La principal zona productiva de Argentina, la Región Núcleo, culminó el mes de enero con un marcado déficit hídrico que está repercutiendo negativamente sobre el desarrollo de los cultivos más relevantes del ciclo grueso, especialmente soja de primera y maíz tardío/segunda, según el informe semanal elaborado por la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).
Con un promedio de apenas 38 milímetros de lluvia en enero, frente a los 110 mm habituales para esta época, las precipitaciones quedaron cerca de un 66% por debajo de lo normal en gran parte de la región. Esta falta de agua se concentró más intensamente en el centro y este de la zona núcleo, mientras que algunos sectores del noroeste bonaerense recibieron lluvias por encima del promedio histórico, como en General Pinto, que superó los 120 mm.
Impacto en soja de primera
La soja de primera entra en el momento crítico de definición de rendimiento, y el déficit hídrico ya está provocando pérdidas visibles en las plantas. En áreas como Pergamino se estiman mermas de rendimiento potencial de hasta 50%, mientras que en zonas como Bigand la falta de agua, sumada a altas temperaturas, muestra plantas con hojas marchitas y caída de flores, lo que podría elevar las pérdidas al 15-20% del rinde promedio si las lluvias no llegan en los próximos días.
A pesar de esta situación, las lluvias registradas en la última semana —más concentradas en el oeste de la región— consiguieron sostener la condición general de algunos lotes, con un 5% en estado excelente, un 30% muy bueno y un 50% bueno, pero un 15% todavía regular.
Soja de segunda y maíz tardío con condiciones dispares
La soja de segunda mantiene aún cierta capacidad de recuperación, con cerca de la mitad de los lotes en estadios vegetativos y el resto iniciando floración. En sectores donde llovió, como Carlos Pellegrini y Piedritas, los cuadros muestran desarrollo más normal; sin embargo, en otras zonas persisten los signos de estrés hídrico y retrasos de crecimiento.
El maíz tardío/segunda también sufre el impacto de la sequía y las altas temperaturas: aproximadamente la mitad de las 90.000 hectáreas analizadas presenta condiciones regulares, con estrés térmico y plantas acartuchadas en el sudeste cordobés y el extremo sur santafecino. Solo en el noroeste bonaerense se mantienen mejores condiciones, con hasta un 60% de los lotes en estado muy bueno gracias a las lluvias recientes.
Perspectiva climática
Los pronósticos a corto plazo no anticipan un alivio inmediato: las previsiones indican que podrían registrarse chaparrones aislados antes del fin de semana, pero no se espera una mejora significativa hasta mediados de la primera semana de febrero, cuando un nuevo frente podría romper el bloqueo atmosférico y aportar precipitaciones más generalizadas.

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