En las últimas semanas, la circulación de Influenza A mostró un crecimiento acelerado en la provincia, mientras especialistas advierten sobre la importancia de reforzar las medidas de prevención y ampliar la cobertura de vacunación, especialmente en la población infantil.

Al mismo tiempo, el Virus Sincicial Respiratorio (VSR) continúa siendo la principal causa de internación en bebés menores de seis meses, un grupo considerado de alto riesgo por los pediatras.

Según el último informe epidemiológico provincial, durante la Semana Epidemiológica 18 de 2026, la Influenza A representó el 84% de los casos confirmados de infecciones respiratorias agudas graves registrados en pacientes internados.

Además, el reporte señala que hubo un incremento del 40% respecto de la semana anterior y una suba del 91% en comparación con la Semana Epidemiológica 16.

Aunque en el acumulado anual el Adenovirus continúa siendo el virus más frecuente entre las infecciones respiratorias graves, la Influenza A se posicionó rápidamente entre los principales agentes circulantes, seguida de cerca por el SARS-CoV-2.

En paralelo, el documento de posición de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) para el período 2025-2027 advirtió que las infecciones respiratorias agudas siguen siendo una de las principales causas de morbimortalidad en menores de cinco años, especialmente en lactantes menores de dos años.

Situación epidemiológica actual

 

El actual es un escenario que muestra co-circulación viral, con predominio marcado de Influenza A. En Santa Fe, la mediana de edad de las personas afectadas es de 12 años, lo que refleja una fuerte circulación entre niños y adolescentes.

A nivel nacional, además, se detectó la expansión del subclado J.2.4.1 (K) de Influenza A(H3N2), mientras que en la provincia ya se confirmaron cinco casos de esta variante desde diciembre de 2025.

Sin embargo, para los pediatras el mayor foco de preocupación continúa siendo el Virus Sincicial Respiratorio. El VSR es señalado como la principal causa de bronquiolitis, neumonía e internaciones en bebés pequeños.

Santa Fe aplicó más de 82 mil vacunas antigripales en los primeros nueve días de campaña
La SAP remarca que los lactantes menores de seis meses constituyen el grupo más vulnerable debido a la inmadurez de su sistema inmunológico. A esto se suman factores que aumentan el riesgo de cuadros graves, como prematurez, cardiopatías congénitas, obesidad o enfermedades respiratorias previas.

En 2025, Argentina registró más de 160 mil casos de bronquiolitis, con un fuerte impacto sanitario en menores de seis meses. El documento pediátrico sostiene que el VSR representa actualmente la principal causa de hospitalización y morbimortalidad en la primera infancia.

En cuanto al SARS-CoV-2, el informe epidemiológico indica que mantiene una circulación endémica baja, aunque continúa provocando hospitalizaciones principalmente en niños pequeños y adultos mayores.

Los especialistas explican que las infecciones respiratorias suelen manifestarse con fiebre, tos, dificultad respiratoria y sibilancias. En el caso de la gripe, el inicio suele ser brusco, con fiebre alta, dolores musculares y malestar general.

Estrategias para proteger a los bebés

 

Frente a este escenario, la Sociedad Argentina de Pediatría impulsa una estrategia integral de prevención que combina vacunación, inmunización pasiva y medidas generales de cuidado.

Uno de los principales ejes es la vacunación antigripal anual. Actualmente está indicada para grupos priorizados como niños de 6 a 24 meses, embarazadas, adultos mayores, personal de salud y personas con factores de riesgo.

No obstante, la SAP recomienda ampliar la vacunación a todos los niños hasta los 5 años, incluso aunque no presenten enfermedades de base. El objetivo es disminuir la transmisión comunitaria y proteger indirectamente a los grupos más vulnerables.

Otro aspecto clave es la prevención del Virus Sincicial Respiratorio durante el embarazo. La vacunación de personas gestantes entre las semanas 32 y 36.6 busca transferir anticuerpos al bebé antes del nacimiento y reducir así el riesgo de enfermedad grave durante los primeros meses de vida.

A esta estrategia se suma el uso de Nirsevimab, un anticuerpo monoclonal de larga duración que mostró una eficacia superior al 75% para prevenir hospitalizaciones por VSR en lactantes durante su primera temporada de exposición al virus.

La SAP recomienda su utilización especialmente en prematuros, bebés con cardiopatías congénitas o necesidad de oxígeno domiciliario, aunque también propone ampliar su aplicación a recién nacidos menores de seis meses cuyas madres no recibieron vacunación o tuvieron una respuesta inmune insuficiente.

Los especialistas destacan que estas herramientas representan un cambio importante en la prevención de enfermedades respiratorias graves en la infancia.

Medidas simples pero importantes

 

Más allá de las vacunas y nuevas tecnologías sanitarias, los expertos insisten en que las medidas de prevención cotidiana continúan siendo esenciales para reducir contagios.

Entre las principales recomendaciones figuran el lavado frecuente de manos, la ventilación de ambientes, evitar la exposición al humo de tabaco y promover la lactancia materna.

También se aconseja cubrirse al toser o estornudar, evitar el hacinamiento y limitar el contacto de bebés pequeños con personas que presenten síntomas respiratorios.

El informe epidemiológico provincial además recuerda que existen otras enfermedades que pueden comenzar con síntomas similares a los de una gripe común y que requieren vigilancia específica.

Entre ellas aparecen la psitacosis, el hantavirus y la leptospirosis, patologías que pueden producir cuadros respiratorios graves y cuya detección depende muchas veces de un interrogatorio clínico detallado sobre exposición a aves, roedores o ambientes contaminados.

En el caso del hantavirus, las autoridades sanitarias remarcan la importancia de informar a la población sobre riesgos en ambientes rurales o silvestres, mientras que para leptospirosis se recomienda evitar el contacto con aguas estancadas y utilizar elementos de protección personal en zonas inundadas o con presencia de animales.