La administración de Donald Trump anunció una nueva etapa de su política comercial con la aplicación de aranceles diferenciados sobre las importaciones provenientes de más de 60 economías. La medida busca endurecer los controles comerciales mediante un nuevo esquema legal, aunque mantiene a la Argentina dentro del nivel base del 10%.
Para el comercio argentino no implica una reducción de costos de ingreso al mercado estadounidense, pero sí evita un incremento que sí alcanzará a otros competidores. Esa diferencia podría mejorar la competitividad relativa de determinados productos exportables, dependiendo de cada cadena de valor.
En el sector agroindustrial, el impacto deberá analizarse producto por producto. Si países competidores enfrentan aranceles superiores, algunos bienes argentinos podrían ganar atractivo en el mercado estadounidense, siempre que existan oferta disponible y condiciones comerciales favorables.
De todos modos, especialistas advierten que el nuevo escenario aumenta la incertidumbre en el comercio internacional. Las modificaciones en las reglas de acceso al mercado estadounidense podrían alterar flujos comerciales, precios internacionales y decisiones de inversión durante los próximos meses.
Por ahora, la principal noticia para la Argentina es que quedó dentro del grupo que conserva el arancel base del 10%, evitando un encarecimiento adicional para sus exportaciones hacia Estados Unidos.

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