Escenario incierto y desafiante: ¿dónde poner el foco pensando en "el agro del futuro"?

El economista y especialista Roberto Bisang analizó el futuro productivo del país teniendo claro una cosa: "la próxima década no será parecida en nada a los últimos diez años”

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La postal que dejó AgroActiva sorprendió incluso a quienes llevan décadas analizando la evolución del sector agropecuario argentino. Entre maquinaria de última generación, desarrollos biotecnológicos y soluciones digitales, el economista y especialista en innovación Roberto Bisang encontró una señal que considera clave para el futuro productivo del país: la presencia masiva de jóvenes vinculados al agro.

“Me sorprendió la movida que significa AgroActiva, pero más todavía la vitalidad que tiene esto que llamamos campo, que cada vez es más una industria a cielo abierto”, afirmó durante una entrevista con Ecos365.

Para Bisang, el escenario actual excede ampliamente la imagen tradicional del sector. “Acá hay fierros, hay electrónica, hay biotecnología de alto vuelo”, señaló. Y agregó una observación que considera reveladora: “Me paré en la entrada como observador y, puede que me equivoque un poco, pero de cada cinco personas, tres tenían menos de 45 años. Hay gente joven interesada en todo este maremoto que es la Argentina”.

La eficiencia como desafío central

Consultado sobre cuáles son las claves para mejorar la competitividad del sector, Bisang sostuvo que la eficiencia se transformó en una condición indispensable, aunque advirtió sobre las limitaciones que impone el contexto macroeconómico.

“El problema de Argentina es que muchas veces la eficiencia no es compatible con las variables macroeconómicas. El tipo de cambio no es compatible con el nivel de productividad de una buena parte del aparato productivo”, explicó.

Sin embargo, remarcó que el agro continúa mostrando avances notables. Destacó los progresos en genética, nuevos insumos, maquinaria con mayores niveles de autonomía y la incorporación creciente de tecnología en los procesos productivos.

También puso el foco en actores que suelen tener menor visibilidad pública, pero que cumplen un papel decisivo en la transformación tecnológica del sector. “Los contratistas agropecuarios son quienes implementan muchas de estas innovaciones en el campo”, afirmó.

Del maíz a la proteína: la industrialización silenciosa

Entre los fenómenos que más llaman la atención del economista aparece la creciente transformación de materias primas dentro del país.

“Hay un montón de empresas que silenciosamente están haciendo el cracking del maíz, convirtiéndolo en cerdo, en pollo y en otros productos con mayor valor agregado”, explicó.

Según Bisang, se trata de una nueva etapa de industrialización vinculada al agro, donde la captura de valor ya no depende exclusivamente de la producción primaria sino de la capacidad de transformar esos recursos en bienes más complejos.

“Es una industrialización distinta, pero con enormes posibilidades de desarrollo para Argentina”, sostuvo.

Una década completamente diferente

Mirando hacia adelante, Bisang considera que el principal error sería proyectar el futuro con la lógica del pasado.

“Lo único que tenemos relativamente claro es que los próximos diez años no van a ser en nada parecidos a los últimos diez”, afirmó.

Lejos de plantear una visión pesimista, definió el escenario como “desafiante” y cargado de oportunidades, especialmente por el impacto que tendrá la inteligencia artificial sobre los sistemas productivos.

La aplicación de la inteligencia artificial a cualquier proceso del campo puede elevar la productividad a niveles fenomenales”, aseguró.

Inteligencia artificial: primero digitalizar, después optimizar

Para el especialista, la incorporación de inteligencia artificial no debe entenderse como una solución mágica sino como una herramienta que requiere una transformación previa de los procesos.

“Primero hay que automatizar y digitalizar. Después viene la inteligencia artificial”, explicó.

Desde la gestión de un tambo hasta la administración de una explotación agrícola, Bisang sostiene que prácticamente cualquier actividad puede mejorar mediante sistemas capaces de reducir errores, optimizar tiempos y facilitar la toma de decisiones.

“Mucho del tiempo se pierde yendo, viniendo, equivocándose o repitiendo tareas. Todo eso hoy puede solucionarse a costos cada vez más bajos”, afirmó.

Además, destacó que el recambio generacional que se observa en muchas empresas agropecuarias está acelerando la adopción tecnológica.

El cambio empieza por la mentalidad

A pesar de los avances tecnológicos disponibles, Bisang considera que el principal desafío sigue siendo cultural.

“¿Sabés dónde empieza el cambio? En la cabeza”, respondió cuando fue consultado sobre el punto de partida para atravesar la transformación productiva.

Según explicó, existen tres condiciones fundamentales: apertura mental, capacidad para escuchar nuevas corrientes de pensamiento y criterio para diferenciar soluciones reales de simples promesas de mercado.

“No hay que comprar espejitos de colores. También existe una movida que sacraliza la inteligencia artificial sin saber bien qué es, cómo se aplica o para qué sirve. A veces es más un negocio para algunos que una solución para muchos”, advirtió.

Atravesar el ‘valle de la muerte’

El economista también alertó sobre una realidad habitual en los procesos de innovación: la transición suele generar resultados iniciales peores antes de producir mejoras.

“Cuando uno cambia una forma de trabajar por otra, los primeros lapsos suelen ser menos productivos. Hay que saberlo y documentarlo”, explicó.

Para superar esa etapa, recomendó asesorarse, registrar errores y aprender de ellos.

Hay que anotar los errores, no los éxitos. Los errores son los que permiten no volver a cometerlos”, sostuvo.

Aun así, se mostró optimista respecto del potencial de las nuevas tecnologías disponibles para el sector.

“La oferta tecnológica que uno ve acá es prácticamente infinita. Los costos bajan, las soluciones son cada vez más rápidas y más flexibles”, afirmó.

Una señal para la Argentina que viene

Más allá de los desafíos económicos, Bisang encontró en AgroActiva una imagen que considera alentadora para el futuro del país.

La combinación de juventud, innovación, incorporación tecnológica y búsqueda permanente de eficiencia configura, a su juicio, una oportunidad concreta para construir un modelo productivo diferente.

“Esto es una luz al fondo del túnel para una Argentina distinta”, concluyó.

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