El embajador de la República Popular China, Wang Wei, estuvo dos días y medio en Rosario. Fue su tercera visita. El tiempo no fue casual: Santa Fe volvió a ocupar un lugar central en la agenda china en la Argentina.
En ese marco, Ecos365 mantuvo una entrevista exclusiva con Wei en el hotel Ros Tower, después la apertura del diálogo empresarial junto al gobernador Maximiliano Pullaro. Durante casi una hora, el embajador habló de infraestructura, puertos, ferrocarriles, carne, inversiones, reglas de juego y geopolítica. También se permitió un costado más informal: elogió el asado, destacó a Rosario, y hasta se llevó anotado entre las cosas para probar, la boga como pescado de río, por lo que seguramente esta no no fue su última visita a la ciudad.
Wei fue directo: Santa Fe es estratégica por su población, sus recursos y su ubicación.
“El 70% de la producción argentina sale por los puertos de esta región”, subrayó.
Desde esa lectura, explicó que existe una alta demanda de infraestructura logística, un terreno donde las empresas chinas consideran que pueden cumplir un rol clave. La voluntad de cooperación, dijo, es clara y recíproca.
No se trató solo de palabras. El plato fuerte de la agenda fue una ronda de vinculación empresaria inédita en Rosario. La embajada china envió un listado de grandes empresas ya instaladas en la Argentina, muchas de ellas líderes globales: Cofco, ICBC, Bank of China, Huawei, Dahua (seguridad e IoT), Cosco Shipping, PowerChina, China Communications Construction, Sinoma Argentina, CMEC Tian Haochen, China Railway y Sichuan Runyi Xinhong International Trade, especializada en el comercio internacional de carne.
Del lado santafesino, el Gobierno provincial sentó a 36 empresas locales, entre constructoras como Brayco, metalúrgicas, tecnológicas, energéticas y cooperativas históricas como AFA y ACA. También participaron firmas de maquinaria, siderurgia, estructuras metálicas, software, agrotecnología, seguridad industrial, matricería e inyección plástica. Fue un encuentro de conocimiento mutuo más que una ronda de negocios cerrados, pero con un mensaje claro: China quiere profundizar su presencia territorial.
Wei adelantó que planean regresar en septiembre para el Santa Fe Business Forum. “Nuestra idea es construir puentes de cooperación comercial”, afirmó. Mencionó como sectores estratégicos el ferroviario, el agroindustrial y la seguridad suburbana, y remarcó que el entorno de negocios debe ser “no discriminatorio”, especialmente en transporte y logística.
Consultado por el dragado de la Hidrovía y la decisión del gobierno de Javier Milei de excluir a empresas chinas, el embajador fue enfático. Dijo que esperan oportunidades para competir en un entorno justo y rechazó los argumentos de seguridad. “Las empresas chinas nunca han sido amenazas”, aseguró, y habló de tratos injustos que chocan con la idea de un sistema multilateral e inclusivo.
La definición no es menor. Un día después de su visita a Rosario, Donald Trump desplazó a una empresa china del Canal de Panamá, un hecho que volvió a exponer que la pelea entre China y Estados Unidos ya no es abstracta: se libra en puertos, rutas comerciales y enclaves logísticos estratégicos. Santa Fe, con su sistema portuario, queda inevitablemente dentro de ese tablero global.
Wei también destacó que China impulsa su plan quinquenal número 15, profundizando reformas e integración al mundo. Recordó la Feria Internacional de Importaciones que se celebra desde 2018 en Shanghái —ocho ediciones, contratos por 80.000 millones de dólares— e invitó a empresas santafesinas a participar. “China también necesita producciones de otros países”, dijo.
Recordó que las exportaciones argentinas crecieron el 61% en el último tiempo, para resaltar que no sólo se trata de venderle a la argentina.
En paralelo, la economía argentina ofrece señales contradictorias. Bioceres, uno de los emblemas de la biotecnología rosarina y nacional, pasó de ser casi un unicornio a cotizar como penny stock en Wall Street, con acciones por debajo del dólar y fuertes caídas recientes. El golpe expone la fragilidad de los proyectos innovadores en un contexto de volatilidad financiera y falta de certezas. Las críticas de los accionistas a la conducción de la compañía sigue siendo con sordina, pero están los que analizan posibles demandas judiciales.
Todo ocurre mientras el presidente Javier Milei escala su disputa con el poder empresario. El enfrentamiento con Paolo Rocca y el grupo Techint es leído por muchos como una señal disciplinadora. Empresarios consultados para esta columna encuentran paralelismos —con diferencias— con la pelea de Néstor Kirchner con Shell: un presidente que elige un antagonista emblemático para marcar límites y mostrar autoridad política. Vuelve a full la “batalla cultural”. Esta semana se verá en la discusión por la reforma laboral.
También otras petroleras de Vaca Muerta están aprovechando en las nuevas licitaciones para advertir que las propuestas que presenten deben ser a la baja. Traducido: ya no se convalida cualquier precio, aunque cada vez más empresas entienden que no pueden absorver más costos y ahora sí creen que el 2026 será clave para su destino.
La tensión no termina ahí. Mercado Libre y Mercado Pago también chocan con el Gobierno por la reforma laboral y la regulación del Banco Central. Aunque las billeteras virtuales serían beneficiadas con el pago de salarios, la empresa busca evitar mayor intervención estatal. Al mismo tiempo, Mercado Libre endurece su discurso contra empresas chinas como Temu que llegó a la Corte Suprema, mientras despliega una agresiva campaña de descuentos para ingresar de lleno en el negocio logístico, hoy dominado por PedidosYa.
En Rosario, Wang Wei dejó un mensaje que excede la diplomacia clásica. Visitó la zona franca de Villa Constitución, la terminal multipropósito del Puerto de Rosario, la concesionaria de Geely, se reunió con el intendente Pablo Javkin y cenó con empresarios chinos en la sede del ICBC. La agenda fue intensa y calculada.
Santa Fe aparece así como un territorio de interés estratégico donde convergen inversión, comercio, infraestructura y geopolítica. Hasta el chef Christian Petersen plantea abrir en agosto un restaurante nuevo en la Ruta 9 entre Rosario y Buenos Aires. “Vamos a tener una panadería, una carnicería y un restaurante para comer al paso y otro para sentarse”, le dijo a La Nación. Mientras la guerra global entre potencias se juega en canales, puertos y rutas, la provincia se convierte en escenario de una disputa silenciosa pero decisiva. Y Rosario, otra vez, en el centro del mapa.

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