El FMI exige reglas fiscales más duras para Argentina: ¿qué está viendo y proyectando?

El organismo planteó un concepto central: el “ordenamiento fiscal” o fiscal tidying. ¿Qué implica?

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En un contexto global marcado por altos niveles de endeudamiento y mayor incertidumbre económica, el Fondo Monetario Internacional (FMI) volvió a poner el foco en la necesidad de ordenar las cuentas públicas. Según su último informe Fiscal Monitor, la deuda global alcanzó cerca del 94% del PBI en 2025 y podría escalar hasta el 100% antes de fin de la década, lo que obliga a los países a acelerar procesos de consolidación fiscal.

En este escenario, el organismo planteó un concepto central: el “ordenamiento fiscal” o fiscal tidying, que implica pasar de metas generales a planes concretos, con reglas claras y sostenibles en el tiempo. La advertencia es contundente: la ventana para realizar ajustes de manera ordenada se está reduciendo y los mercados son cada vez más sensibles a los desvíos fiscales.

Para la Argentina, el FMI no planteó un programa específico, pero sí dejó recomendaciones explícitas. El eje principal es reforzar los “anclajes fiscales” de mediano plazo, es decir, establecer reglas que limiten el gasto y aseguren superávits sostenibles. En particular, el organismo sugiere que estas reglas sean consagradas por ley para otorgar mayor previsibilidad y credibilidad ante inversores.

El mensaje apunta directamente a reducir la volatilidad macroeconómica. Según el Fondo, los países con menor credibilidad —como Argentina— necesitan señales más contundentes para evitar reacciones negativas del mercado, que se traducen en mayores costos de financiamiento y menor margen de maniobra económica.

En cuanto a la dinámica de la deuda, el organismo proyecta que Argentina podría mostrar una trayectoria descendente en los próximos años. Este escenario se apoyaría en el crecimiento nominal de la economía y en la continuidad del ajuste fiscal. Sin embargo, advierte que este camino no está garantizado: dependerá de sostener el superávit primario y evitar desvíos en el gasto público.

En paralelo, desde el Gobierno sostienen que el ajuste ya fue realizado y que el nivel actual de gasto es consistente con los objetivos fiscales. No obstante, el desafío será mantener ese equilibrio en un contexto de menor recaudación y presión política, especialmente de cara a las próximas elecciones.

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