En la segunda rueda consecutiva con subas para los bonos en dólares, estos instrumentos reflejaron una mejora parcial, impulsados principalmente por el Bonar 2029, mientras otros como el Bonar 2035 registraron ligeras bajas. En contraparte, el índice S&P Merval de la Bolsa de Buenos Aires mostró caídas tanto en pesos como en dólares, marcando una jornada negativa para la renta variable local.
El riesgo país, medido por JP Morgan, se mantuvo cerca de los 500 puntos básicos, un nivel que indica cierta estabilidad relativa frente a episodios de mayor tensión financiera. Este indicador refleja el grado de percepción de riesgo de los mercados sobre la deuda argentina en comparación con otros países emergentes.
Los ADRs de empresas argentinas que cotizan en Wall Street operaron con disparidad, con algunas subas lideradas por Telecom y bajas en otros papeles, como los de IRSA. Este comportamiento mixto subraya la sensibilidad de los activos locales frente a las condiciones externas y la percepción de riesgo.
Influencia del entorno internacional
Analistas destacan que datos macroeconómicos globales —como la estabilidad en los rendimientos de los bonos del Tesoro de EE. UU.— y expectativas sobre la inflación en Estados Unidos ejercen un rol clave en la formación de precios de activos emergentes. Los mercados internacionales se encuentran en un modo de “risk-off” relativo, con inversores atentos a posibles eventos macroeconómicos que puedan reactivar la volatilidad global.
Si bien algunos informes señalan una mejora en el clima global para los mercados emergentes, con subas en acciones y bonos de estos países en periodos recientes, no todos los sectores reaccionan de forma uniforme, y persisten dudas sobre la sostenibilidad de tendencias alcistas.
Movimientos locales y expectativas
Dentro del mercado doméstico, el peso argentino se ha mostrado como uno de los activos más resistentes, alineándose con tendencias observadas en otras monedas emergentes. Esto se debe, en parte, a la menor exposición de los inversores locales al riesgo externo y a la búsqueda de alternativas en instrumentos de renta fija en moneda local.
No obstante, los inversores seguirán de cerca factores tanto internos (como próximos datos de inflación o decisiones de política fiscal y monetaria) como externos (tensiones geopolíticas o datos económicos en EE. UU.) para definir sus estrategias en los próximos días.

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