El verano avanzó y la chicharrita también: está presente en casi todas las regiones

Si bien siguen predominando los bajos niveles de captura, aparecen más focos neurálgicos con altas densidades poblacionales. ¿Qué hacer?

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El 36º informe de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis, con datos de capturas relevados entre el 1 y el 16 de febrero de 2026, muestra un previsible aumento de la presencia de chicharritas en todas las zonas agroecológicas, con excepción del Centro Sur. Si bien siguen predominando los bajos niveles de captura, aparecen más focos neurálgicos con altas densidades poblacionales. Por esto, aunque la infectividad que se detecta a Spiroplasma (CSS) sigue siendo baja, los expertos de la Red insisten en lo indispensable del monitoreo frecuente (tanto con trampas como con inspecciones sobre el cultivo), así como en la importancia de remitir muestras de insectos a la red entomológica.

"Sobre todo en las zonas endémicas o donde coexisten maíces tempranos y tardíos, el riesgo de colonización temprana e impacto de enfermedades es mayor, por ello, es fundamental realizar detecciones a tiempo, recalcan los expertos".

En la zona endémica del NOA, donde el 98% de las trampas se colocó sobre lotes con maíz, las poblaciones de Dalbulus maidis continuaron creciendo. Solo en el 7% de las localidades no se detectó; en el 67%, las capturas se mantuvieron en los niveles más bajos (de 1 a 20 adultos por trampa), pero crecieron significativamente en puntos neurálgicos, como El Abra y Los Altos (Catamarca). El 34% de las localidades de la región tenía maíces en estadios vegetativos avanzados y el 9% en reproductivos.

En el NEA, la otra región endémica, el 89% de las muestras registró presencia del vector. Las categorías más bajas (1 a 20 adultos por trampa) se dieron en el 47% de los casos, mientras que las densidades más altas estuvieron en la Colonia La María y Calchaquí (Santa Fe), y Roversi (Santiago del Estero). Casi el 91% de las trampas de la región se ubicaron sobre maíz, y el 79% estaba en estadios iniciales.

En el Litoral, donde el 83% de las trampas estuvieron en lotes con maíz, también crecieron las capturas, que alcanzaron al 89% de las localidades. No obstante, el 54% registró los menores niveles poblacionales, y la categoría más alta (más de 100 insectos por trampa) se mantuvo estable, concentrada en Villa Hernandarias y Concepción del Uruguay (Entre Ríos). El 60% de los maíces de esta región se encontraba en estadios reproductivos, y un 10% en vegetativos avanzados.

También en el Centro-Norte, donde el 68% de las trampas estuvo sobre cultivos de maíz, se incrementaron las detecciones: alcanzaron al 88% de las localidades, aunque siguieron preponderando los niveles más bajos (1 a 20 por tramopa), que abarcaron el 51% del total. Las densidades más altas correspondieron a Sebastián Elcano (Córdoba) y Ceres (Santa Fe). En esta región, el 30% del maíz se encuentra en estadios reproductivos y el 45% en vegetativos avanzados.

La excepción fue el Centro-Sur, donde el Dalbulus maidis se mantuvo estable: con el 43% de las trampas instaladas en lotes con maíz, el 86% no presentó detecciones. No obstante, en un 2% apareció, por primera vez en la campaña, la categoría de presencia intermedia (de 21 a 50 adultos por trampa), en Zavalla (Santa Fe) y Marcos Juárez (Córdoba) .

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