El esquema banco-campo que multiplicó el negocio de Macro Agro y no para de crecer

Crédito, insumos, logística y confianza: Macro Agro no vende un servicio, vende un ecosistema. Leonardo De Biase, CEO, explica el modelo banco-campo que multiplicó el negocio año tras año y ya tiene en la mira duplicar el volumen en los próximos años

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Un banco que por primera vez en la historia participó con su corredora en el remate del 1° lote de soja campaña 2025-2026 que tradicionalmente realiza la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR). Hasta hace poco, la frase hubiera sonado rara en cualquier mesa de campo. Hoy es la señal más visible de un proceso que Leonardo De Biase, CEO de Macro Agro, describe sin énfasis pero con precisión: la empresa ya no es una corredora de cereales con respaldo bancario, es un operador integral del negocio agropecuario con la escala que eso implica.

Quedarse con el tradicional primer remate de soja de la historia de Macro Agro la semana pasada en la Bolsa de Comercio de Rosario no fue una apuesta disruptiva ni una declaración de intenciones. Fue, según De Biase, una consecuencia. "No es una decisión de cambio de perfil, sino una consecuencia de nuestro crecimiento", señaló el ejecutivo. La diferencia no es semántica: define cómo una organización construye su posición en el mercado, desde adentro hacia afuera, sin anunciar estrategias que ya están en marcha.

Treinta por ciento por año no es un número, es una postura

Macro Agro cerró los últimos ejercicios con un crecimiento sostenido superior al 30% anual y hoy supera los 3,5 millones de toneladas de corretaje de granos, además de operar en los mercados a término. Para ponerlo en escala: eso es grano puro, sin contar la operatoria financiera ni la comercialización de insumos que completan el modelo.

Banco Macro adquirió la corredora hace algunos años. Desde entonces, De Biase reconstruyó la gestión sobre planes quinquenales renovados año a año, con objetivos en cada área y una premisa fija: llegar al cliente antes que la competencia y con más herramientas. La capilaridad resultante —presencia activa en Salta, Tucumán, Santiago del Estero, Chaco. Entre Ríos, Córdoba, Santa Fe, Buenos Aires y La Pampa entre otras— convirtió al grupo en el de mayor cobertura geográfica del sector.

El 360° que el productor chico no conseguía solo

El modelo que De Biase describe como "abordaje 360" no es una metáfora de marketing. Tiene una mecánica concreta: Macro Agro financia la producción, acerca insumos con acuerdos con proveedores y laboratorios, y luego ayuda a comercializar los granos para cancelar esos mismos créditos. El ciclo cierra sobre sí mismo.

"Le estamos dando el 360 del negocio", resumió el CEO, y destacó un diferencial que en el interior productivo tiene peso específico: la certeza de cobro. Operar con una empresa respaldada por uno de los bancos privados más sólidos del país no es un dato menor en un sector donde, como él mismo reconoció, "cada uno o dos años siempre había una figurita que caía".

Esa memoria colectiva del riesgo de contraparte —quiebras de acopiadores, defaults de corredoras— es el trasfondo no escrito de buena parte de las conversiones de cartera que Macro Agro registró en los últimos años. La solidez institucional que antes era un atributo genérico del banco hoy funciona como propuesta de valor concreta en el campo.

Digital sin perder el mate

Uno de los riesgos de escalar con respaldo bancario es el de la distancia. El productor mediano o chico del interior no quiere autogestión pura: quiere que alguien lo escuche, entienda su esquema y le arme algo a medida. Macro Agro dice tener resuelto ese equilibrio. "Tenemos lo mejor de los dos mundos", planteó De Biase.

Por un lado, plataformas digitales para autogestionar créditos y operar sin intermediarios presenciales. Por el otro, una red de sucursales y oficinas comerciales en el interior donde el productor puede sentarse, tomar unos mates y explicar su situación. En un mercado donde la tecnología avanzó más rápido que la experiencia del usuario, esa combinación no es un recurso retórico: es una ventaja operativa real.

La zona núcleo y el horizonte del 2030

De cara a los próximos años, De Biase no habla de diversificación geográfica en abstracto. El foco está puesto en consolidar la zona núcleo —el corazón productivo de la Argentina— y crecer en profundidad dentro de las provincias donde ya operan, antes que expandirse hacia nuevas fronteras.

La posición que ocupa Macro Agro en la cadena es deliberadamente de intermediación: entre el productor y los exportadores de cereales, entre los laboratorios y quienes necesitan insumos, entre el crédito y la cosecha que lo cancela. "Nosotros estamos ahí, en el medio, tratando de eficientizar la cadena", sintetizó el ejecutivo. No aspiran a tener puerto propio ni a integrarse verticalmente hacia la exportación. La apuesta es ser el nodo más eficiente de conexión.

En ese esquema, la baja de retenciones que el gobierno viene instrumentando desde el año pasado opera como viento de cola. "El productor lo ve motivado, esperanzado en que se continúe en esa senda", dijo De Biase. Un sector que comercializa más y con mejor ecuación de rentabilidad es, para Macro Agro, un mercado que crece en todos sus indicadores simultáneamente.

El banco que aprendió a hablar en toneladas

La pregunta de fondo que deja la trayectoria de MacroAgro no es si el modelo banco-corredor funciona. Los números ya respondieron eso. La pregunta es hasta dónde puede escalar un jugador que financia, abastece y comercializa en el mismo movimiento, y qué queda del ecosistema tradicional de corredores cuando ese jugador decide acelerar.

De Biase no lo plantea como una amenaza. Lo plantea como consecuencia. Y las consecuencias, en este caso, recién están empezando.
 

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