El campo argentino funciona bajo una lógica implacable: cada campaña es una nueva empresa que se funda, se invierte, asume enormes riesgos a cielo abierto y espera su retorno. En un escenario económico que siempre nos exige afilar el lápiz y ser eficientes con cada peso que se entierra, el margen para la improvisación es sencillamente nulo. La tecnología y la agronomía moderna ya no son lujos de grandes corporaciones, sino herramientas de supervivencia financiera para cualquier productor o pyme agrícola que busque cuidar su rentabilidad. Para entender de primera mano hacia dónde va este negocio estratégico, viajamos al Centro de Desarrollo Tecnológico de San Jerónimo Sud, donde la multinacional BASF organizó una extensa jornada a campo que reunió más de 180 productores, asesores y distribuidores bajo una premisa innegociable: maximizar el rendimiento mediante soluciones totalmente integradas.
Bajo el lema institucional "Por amor a la Agricultura, el trabajo más valioso sobre la tierra", el mensaje que la compañía transmitió a sus socios comerciales es claro: el conocimiento técnico riguroso es el verdadero puente para conectar la innovación global con las realidades particulares de los productores de la pampa húmeda. Todo aquel que dirige una mediana empresa agrícola entiende a la perfección que el margen de error se achicó. Hoy, la diferencia entre cerrar una campaña con números azules o terminar con la soga al cuello, muchas veces se define antes de subir al tractor, justo en la etapa de planificación y elección de insumos. Estar ahí, caminando los lotes de ensayo santafesinos, permite dimensionar el nivel de sofisticación que maneja hoy la agroindustria. Las tranqueras se abrieron para exhibir un engranaje perfecto donde la semilla, el protector de cultivo y los datos satelitales dialogan constantemente.
El algoritmo baja al barro: rentabilidad a través de los datos
Hoy, gestionar un lote productivo sin información digital es el equivalente a manejar una compañía a ciegas sin mirar el flujo de caja. La recolección y el procesamiento de toneladas de datos son el nuevo estándar del management agrícola de alto nivel. En este terreno, la plataforma digital xarvio® FIELD MANAGER se roba gran parte del protagonismo, demostrando que la agricultura de precisión ya no es una promesa futurista. Conversamos mano a mano con Pablo Provera, gerente de Soluciones Digitales de BASF Argentina, quien nos detalló el rotundo grado de adopción de estas tecnologías de vanguardia en nuestra región núcleo.
"El productor acá en la zona núcleo es innovador, le gusta la tecnología y la digitalización, y la verdad que una vez que lo prueba, una vez que ve los beneficios que son muy tangibles, lo adopta y después se aboca", destaca Provera, refiriéndose a cómo estas soluciones se transmiten rápidamente de boca en boca cuando el balance financiero arroja cifras positivas. Actualmente, la herramienta gestiona cuatro millones y medio de hectáreas activas a nivel nacional, un volumen comercial que demuestra la madurez del usuario local frente a los cambios tecnológicos.
El impacto económico directo de esta digitalización es asombroso. Una de las verdaderas estrellas de la jornada fue la demostración operativa del Mapeo Digital de Malezas ejecutado mediante drones de última generación. Esta tecnología avanzada permite identificar con una precisión milimétrica la presión de las malezas en distintos escenarios, tanto en campos de barbecho (verde sobre marrón) como con el cultivo principal ya emergido (soja, maíz o maní en verde sobre verde). Realizar aplicaciones sectorizadas de forma inteligente, en lugar de rociar el lote completo a ciegas, se traduce instantáneamente en un ahorro superior al 60% en insumos, llegando incluso a picos del 85% en casos documentados.
El manejo de los costos ocultos y la eficiencia operativa son temas de conversación obligada en el directorio de cualquier firma agrícola. Hablamos de cuidar no sólo el bolsillo con la compra de fitosanitarios, sino de proteger activamente los recursos. Menos pasadas de la pulverizadora significan menos litros de agua utilizados, menos gasoil quemado, menos desgaste del capital de trabajo y una huella de carbono significativamente menor.
Para seguir nutriendo esta curva de eficiencia, la compañía decidió acelerar a fondo. Presentaron en exclusiva una nueva funcionalidad de Nutrición Variable y Siembra Variable que utiliza mapas históricos de potenciales de rinde y biomasa de los últimos quince años para recomendarle al productor las coordenadas exactas donde debe ir a pinchar para hacer un muestreo de suelo inteligente. Esa información vuelve inmediatamente a la plataforma, se procesa en minutos y genera una prescripción automática que resulta compatible con el 90% de las maquinarias del mercado.
Esta ruta de crecimiento digital plantea a los productores un aprendizaje y capacitación constante en nuevas tecnologías. El entrenamiento de los usuarios es una prioridad en la agenda de xarvio®. "Otro de los grandes desafíos que vemos es la conectividad y la infraestructura del país", admite Provera, señalando que, aunque la plataforma cuenta con robustas funcionalidades offline (sin conexión), el avance inminente hacia la Internet de las Cosas requerirá de redes estables en el medio del campo.
