El Fondo Monetario Internacional (FMI) revisó a la baja sus proyecciones para la economía argentina y encendió señales de alerta sobre el contexto global. Según el último informe de Perspectivas Económicas Mundiales (WEO), el organismo redujo el crecimiento esperado del PBI argentino para 2026 al 3,5%, medio punto por debajo de la estimación previa de enero.
La corrección responde, en gran medida, al impacto creciente de la guerra en Medio Oriente sobre la economía global. Desde Washington, el economista jefe del FMI, Pierre-Olivier Gourinchas, advirtió que el escenario internacional “se ha oscurecido abruptamente” a partir del conflicto, especialmente por sus efectos sobre el mercado energético.
Uno de los principales focos de preocupación es el estrecho de Ormuz, un paso estratégico para el comercio mundial de petróleo y gas. Su eventual bloqueo, junto con los daños en infraestructura energética en la región, podría desencadenar una crisis energética de escala global. Esto implicaría menor crecimiento económico, mayor inflación y un aumento del riesgo de recesión a nivel mundial.
En este contexto, el FMI advirtió que la suba sostenida de los precios de la energía ya está impactando en las proyecciones macroeconómicas. A nivel global, el organismo anticipa una desaceleración del crecimiento y presiones inflacionarias adicionales, especialmente en países importadores de energía.
Para la Argentina, si bien el recorte marca un ajuste en las expectativas, el FMI mantuvo su previsión de crecimiento del 4% para 2027, lo que sugiere una recuperación gradual en el mediano plazo.
Sin embargo, el escenario sigue condicionado por la evolución del conflicto. Incluso en un contexto de relativa estabilización, el organismo advierte que los efectos económicos serán persistentes, con impactos sobre precios, comercio y actividad.

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