Los commodities agrícolas bajan su valor: ¿qué factores generan ruido en el mercado?

Los mercados agrícolas atraviesan jornadas negativas, con fuertes caídas en los valores de los granos

     Comentarios
     Comentarios

Los mercados agrícolas atravesaron una de las semanas más negativas de los últimos meses. La combinación de factores políticos y productivos provocó una fuerte corrección de precios en soja, maíz y trigo, mientras que la ruptura de niveles técnicos clave desencadenó una ola de ventas por parte de los fondos especulativos.

"Vivimos una semana muy negativa para el mercado de granos. Se alinearon factores políticos y fundamentales bajistas, se quebraron niveles técnicos de soporte y eso generó ventas masivas de los especuladores", señala Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral.

Entre los factores que contribuyeron a la baja aparece la reducción de la denominada "prima bélica" en los mercados energéticos. Aunque el conflicto en Medio Oriente continúa y el estrecho de Ormuz permanece cerrado, crecen las expectativas de acuerdos que permitan normalizar la situación. Como consecuencia, el petróleo Brent se alejó de los máximos de entre 110 y 115 dólares por barril y actualmente opera en un rango de 90 a 100 dólares.

A esto se suma una fuerte caída en los fertilizantes. La urea cotiza actualmente en torno a 728 dólares por tonelada, mejorando las relaciones insumo-producto y las perspectivas de rentabilidad para los productores.

En paralelo, los operadores recibieron con decepción la falta de negocios concretos tras los anuncios realizados luego de la cumbre entre Estados Unidos y China. También generaron preocupación versiones sobre posibles aumentos de aranceles estadounidenses a exportaciones de distintos países y cuestionamientos de la industria petrolera a las normas de biodiésel en Estados Unidos.

El clima en Estados Unidos cambia el ánimo del mercado

El factor que más peso tuvo en las últimas ruedas fue la evolución climática en Estados Unidos.

La sequía registrada durante abril y mayo permitió avanzar rápidamente con la siembra de soja y maíz, pero dejó entre un 25% y un 30% del área productiva con niveles de humedad insuficientes. Sin embargo, cuando el mercado comenzaba a preocuparse, llegaron las lluvias y los pronósticos anticipan nuevas precipitaciones para las próximas semanas.

"La primera evaluación de los cultivos mostró condiciones peores a las esperadas, pero las lluvias llegaron a tiempo y los pronósticos siguen siendo favorables. El mercado terminó interpretando este escenario como claramente bajista", explica Romano.

En soja, Estados Unidos ya implantó el 87% del área prevista, dos puntos por encima del promedio histórico. Aunque la condición inicial de los cultivos se ubicó en 66% bueno/excelente, por debajo de lo esperado, las perspectivas climáticas positivas relajaron al mercado.

La presión también proviene de Brasil, que mantiene un fuerte ritmo exportador. Entre enero y mayo embarcó 55,1 millones de toneladas, cuatro millones más que en igual período del año pasado, consolidando su competitividad frente a Estados Unidos en el mercado chino.

Mientras tanto, en Argentina la cosecha de soja alcanza el 91,7% del área, con rindes un 2% superiores al promedio. Los productores fijaron precio sobre el 19% de la producción, levemente por debajo del promedio histórico de 20,5%.

Maíz: precios en mínimos de ocho meses

El maíz fue uno de los cultivos más afectados por la presión bajista. Los futuros en Chicago cayeron hasta los niveles más bajos de los últimos ocho meses impulsados por las expectativas de una excelente cosecha estadounidense.

La siembra en Estados Unidos alcanza el 93% del área, mientras que la condición de los cultivos se ubica en 67% bueno/excelente. Aunque este dato quedó por debajo de las expectativas, las lluvias previstas terminaron pesando más en la formación de precios.

A esto se suma el avance de la cosecha de maíz safrinha en Brasil, particularmente en Mato Grosso, donde ya comenzó la recolección y se anticipa un importante ingreso de oferta al mercado internacional.

En Argentina, la cosecha avanza sobre el 40,6% del área total, todavía retrasada respecto del año anterior. La finalización de la soja permitió acelerar la recolección de lotes tempranos, aunque las lluvias previstas podrían demorar el inicio de la cosecha de maíces tardíos.

Los productores argentinos ya comercializaron 21 millones de toneladas, equivalentes al 32,9% de la producción, aunque el ritmo de ventas comenzó a desacelerarse por la caída reciente de los precios.

Récord de siembra local en Trigo, pero precios en retroceso

En trigo, la presión proviene principalmente del ingreso de la cosecha del hemisferio norte.

Si bien Estados Unidos continúa mostrando problemas productivos, la situación es diferente en otros grandes exportadores. Rusia elevó su estimación de cosecha a 91,5 millones de toneladas, mientras que la ola de calor en Europa tuvo un impacto menor al esperado.

Las lluvias en China deterioraron la calidad del trigo y podrían obligar al país a incrementar sus importaciones. A la vez, Australia proyecta una cosecha de apenas 26,7 millones de toneladas, muy por debajo de los 35,7 millones obtenidos la campaña pasada, debido a la influencia de un evento Niño que podría afectar los rindes.

En Argentina, la siembra avanza a un ritmo récord y ya cubre el 32,4% del área prevista, favorecida por excelentes condiciones de humedad en los perfiles del suelo.

Sin embargo, los precios retrocedieron con fuerza. Tras haber alcanzado valores cercanos a 235 dólares por tonelada, actualmente rondan los 210 dólares.

"Estamos viendo un escenario muy parecido al de la campaña 2024/25. Los buenos precios iniciales impulsaron ventas tempranas, pero luego la baja frenó los negocios. El riesgo es que el productor llegue nuevamente a la cosecha con poca mercadería comprometida y termine convalidando valores más bajos", advierte Romano.

Actualmente se comercializaron 1,4 millones de toneladas de trigo, equivalentes al 6,4% de la producción esperada, por debajo del ritmo histórico cercano al 8%.

Finalmente, según Romano, el comportamiento comercial observado hasta ahora recuerda al ciclo pasado, cuando muchos productores esperaron una recuperación de precios que nunca llegó.

"Todos los años son distintos y todavía hay factores que pueden cambiar el escenario, especialmente la evolución climática en Australia y otros países productores. La gran pregunta es si este año tendremos una nueva oportunidad de precios o si se repetirá el patrón que vimos en la campaña anterior", concluye.

Comentarios