Pero la gran disrupción a futuro es, sin dudas, la inyección directa de inteligencia artificial. "Estamos trabajando con machine learning, con diferentes modelos de inteligencia artificial para predecir enfermedades. Poder darle a través de alarmas al productor una recomendación del momento preciso de aplicación de fungicida es decir: ojo que en cinco días podés tener roya o podés tener cercospora en soja", explica el referente de la firma, dejando en claro que la quinta revolución industrial ya camina cómodamente entre nuestros surcos.
Genética y química de precisión: blindar la inversión a campo abierto
De nada sirve contar con el mejor software predictivo si el hardware biológico y químico falla a la hora de enfrentar las hostilidades del clima, los hongos o las plagas. Durante el evento en San Jerónimo Sud se enfocó también en mostrar los resultados duros y concretos obtenidos en el suelo. Juan Pérez Brea, Gerente de cultivo de soja de BASF, remarcó con insistencia la importancia estratégica de estas instancias de encuentro directo. "Nosotros no podemos desarrollar algo que el productor no necesite", afirmó con total pragmatismo. El intercambio cara a cara de experiencias reales permite calibrar las demandas urgentes de un sector que pelea batallas encarnizadas contra resistencias biológicas cada día más complejas.
En la recorrida técnica pormenorizada, la parada del maíz evidenció que este cultivo de altísima inversión demanda hoy garantías infalibles. BASF expuso en detalle sus híbridos de maíz desarrollados con genética de élite y potenciados con innovaciones defensivas como VIPTERA3, VIPTERA3 CL y VT3P. Semillas puntuales como la BASF 5575 VT3P o la BASF 5282 VIP3 aseguran una máxima productividad por hectárea gracias a su altísima tolerancia al estrés ambiental y un perfil sanitario sumamente equilibrado. Aquí, la fusión con la tecnología satelital se evidenció al ajustar la densidad de plantas por ambiente, buscando rigurosamente que cada grano sembrado exprese su rinde máximo sin malgastar nutrición.
Pero si existe un problema que le quita el sueño al administrador agropecuario son las malezas resistentes. Nombres como Amaranthus (yuyo colorado) o Conyza (rama negra) ya son residentes crónicos e indeseables de los lotes nacionales. Frente a esta grave problemática que afecta la caja, la respuesta de la compañía tiene nombre propio: Voraxor®. Este herbicida pre-siembra es una verdadera herramienta de alta gama, formulado a base de dos potentes PPO (Saflufenacil y Trifludimoxazin), que ofrece una velocidad de desecación fulminante en malezas de hoja ancha.
"Tiene un excelente control posemergente de la maleza y un control preemergente. Esa ventaja fundamentalmente lo que nos permite es controlar la maleza presente en el lote y controlar las sucesivas camadas dentro del cultivo que es siempre el desafío que tenemos", detalló Pérez Brea, apuntando directo a la raíz del problema de competencia en la etapa crítica de implantación. A esto debemos sumarle una enorme versatilidad comercial: Voraxor® no sólo está pensado para la soja, sino que es enteramente aplicable en maíz, trigo, cebada y maní. Para el inversor del agro, contar con un insumo polivalente simplifica drásticamente la gestión de compras y reduce los inventarios inmovilizados en los galpones.
En el millonario segmento de las enfermedades de fin de ciclo, que roban kilos vitales de rinde en la etapa final de la soja, irrumpió con fuerza Melyra®. Este fungicida foliar introduce un triazol completamente novedoso al mercado, dotado de altísima eficacia frente a patógenos severos como la Septoria y la Cercospora, enfermedades que empezaban a dejar en evidencia las fallas de los agroquímicos tradicionales. "Estamos dejando kilos en el campo y este producto realmente viene a recuperar eso y a maximizar el rendimiento", aseguró categóricamente el gerente.
Finalmente, no quedaron fuera del análisis los cultivos regionales clave como el girasol, donde se probó la gran estabilidad de los híbridos InSun® 211B22 CL y 2277CL (ambos con tolerancia al herbicida Clearsol DF), y se introdujo estratégicamente Vulcarus®, un potente producto pre-emergente diseñado específicamente para controlar biotipos resistentes en este cultivo. Al mismo tiempo, en la parada de la soja se exhibieron las nuevas variedades del amplio portafolio Credenz® y el exitoso desembarco comercial de HiCoat® Dry, el flamante y primer inoculante sólido del mercado. Desarrollado íntegramente en Argentina, este producto asegura disponibilidad local y facilita radicalmente la operatividad al momento de tratar las semillas, ahorrando tiempos muertos.
El manejo agronómico moderno es un tablero donde el timing lo define todo. Aplicar el producto biológico o químico correcto, en la dosis justa validada por la nube y en el tamaño de maleza exacto, marca la frontera definitiva entre el éxito comercial y el fracaso económico de un año de trabajo. Frente a los enormes desafíos estructurales que plantea este 2026 naciente, el asesoramiento profesional será la ventaja competitiva más codiciada del sector. "El desafío nuestro como siempre es poder acompañar al productor con todo el portafolio que tenemos, afrontar todas esas dificultades y estar codo a codo", concluyó Pérez Brea marcando el norte de la gestión corporativa.

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