Acuerdo Argentina-EE.UU.: impacto en empresas de Santa Fe y la recomendación que se tomó del "family office" de Caputo

El pacto Milei–Trump promete mercados, inversiones y tensiones por patentes, autos, carne y biotecnología. En Santa Fe, el empresariado calcula ganadores y perdedores mientras estalla la disputa con Caputo: la Provincia se niega a “trade ar” la deuda y lo acusa de buscar dólares

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La firma del acuerdo comercial entre Argentina y Estados Unidos no sólo reabre el debate sobre competitividad, exportaciones e inversiones: también instala una nueva capa de disputa política y económica con efectos directos sobre Santa Fe, donde conviven oportunidades concretas para sectores exportadores con alertas rojas en industria, laboratorios y biotecnología.

Aunque el entendimiento no es un Tratado de Libre Comercio, sino un esquema de aranceles recíprocos, su alcance es mucho más profundo. Incluye facilitación de inversiones, desregulación y condiciones que —en la práctica— favorecen el desembarco de compañías estadounidenses y empujan un reordenamiento geopolítico que mira a China de reojo, desde minerales críticos hasta infraestructura tecnológica.

Para el Gobierno nacional, la medida recuperaría exportaciones por más de US$1.000 millones, con la posibilidad de que el número sea mayor si empresas deciden invertir en Argentina para exportar a Estados Unidos aprovechando el nuevo esquema de aranceles y cupos. En Santa Fe, donde el ADN exportador está anclado en el agro, la industria alimentaria, la logística y parte de la manufactura, el acuerdo se sigue con calculadora en mano.

Ganadores posibles: carne, logística y energía industrial

La carne aparece como un capítulo clave, aunque con un matiz determinante: la ampliación del cupo preferencial para exportar a EE.UU. se tramita por un carril paralelo mediante decisión ejecutiva de Trump y no está dentro del texto central del acuerdo. Eso mejora la competitividad del negocio frigorífico -como entiende que puede ocurrir Juan Pablo Paladini-, con potencial tracción en plantas y proveedores regionales. Otros señalan una sombra sobre la previsibilidad: el contingente tendría vencimiento al 31 de diciembre de 2026, lo que limita incentivos para inversiones estructurales (como aumentar rodeo) y empuja a “aprovechar la ventana” con lo existente.

Los frentes que generan ruido: patentes, semillas, medicamentos y autos

Donde el acuerdo empieza a abrir “cajas de Pandora” es en propiedad intelectual y homologaciones. En medicamentos, el esquema de aceptación automática de aprobaciones de la FDA por parte de la autoridad argentina genera impacto: simplifica ingreso de productos estadounidenses y puede presionar a segmentos locales. Pero la alarma mayor está en patentes: Milei se compromete a enviar al Congreso la adhesión al Tratado de Cooperación en materia de Patentes. En sectores industriales y científicos locales creen que ese marco global tiende a beneficiar a economías desarrolladas y puede aumentar la desigualdad competitiva.

Los grandes grupos de salud de la región creen que permitirán mejorar el ingreso de algunos insumos y de bienes de capital, algo en lo que constantemente están invirtiendo y más ahora con el avance de la IA. Uno de los principales grupos de Rosario espera dar que hablar en los próximos meses justamente por el ingreso de uno de estos equipos.

En biotecnología agropecuaria, la derogación de normas que restringían patentabilidad de innovaciones genéticas y medicamentos reabre discusiones de fondo. Para productores, aparece el temor de un aumento de costos por regalías y reuso de semillas; para grandes jugadores (Bayer, Syngenta, Basf, entre otros), la expectativa de ordenar un poco cobro de patentes. En Santa Fe —corazón de innovación bio vinculada al agro— esto no es un tema “técnico”: impacta directo en márgenes, tecnología disponible, contratos y estructura de costos.

El frente automotor también se mete en la conversación santafesina: el acuerdo habilita importar 10.000 autos estadounidenses con arancel 0% y, además, reconoce normas de seguridad para facilitar importación. En lo inmediato no redefine un mercado de más de 600.000 unidades, pero se suma al clima de apertura importadora, y en un segmento en el que prácticamente Argentina es el único donde es competititvo: camionetas. Para los consumidores aparecen más incentivos comerciales (precios más estables, financiación a tasa 0%). Los eléctricos seguramente darán el salto en 2026.

