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Dos países a 100 metros de distancia

La primera visita oficial del presidente Mauricio Macri mostró la actual división entre un sector que apoya a Cambiemos y otro que se opone. La plaza estuvo partida por la mitad y la calle marcó una alta temperatura entre gritos y discusiones de ambos bandos
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Agrupaciones políticas, vecinos y gremios rodearon las superficies permitidas cerca de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) para llevarle sus reclamos al presidente Mauricio Macri, quien inauguró este lunes el ciclo lectivo. En la plaza que está frente al edificio se escuchaba la canción “Juguetes Perdidos” del Indio Solari –que usó el programa 6,7,8 en la TV Pública– y se veían carteles contra el jefe del Estado como “Macri = buitres”, “Macri = despidos”, “No al protocolo (para aplicar en piquetes)”. Más cerca de la puerta y lejos de las vallas, vecinos. Algunos cubiertos con banderas argentinas cantaban: “Sí, se puede” y otros con mensajes contra el mandatario gritaban: “Macri, basura vos sos la dictadura”. La división no quedó ahí.

Personas que estaban apostadas frente a las rejas de la facultad de Derecho, por calle Córdoba, estaban divididas en dos segmentos: en la calle los que criticaban al gobierno; arriba de la vereda los que apoyaban. Esa línea se cruzó en reiteradas oportunidades, ya que algunos opositores a Macri increparon a los simpatizantes de Cambiemos y, en algún momento, se llegó al extremo. “Ojalá te mueras de cáncer de pulmón”, disparó un hombre visiblemente desencajado a una mujer fumadora que está de acuerdo con el actual gobierno nacional. El hombre se ganó un empujón que, de no ser por la intervención de algunos presentes, pasaba a las manos.

“Parece que si apoyás al gobierno tenés que dar explicaciones. Cuando Cristina iba a actos nosotros no íbamos a molestar ni a criticarla. ¿Por qué ellos tienen que hacernos esto?”, dijo Viviana, una mujer que coincide con las ideas que pregona Macri. “Esperá seis meses. Seis. Y no va a haber universidad gratuita. Yo sé lo que te digo”, le advertía un hombre. Como si los matices faltaran, una transeúnte que pasaba por el lugar y escuchó el diálogo atinó a darse vuelta y a decir: “Me tienen cansada. Váyanse los dos a la mierda”.

Entre la plaza repleta de militantes y los vecinos que intercambiaban insultos, docentes nucleados en Coad estaban ubicados en la esquina de Moreno y Córdoba junto con jubilados y desempleados que buscaban una respuesta que difícilmente fueran a obtener debido a la distancia a la que se encontraban del jefe del Estado.

Una vez que Macri arribó al aula magna donde se inauguró el ciclo lectivo de Derecho se escuchaban solamente dos sonidos: los bombos que eran golpeados en la plaza y hacían retumbar las ventanas del edificio, y el discurso que se daba puertas adentro, en el marco de un acto formal con algunas risas generadas por gestos o bromas del presidente.

En el aula también la grieta se hizo visible. De los 12 decanos faltaron tres. Estuvieron presentes los de Derecho; Arquitectura; Ciencias Agrarias; Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas; Ciencias Económicas y Estadística; de Ciencias Exactas, Ingeniería y Agrimensura; de Ciencias Médicas; Ciencias Veterinarias; de Odontología. No se hicieron presentes los de Ciencias Políticas, Humanidades y Psicología.

Por otra parte, referentes del Frente Progresista Cívico y Social se ubicaron en un sector y los de Cambiemos en otro. Mario Barletta y José Corral fueron, de alguna manera, mirados con sorpresa en el lugar debido a su presencia. Del diputado nacional se puede entender por su anterior rol en la Universidad Nacional del Litoral, y la del intendente de Santa Fe –y presidente de la UCR– como la búsqueda de un perfil más alto que lo catapulte como candidato a la gobernación en las próximas elecciones. De hecho, Corral pasó cerca de dirigentes radicales que lo criticaron, los saludó formalmente y siguió su camino a su silla.

El decano de la facultad de Derecho, Marcelo Vedrovnik, abrió el acto. Agradeció a Macri por su presencia –lo que generó aplausos– y ya lo invitó para estar presente en el 2018, cuando se cumplirá el centenario de la reforma universitaria. Mientras en el edificio lo declaraban “Huésped de Honor”, afuera lo hacían como “Persona no grata”.

Toda la agitada previa se apagó en un manojo de minutos. En once minutos de discurso, Macri hizo hincapié en el rol de las universidades, en cuánto y cómo hay que mejorar la educación para aplicarla en empleo y en la necesidad de mejorar las estadísticas sobre los jóvenes que no alcanzan a ser universitarios. Luego, marchó primero –adelante del decano de Derecho Marcelo Vedrovnik, el gobernador Miguel Lifschitz, la intendenta Mónica Fein y el rector Héctor Floriani– para salir del lugar y así partir rumbo a la Bolsa de Comercio de Rosario.

Las fuerzas de seguridad cercaron un perímetro que iba desde bulevar Oroño hasta Dorrego y de San Lorenzo hasta Rioja. Las vallas partían a la mitad a la plaza San Martín y también a las veredas aledañas a la facultad. Esta vez, el ruido de un lunes en la ciudad no estuvo en la calle sino en la plaza que, según el evento organizado a través de Facebook, buscaba hacerle sentir “el calor del pueblo” a Macri. Sin embargo, el protocolo de seguridad hizo que el mandatario escuchara de lejos los reclamos de los presentes, ya que la distancia del lugar en el que ingresó (Santa Fe entre Balcarce y Moreno) casi no había gente. “Ojalá viniera más seguido el presidente. Nunca vimos tantos policías”, opinó un joven sonriente que compraba en una verdulería situada frente a la facultad por calle Santa Fe.

Pasó la primera visita oficial del presidente por Rosario y dejó, entre otras cosas, evidencias que la grieta se convirtió en una fractura expuesta.

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Comentarios

  1. Imagen de perfil de Halcon 1
    Alfredo Cristali

    La Grieta NO es culpa de Macri

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