Resumen Ejecutivo
- Dominancia Geopolítica: El conflicto en Medio Oriente se ha posicionado como el principal vector de precios en los mercados globales, desplazando a los fundamentos tradicionales de oferta y demanda agrícola.
- Volatilidad Energética: Se registró un incremento del 11% en el petróleo Brent, superando los 119 dólares por barril, lo cual impulsó alzas del 9% en gas natural y del 19% en la volatilidad financiera global.
- Impacto en Insumos Críticos: El mercado de fertilizantes enfrenta un escenario crítico debido a que el Golfo Pérsico concentra el 50% de la producción mundial de urea, proyectándose déficits de entre el 25% y 35% en Norteamérica.
- Cobertura de Inversión: Ante la incertidumbre, los fondos de inversión incrementaron su posición comprada en 6,5 millones de toneladas de granos, buscando refugio en commodities agrícolas y activos como el oro (+3%) y el dólar (+2%).
- Desafíos Logísticos: Los costos operativos se elevaron significativamente, evidenciado por un aumento del 24% en los fletes marítimos desde Brasil hacia China durante el mes de marzo.
El conflicto en Medio Oriente se convirtió en el factor dominante de los mercados internacionales y está redefiniendo la dinámica de los precios agrícolas a escala global. Así lo sostiene Dante Romano, docente e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, quien advierte que la volatilidad energética y las tensiones geopolíticas hoy pesan más que los fundamentos clásicos de oferta y demanda.
“El conflicto bélico pasó a dominar los mercados en general, y su influencia en los granos es innegable. El resto de los fundamentos quedó en un segundo plano”, explica el especialista.
Energía y volatilidad: el nuevo eje del mercado
La reacción más inmediata se observó en el sector energético. El petróleo Brent registró una suba semanal del 11%, llegando a superar los 119 dólares por barril en los momentos de mayor tensión internacional.
Aunque hubo intentos para moderar los precios —como la habilitación temporal de petróleo ruso por parte de Estados Unidos y la liberación de reservas estratégicas de la Agencia Internacional de la Energía— el impacto fue limitado.
“Se esperaba un efecto más fuerte, pero terminó siendo más psicológico que efectivo”, señala Romano.
El aumento no se limitó al crudo. La volatilidad financiera global creció 19%, el gas natural avanzó 9% y la urea, insumo clave para la producción agrícola, subió 7%. En paralelo, el oro ganó 3% como activo refugio y el dólar se fortaleció cerca de 2%.
Granos en alza y mayor cobertura financiera
Los commodities agrícolas acompañaron la tendencia alcista, aunque con menor intensidad. Los precios de los granos registraron subas cercanas al 3%, impulsadas principalmente por la incertidumbre global.
Un dato relevante fue el movimiento de los fondos de inversión, que incrementaron su posición comprada en 6,5 millones de toneladas, alcanzando un total de 91 millones.
“Esto muestra una mayor cobertura frente a la incertidumbre global”, explica Romano, indicando que los inversores buscan protegerse ante posibles disrupciones económicas.
Fertilizantes: el punto crítico del conflicto
Uno de los mayores focos de preocupación es el mercado de fertilizantes. El Golfo Pérsico concentra cerca de la mitad de la producción mundial de urea, y cualquier interrupción logística o productiva impacta directamente en los costos agrícolas globales.
“A diferencia del petróleo, no existen grandes reservas estratégicas de fertilizantes”, advierte el especialista.
Las proyecciones anticipan déficits de entre 25% y 35% en Estados Unidos y Canadá, especialmente para aplicaciones posteriores a la siembra. Rusia aún no logra compensar la menor oferta global, mientras China liberó reservas para proteger su producción interna.
Brasil aparece como uno de los países más expuestos debido a su alta dependencia de fertilizantes importados. “El problema no es solo conseguirlos, sino el precio”, remarca Romano.
Logística, geopolítica y China
El conflicto también afecta la logística internacional. Los fletes marítimos desde Brasil hacia China aumentaron 24% en marzo, reflejando mayores riesgos operativos y costos de transporte.
En este escenario, la relación comercial entre Estados Unidos y China vuelve a ganar protagonismo. La posibilidad —aún no confirmada— de nuevas compras chinas de soja estadounidense ya generó reacciones positivas en el mercado de Chicago.
“La incertidumbre geopolítica seguirá marcando el ritmo del mercado en el corto plazo”, concluye Romano.

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