Caminar por los pasillos de la gran muestra del agro argentino siempre entrega una radiografía exacta del pulso económico nacional, pero lo que vivimos esta semana en el predio ferial y autódromo de San Nicolás dejó una certeza absoluta: la tecnología de punta ya no es una opción optativa, sino la única vía real para blindar la rentabilidad del campo. En el marco de Expoagro 2026 edición YPF Agro, fuimos testigos de cómo la histórica brecha entre los metales pesados y la digitalización se terminó de cerrar. La 10° edición del Premio Ternium Expoagro a la Innovación Agroindustrial no fue una simple entrega de medallas para la foto de rigor, sino una auténtica vidriera de negocios donde el ecosistema emprendedor demostró que la eficiencia productiva es el principal remedio contra los estrechos márgenes de rentabilidad actuales.
El clima de negocios que se palpaba entre las máquinas dejaba en claro que los dueños de empresas agropecuarias buscan desesperadamente bajar costos operativos y exprimir al máximo cada dólar invertido en el lote. En ese contexto de alta exigencia, el único certamen en Argentina dedicado a la maquinaria agrícola expuso el inmenso talento de la ingeniería local.
Fueron 29 empresas presentadas y sometidos al escrutinio implacable de un jurado de 14 especialistas dentro de los cuales fueron convocados los 3 oros para formar parte del panel, quienes tuvieron la difícil tarea de filtrar lo meramente estético de aquello que realmente mueve la aguja en los balances contables para obtener 9 ganadores de esta nueva edición. Escuchar a Renato Catallini, presidente ejecutivo de Ternium Argentina, fue comprender la escala de esta apuesta corporativa por la cadena de valor. Frente a los premiados, el directivo remarcó: “Desde hace 18 años y 10 ediciones, se presenta este premio a la innovación, una señal de confianza en el emprendedurismo argentino. Este premio nació para reconocer a quienes se animan a desafiar lo que parecía inmejorable, que quieren liderar construyendo proyectos con más precisión y eficiencia”.
Esa eficiencia trazada desde la organización se traduce en ahorro de insumos dolarizados y protección del capital, variables críticas para cualquier gerente del sector. El ejecutivo derribó además un viejo mito que suele empañar el clima de inversiones en el país. “Durante muchos años en Argentina discutimos una falsa disyuntiva: campo o industria, hoy Expoagro no deja lugar a dudas que el campo y la industria son una sociedad indisoluble. El país de la siembra directa no sólo innovó en prácticas agrícolas, sino que consolidó también un sistema exportador competitivo y con desarrollo innovador”, sentenció Catallini. En nuestra recorrida in situ, pudimos constatar que este entramado, traccionado en gran parte por las más de 500 empresas del programa ProPymes presentes en la "Capital Nacional de los Agronegocios", sostiene una maquinaria de empleo formidable, generando 15 mil puestos directos y escalando a 30 mil si sumamos los indirectos.
Esta misma lectura pragmática del escenario productivo fue respaldada por el CEO de Exponenciar, Martín Schvartzman, quien destacó “la vocación de todos los empresarios por reinventarse y encontrar mejores alternativas para hacer más eficiente la producción agropecuaria”. Y esa reinvención industrializada tuvo tecnologías concretas que acapararon la atención y los capitales. Un caso paradigmático que captura la irrupción de la tecnología profunda en el agro es el de Computing Management S.R.L., firma porteña que se alzó con la Medalla de Oro en el rubro Inteligencia Artificial y una mención especial por mejoras para cultivos regionales. Su analizador automático de semillas y granos es una disrupción operativa fenomenal: integra hardware y software propios con algoritmos de visión artificial para digitalizar el análisis de forma automática, rápida y, sobre todo, objetiva, eliminando el error humano en la comercialización.
Poder medir la calidad con exactitud algorítmica redefine el esquema de liquidación de las cosechas. Sobre esto, el CEO y cofundador de la empresa, Guillermo Pensotti, no ocultó el valor estratégico del galardón corporativo: “Es la segunda vez que participamos y también segunda vez que ganamos, nos alienta a seguir en este camino. Este reconocimiento es un apoyo fundamental”. Sin embargo, la revolución del control de datos no se limita a la postcosecha; la inversión al momento de aplicar agroquímicos también encontró una solución premiada. Drops Agro, radicada en Marcos Juárez, se llevó otra Medalla de Oro y una mención en Buenas Prácticas Agrícolas por su sistema de medición de cada gota aplicada. Esta innovación permite a los operarios monitorear el flujo de cada pico en tiempo real desde la cabina, optimizando el uso de fitosanitarios y garantizando la seguridad ambiental. Su CEO, Juan Cenzon, resumió el impacto de validar estos desarrollos: “Este premio habla de la humildad de una firma como Ternium por brindar su apoyo a empresas más chicas. Nos genera mucha emoción”.
La consagración de las estructuras fabriles consolidadas también tuvo su merecido lugar, confirmando que la rentabilidad agrícola se defiende con el rediseño constante de los fierros tradicionales. Talleres Metalúrgicos Crucianelli arrasó al obtener la tercera Medalla de Oro de la jornada y una mención en Buenas Prácticas Agrícolas por su avanzado sistema de dosificación y distribución para fertilizadora neumática, sumando además una Medalla de Plata por su dosificador Switch en cuerpo de siembra. El equipo de fertilización premiado utiliza una cinta transportadora que estabiliza el flujo de material a velocidades inusuales de 24 kilómetros por hora y dosis de 400 kilos por hectárea, logrando reducir sustancialmente el consumo de un fertilizante carísimo al mitigar su volatilización. El CEO de la fabricante de Armstrong, Gustavo Crucianelli, confesó abiertamente: “Es un orgullo grande y nos motiva a seguir. Es como esa palmadita en la espalda que te daba tu papá cuando hacías algo bien de chico. Nos incentiva a redoblar la apuesta porque queremos seguir innovando”.
El panel de las 24 empresas destacadas se completó con un fuerte predominio de la mecánica inteligente: Don Osvaldo cosechó la Medalla de Plata y mención en Diseño Industrial por su rastra diamante de estructura compacta, mientras que Agroindustrias y Servicios G y G S.R.L. se quedó con el Bronce por su embolsadora con descargador hidromecánico. Las menciones especiales otorgadas a la sembradora de arroz de Agrometal, a la solución postcosecha Tesma Cloud de Tesma S.A.I.C., y a la visión inteligente para caladores de granos de Ingeniería Electrónica Argentina S.R.L., terminaron de diagramar el mapa definitivo de las herramientas de alta tecnología que comandarán el margen bruto de la próxima campaña agrícola.

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