de Irán a Brasil podría inundar los mercados globales, generando una dura y directa competencia para nuestros granos

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La volatilidad de los commodities se ha intensificado, impulsada por su estrecha relación con los acontecimientos geopolíticos y el sector energético. En este contexto, la evolución del conflicto en Medio Oriente se posiciona como un factor clave para el seguimiento del mercado de granos en las próximas semanas.

Entre los principales aspectos a monitorear se destacan: la volatilidad del tipo de cambio, el ritmo de comercialización, y la logística.

En relación al tipo de cambio, resulta fundamental seguir la evolución del dólar, que podría verse fortalecido en escenarios de mayor incertidumbre. En contextos de conflicto, los inversores tienden a priorizar liquidez y refugiarse en efectivo, lo que impulsa la apreciación de la moneda estadounidense. A su vez, este movimiento podría verse acompañado por otras economías exportadoras de materias primas que, ante la mejora potencial de sus balanzas comerciales, también podrían registrar apreciaciones cambiarias.

En paralelo, será clave observar la dinámica del dato inflacionario en EEUU, y cómo puede repercutir en la tasa de la FED (con inflación constante o sin intenciones de baja, la FED probablemente quiera seguir manteniendo las mismas tasas).

En cuanto a la comercialización internacional de commodities, surge una pregunta central: ¿quiénes son los actores del conflicto y cómo impactan en los flujos comerciales? Irán, uno de los protagonistas, es un importador relevante de materias primas, especialmente maíz, siendo Brasil su principal proveedor (con cerca del 25% de sus exportaciones dirigidas a ese destino). En este sentido, una eventual interrupción en este flujo abre un interrogante clave: ¿hacia dónde se redirigiría esa oferta? La posible reubicación de ese volumen en el mercado internacional generaría mayor competencia para Estados Unidos y Argentina, lo que podría ejercer presión hacia la baja sobre los precios.

Otro factor crítico es la localización geográfica del conflicto. Por el Estrecho de Ormuz transita cerca del 20% del petróleo comercializado a nivel global. Ante posibles disrupciones en este punto estratégico, los mercados tienden a buscar sustitutos energéticos, como los biocombustibles, lo que introduce una mayor demanda potencial para la soja. Este comportamiento ya comienza a reflejarse en el mercado internacional, ya que los fondos salieron de manera agresiva a tomar posiciones en el mercado, impulsando la compra de futuros.
Otra es la situación que se observa en Sudamérica, o al menos aparenta, dado que tanto el clima es favorable y el inicio de la cosecha viene a buen ritmo. Esto indica abundante oferta, lo cual sería un indicador neutral-bajista del precio local.

Desde el punto de vista logístico, también crecen los riesgos asociados al Estrecho de Ormuz. No solo por su relevancia en el transporte de petróleo, sino también porque es una vía clave para el comercio de urea, uno de los fertilizantes más utilizados a nivel global, especialmente en la producción de maíz. Eventuales interrupciones podrían encarecer los costos productivos y modificar decisiones de siembra, particularmente en Estados Unidos, que se encuentra próximo a iniciar su campaña y podría dar un cambio de dirección y rotar hacia otro cultivo para minimizar costos.

Si bien Sudamérica aún está algo alejada del próximo ciclo de siembra de maíz, esta situación comienza a encender señales de alerta. En virtud de ello, el informe que publique el USDA el próximo 31 de marzo va a ser crucial y puede inducir a variaciones en el precio de los cereales.

La energía una vez más se interpone y marca el ritmo de los commodities: si sube el petróleo, también lo va a hacer la logística, y los insumos agrícolas. 

Venimos de un abastecimiento estable a nivel mundial para todas las materias primas en general, con cosechas récord y baja volatilidad en los precios. Sin embargo, el actual contexto geopolítico introduce un nuevo nivel de incertidumbre que puede alterar rápidamente estas condiciones.

Mantenerse atentos al mercado es clave: las subidas suelen ser oportunidades puntuales que hay que saber aprovechar. Ya la historia nos ha advertido que la tendencia puede revertirse bruscamente en cualquier momento, por lo que es vital actuar con visión y anticipación.

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