El Banco Central de la República Argentina (BCRA) volvió a publicar su Informe de Política Monetaria (IPOM), una práctica que había discontinuado y que ahora retoma para explicar su diagnóstico de la situación económica y sus perspectivas para 2026. En ese marco, la autoridad monetaria reconoció que el actual proceso de desinflación enfrenta riesgos a corto plazo, y adelantó qué ajustes presupuestarios serán necesarios para alcanzar la meta fiscal del próximo año.
Según el documento oficial, la inflación interanual concluyó 2025 en niveles significativamente más bajos que años anteriores, aunque durante la segunda mitad del año pasado la inflación mensual mostró un repunte moderado. No obstante, el BCRA advirtió que, en el primer trimestre de 2026, la trayectoria de desinflación puede verse afectada por factores estacionales y transitorios. Entre ellos, mencionó la estacionalidad del grupo Carnes y derivados, que suele impactar la categoría núcleo del Índice de Precios al Consumidor (IPC) entre noviembre y marzo, y la corrección de tarifas de electricidad y gas por la nueva estructura de subsidios, que incide en la inflación de los precios regulados. Además, la entidad subrayó que el cambio en la composición de la canasta del IPC a partir de enero introduce incertidumbre en la comparación de precios.
Pese a estos desafíos, el BCRA confía en que, una vez superados estos efectos transitorios y absorbidos los cambios metodológicos del IPC, la inflación seguirá su tendencia decreciente durante el año, apoyada por una política monetaria de sesgo contractivo y una mayor estabilidad cambiaria. Asimismo, la entidad destacó que la desaceleración también podría verse favorecida por la moderación de la inercia inflacionaria reflejada en acuerdos salariales más contenidos.
El informe también repasó la situación de las reservas internacionales y la demanda de dinero. El BCRA reiteró el programa de acumulación de reservas iniciado en diciembre de 2025, condicionado al comportamiento de la demanda de dinero, y señaló compras por más de 1.100 millones de dólares en enero. El escenario base prevé adquisiciones por hasta 10.000 millones de dólares durante el año, si la oferta de divisas y la remonetización lo permiten.
En materia fiscal, la entidad reafirmó la centralidad del superávit primario dentro del plan económico y recordó que el Presupuesto 2026 proyecta un superávit del 1,5% del PBI. Sin embargo, advirtió que, dado que leyes vigentes como la de financiamiento educativo universitario y de emergencia en discapacidad no fueron derogadas, será necesario aplicar recortes adicionales cercanos a 0,5% del PBI. Las partidas que podrían experimentar un ajuste extra son salarios, subsidios, planes sociales y bienes y servicios, y la entidad no descartó que la eventual aprobación de la reforma laboral implique nuevos movimientos sobre la seguridad social.

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