Geopolítica y China: minerales críticos, RIGI y tecnología “confiable”

El acuerdo también funciona como una señal geopolítica: sin nombrarla, China aparece en compromisos donde Argentina prioriza a Estados Unidos como socio comercial y de inversión para cobre, litio y minerales críticos por encima de actores que “manipulan mercados”. Además, se facilita la participación de empresas estadounidenses en el RIGI, el régimen diseñado para atraer inversiones en sectores estratégicos.

En telecomunicaciones, se habla de proveedores “confiables” en infraestructura 5G/6G y satelital. Oficialmente se niega un veto explícito, pero el mensaje es claro: la competencia tecnológica global también baja al territorio. ¿Una batalla más con Telecom?

El agro santafesino en tensión: cheques, deudas y “el enigma Bioceres”

Mientras la macro se discute en Washington y Buenos Aires, en el territorio santafesino el agro transita su propio temblor: cheques rechazados, empresas complicadas y bancos rearmando esquemas de refinanciación.

En ese clima, Bioceres concentra el foco pero hay otras también complicadas como Metalfor. Embargos, deudas, reestructuración en Rizobacter, vencimientos de ON que no se pagarían y un conflicto comercial por la soja HB4 con destino a la Unión Europea exponen una crisis que ya no es sólo financiera: es reputacional y de modelo de negocio. A eso se suma el debate sobre si las variedades están habilitadas o no, la presión de exportadores por riesgo de “contaminación” y la pelea abierta con acopiadores, que denuncian prácticas abusivas en pedidos de información sensible de productores.

Todo este tablero es crucial para Santa Fe porque no se trata de “temas sectoriales”: se trata de cadenas completas (semillas, acopio, exportación, tecnología) que definen el corazón de su economía.

Textiles, shoppings y el consumo: otra batalla local

En paralelo al agro, el sector textil suma tensión en la región. La apertura importadora y la crisis de la fabricación de indumentaria se mezclan con un conflicto menos visible pero igual de corrosivo: el malestar de marcas rosarinas con administraciones de shoppings y la presión impositiva.

La pelea Caputo–Santa Fe: deuda, dólares y un choque de culturas

En ese contexto, el conflicto entre Nación y Santa Fe no es un episodio aislado: funciona como una síntesis política del modelo en disputa.

Caputo cuestionó que la Provincia no haya liquidado los US$800 millones tomados en el mercado internacional y sostuvo que Santa Fe perdió ganancias por hasta 120 mil millones de pesos al no operar localmente. Desde la Casa Gris eligieron no entrar en la discusión “tuitera”, pero dejaron trascender que tienen un plan que “en unos días comprenderán”.

La respuesta provincial, sin embargo, fue contundente y con munición conceptual. Según fuentes del Gobierno santafesino, “entendemos que discutir cuánto se pudo haber ganado ‘traideando’ o en colocaciones financieras con fondos públicos es un desvío de fines o la sustitución de los fines por medios.”

Y reforzaron la idea central: “Cuando el Estado toma fondos es para inversión real, porque el fin es incrementar la capacidad de producción de una economía.” En esa línea, marcaron un límite explícito: “No es para colocaciones financieras, donde, es verdad que existen posibilidades de hacer renta, pero también las de perder capital.”

La Provincia defendió su estrategia de ejecución gradual: “Santa Fe toma deuda para hacer inversiones duras en infraestructura y productivas. No para hacer inversión financiera. Tomamos financiamiento en moneda dura y la liquidamos a medida que avanza la ejecución de la inversión real.”

En el mensaje también hubo orgullo institucional y un golpe directo al ministro: “Es esa cultura santafesina lo que ha aportado a que los mercados internacionales traten a Santa Fe como la provincia de mayor calidad crediticia, incluso mejor calidad que el crédito soberano. Algo que ha quedado ratificado hace dos meses.”

Y subieron la apuesta: “Caputo viene a cuestionar a la Provincia que más credibilidad tiene en el mercado internacional y que mejor se ha movido en sus operaciones con tasas más bajas que las que él consigue.”

El cierre fue la chicana más filosa, apuntada al corazón del debate por los dólares: “Además, hablando lisa y llanamente, Santa Fe no hizo otra cosa que el consejo del propio Caputo a su family office sobre qué hacer con su dinero: tenerlo en dólares en Nueva York.”

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