La industria aceitera argentina sumará una nueva inversión en el polo agroexportador del Gran Rosario con la construcción de una planta de molienda de soja en la localidad santafesina de Timbúes. El emprendimiento será desarrollado en forma conjunta por Molinos Agro y la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA) y permitirá incrementar en un 50% la capacidad de procesamiento de la empresa agroindustrial.
La nueva planta tendrá una capacidad instalada de 15.000 toneladas diarias. En una primera etapa, Molinos Agro operará alrededor de 10.000 toneladas por día, volumen que se incorporará a las 20.000 toneladas diarias que actualmente procesa en su complejo industrial de San Lorenzo.
Un proyecto con ventajas logísticas
La instalación se emplazará en un predio perteneciente a ACA que ya cuenta con infraestructura portuaria sobre el río Paraná, sistemas de descarga de granos y servicios centrales. Esa infraestructura permitirá aprovechar sinergias operativas y reducir parte de las inversiones necesarias para el desarrollo del nuevo complejo.
Al mismo tiempo, los terrenos propios que Molinos Agro posee en Timbúes permanecerán disponibles para futuras expansiones o nuevos proyectos industriales.
La apuesta al nuevo escenario del negocio sojero
La decisión de avanzar con la inversión también responde a las perspectivas del mercado. Entre los factores considerados aparece el esquema de reducción progresiva de los derechos de exportación para la soja y sus subproductos anunciado por el Gobierno nacional a partir de enero de 2027, una medida que la compañía considera que podría traducirse en una mayor superficie sembrada y, en consecuencia, en una mayor disponibilidad de materia prima.
A ese escenario se suma una demanda internacional que continúa creciendo, impulsada por el consumo de harina de soja para la producción de proteínas animales —como carne porcina, aviar y pescado— y por la expansión del mercado de aceites destinados tanto a alimentación como a biocombustibles renovables.
Primera etapa de un plan de expansión
La construcción demandará aproximadamente tres años y constituye la primera etapa de un plan maestro de desarrollo industrial.
De concretarse un contexto económico y productivo favorable, el complejo podrá incorporar nuevas líneas de crushing, ampliar la capacidad de almacenamiento, construir un segundo muelle sobre el río Paraná y expandir la infraestructura logística para el movimiento de camiones.
Con esta iniciativa, el complejo agroexportador del Gran Rosario incorpora una nueva inversión orientada a ganar escala industrial y mejorar la competitividad de uno de los principales complejos exportadores de la economía argentina.

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