Claves del día: FMI libera US$ 1.000 M, Caputo gana aire y el mercado celebra pero la Bolsa no cree

Argentina logra dólares, baja la tensión cambiaria y mejora el financiamiento, pero el mercado accionario sigue desconfiando. En paralelo, Wall Street vuela por la tregua geopolítica, mientras el consumo local cae y crecen dudas sobre la sostenibilidad económica

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Argentina vivió una jornada financiera con señales mixtas, donde los datos positivos convivieron con persistentes dudas estructurales. El dato más relevante fue la aprobación por parte del Fondo Monetario Internacional (FMI) de la revisión del acuerdo, lo que permitió destrabar US$1000 millones que estaban pendientes por incumplimientos en la acumulación de reservas del Banco Central.

En paralelo, el Ministerio de Economía, a través de la Secretaría de Finanzas, logró un resultado sólido en la licitación de deuda en pesos. Frente a vencimientos por $8,3 billones, se colocaron $9,9 billones, lo que implicó una absorción neta de $1,6 billones del mercado. La operación incluyó instrumentos a tasa fija, variable (TAMAR), ajustables por inflación (CER) y atados al tipo de cambio, mostrando diversidad de demanda.

Un punto destacado fue la colocación en dólares: se captaron US$296 millones mediante los bonos Bonares 2027 y 2028, con tasas más bajas respecto a licitaciones anteriores, lo que reflejó una leve mejora en la percepción de riesgo, aunque todavía condicionada por el calendario electoral.

Este combo de factores impulsó una jornada de “pax cambiaria”. El dólar blue se mantuvo estable, mientras que los tipos de cambio financieros —MEP y contado con liquidación— registraron bajas significativas. El dólar oficial también retrocedió levemente. En este contexto, el Banco Central logró comprar US$128 millones en el mercado, aunque las reservas internacionales cayeron en términos netos por pagos de deuda, caída del oro y una liquidación agroexportadora más lenta de lo esperado.

En el frente financiero, los bonos soberanos mostraron una mejora marginal y el riesgo país descendió a 518 puntos básicos. Sin embargo, la dinámica del mercado accionario fue diferente: la Bolsa porteña cayó 1,1% y las ADR argentinas en Nueva York operaron mayormente en baja, reflejando la persistente desconfianza de los inversores.

El contraste con el escenario internacional fue marcado. En Estados Unidos, el S&P 500 alcanzó nuevos máximos históricos, acumulando una suba del 11% en abril, impulsado por expectativas de distensión en Medio Oriente. A pesar de que continúan tensiones —como bloqueos a puertos iraníes y conflictos entre Israel y el Líbano—, el mercado apuesta a una eventual negociación. Esto impactó en una baja del petróleo y una caída más pronunciada del gas, aliviando a Europa.

No obstante, persisten advertencias globales. La directora del FMI, Kristalina Georgieva, alertó sobre el daño económico del conflicto bélico y los riesgos futuros. A su vez, crecen las preocupaciones por el déficit fiscal de Estados Unidos, lo que está generando ventas de bonos del Tesoro y una suba en las tasas de interés de largo plazo.

A nivel local, los factores de incertidumbre siguen pesando. La inflación acumula once meses consecutivos en alza, el consumo muestra señales de enfriamiento —con caída del financiamiento con tarjeta— y crecen tensiones sociales, especialmente por recortes en áreas sensibles como jubilaciones y servicios del PAMI.

Además, el Estado enfrenta compromisos de deuda interna que impactan en proveedores y servicios clave.
En el plano corporativo, empresas como Edenor avanzan en recompras de deuda para mejorar su perfil financiero, mientras otros sectores enfrentan tensiones operativas y regulatorias.

En commodities, el escenario mostró señales de distensión: el petróleo cayó, los metales tuvieron comportamiento mixto y el aluminio alcanzó un nuevo récord. En granos, hubo subas en Chicago y mejoras parciales en Rosario. En el universo cripto, Bitcoin volvió a subir y romper resistencias, acompañado por un mejor desempeño relativo de otras criptomonedas.

En síntesis, el Gobierno logró señales concretas de alivio financiero y estabilidad cambiaria en el corto plazo. Sin embargo, la falta de confianza estructural, la debilidad del consumo y el ruido político siguen impidiendo que esos avances se traduzcan en una recuperación sostenida del mercado argentino.

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